Mundo Rural


Hipólito Contreras

26/02/2010

Pobreza en el siglo XXI


Se podrá afirmar que la pobreza en Puebla y el país es relativa y que cada vez más personas salen de ella mediante el esfuerzo personal y gracias a las acciones de gobierno. No es así.


Muchos miles o millones de ciudadanos pese al terrible desempleo en el estado y país, se esfuerzan cada día por mejorar, por elevar sus niveles de vida, lo hacen de mil diversas formas: mediante la preparación académica, la capacitación, el comercio formal e informal, la agricultura, los oficios, la agroindustria, el transporte, la política, el deporte, miles se van del país y otros lamentablemente ( y cada vez más) se van a la delincuencia.


También se dan las acciones de gobierno para mejorar las condiciones de vida de la población mediante mayor infraestructura en salud, educación, alimentación, vivienda, transporte, servicios, comunicaciones, creación de empleos, apoyo a la agricultura, la pequeña industria, mayor seguridad, etc.


Sin embargo, la realidad muestra que la pobreza en lugar de disminuir crece, amplios sectores de la población la enfrentan, sobre todo en comunidades y periferias de los centros urbanos.


De acuerdo a datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, en Puebla la Población Económicamente Activa es de dos millones de habitantes, de esos 284 mil no reciben ingresos, 400 mil reciben un salario mínimo, 638 mil reciben de uno a dos salarios, 642 mil reciben de dos a cinco salarios, 104 mil captan de cinco a diez salarios, y más de diez salarios sólo 30 mil personas.


Otro dato preocupante: 200 mil familias, o sea en promedio un millón de personas en el estado, viven con menos de un dólar diario, esto ocurre en los 61 municipios del estado que registran alta y muy alta marginación, ubicados en la Sierra Norte, Sierra Negra y Mixteca.


Con esta realidad el estado de Puebla se ubica el cuarto sitio en pobreza, sólo después de Guerrero, Chiapas y Oaxaca.


En el país 49 millones de mexicanos enfrentan problemas de pobreza alimentaria, de estos 23 millones han reducido su alimentación por falta de recursos.


Un trabajador, un productor del campo, puede recibir lo mismo o casi lo mismo durante diez años o más, pero en ese tiempo los precios se movieron hacia arriba diez veces o más, por lo tanto la diferencia entre precios e ingresos se hace más profunda.


Hoy por el elevado costo de todo se necesitan por lo menos mil cien pesos diarios ( veinte salarios mínimos) para que una familia de cinco o seis integrantes pueda proveerse de alimentos suficientes, vestido, calzado, tenga acceso a la salud, educación, transporte, vivienda, cubra servicios como gas, teléfonos, gasolina, electricidad, pague impuestos, compre enseres domésticos y todo lo que se necesita en un hogar, tenga posibilidades de acceso a la recreación o esparcimiento, al deporte, etc., y tenga alguna posibilidad de ahorro.


Lo que pasa que es una lucha sin fin. La gente busca cada vez más ingresos porque la vida se encarece constantemente. El gobierno ajusta sus servicios cada mes, los precios de los combustibles son revisados en ese periodo, lo que lleva a un ajuste de todos los precios.


La inflación crece todos los días lo que empobrece más a la gente y la obliga a buscar más recursos, es una carrera sin fin en la búsqueda de ingresos. La pobreza crece porque el ingreso per cápita aunque suba lentamente cada vez alcanza para menos.


México se está convirtiendo en unos de los países más inseguros y violentos del mundo. Los diarios y los medios electrónicos nos muestran cuánta violencia existe. Nos estamos quitando el pan los unos y los otros, se trata de una lucha diaria por la sobre vivencia.


Si hoy por el alto costo de la vida se necesitan por lo menos mil cien pesos diarios, ¿ Cómo es posible que cincuenta millones de mexicanos ( otros hablan de setenta millones) vivamos con ingresos que van en escala de uno a cinco salarios mínimos? Es decir de 50 a 250 pesos diarios.


La población económica activa del medio rural en Puebla es de 440 mil personas. El treinta y uno por ciento de ese total no percibe ingresos, el treinta por ciento recibe entre 50 y 60 pesos diarios, el 24 por ciento tiene ingresos entre uno y dos salarios mínimos, el otro quince por ciento tiene ingresos por más de dos salarios mínimos.


Esta es una realidad preocupante, muy preocupante, esa realidad de pobreza e ingresos promedio es una muestra clara que el modelo económico ya no defiende a los ciudadanos, por el contrario, los está aniquilando.


Ya no digamos cómo están las cosas en las seis mil comunidades del estado en donde la pobreza cabalga peligrosamente, en la misma capital del estado se ve esa realidad. A quince minutos del centro de la capital la pobreza se extiende en amplios sectores de las zonas periféricas.


Vivimos la época de los medios virtuales, de una tecnología cada vez más sofisticada, pero también del modelo económico y político más equivocado que está generando un estado de cosas insostenible.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas