Mundo Rural


Hipólito Contreras


El aumento al transporte, golpe a los que menos tienen


El reciente incremento al transporte es obvio que le pega  de manera fuerte a por lo menos dos y medio  millones de poblanos no sólo de la capital sino de todo el estado, sin duda el aumento impactó negativamente en los bolsillos de la mayor parte de la población que usa diariamente el servicio.


Lo que obviamente daña a la débil economía de la población son los aumentos a productos y servicios básicos como el gas, gasolina, la luz, el transporte, agua potable, etc., esto deteriora aún más su nivel de vida, sobre todo en la población rural, pero también a las familias que siendo del medio rural día a día se trasladan a las zonas periféricas de  los centros urbanos.


¿ Está plenamente justificado el aumento a las tarifas del transporte? No pretendo hablar de pago de facturas, de servicios prestados, de motivos políticos, y esas cosas que se comentan. Quiero sólo ver si realmente era inevitable aumentar el servicio de transporte en la proporción que se hizo, el veinticinco por ciento.


Si la inflación promedio en el 2007 según versiones oficiales no fue más allá del cuatro por ciento, si los salarios mínimos subieron también en un cuatro por ciento, suena ilógico, inaceptable, que al transporte se haya autorizado un incremento del veinticinco por ciento.


De acuerdo, si la inflación reconocida oficialmente  no fue superior al cuatro por ciento, todo producto y servicio no debió subir más de un cuatro por ciento, es lo legal ¿no? ¿ Por qué para subir los precios de productos y servicios no toman en cuenta el nivel inflacionario? ¿ por qué sólo para fijar los salarios mínimos sí se aplica el crecimiento de la inflación?.


Esto es como decirle a  los trabajadores, campesinos y demás sectores sociales: “a tu salario le vamos a subir un cuatro por ciento de acuerdo a la inflación, pero a  los productos  y servicios que necesitas le vamos a subir  un veinticinco por ciento, aquí el nivel inflacionario  no cuenta”. Esto es ilegal, no es ético, ni mucho menos justo.


Qué bonito ¿no? Plena libertad para elevar precios de todo, pero para elevar salarios hay topes y reglas. ¿Cuándo entonces va a mejorar el poder adquisitivo de la gente? de esa forma nunca, jamás, porque los salarios suben de acuerdo a decretos, los precios suben a criterio de patrones y gobierno, no hay equidad, ni justicia, vamos para atrás.


Si al trasporte se le hubiera aplicado la misma regla que a los salarios, debió haberse autorizado un aumento del cuatro por ciento, es decir, si costaba cuatro pesos, debió haber subido a 4.16 pesos, habría sido lo legal, aumento de acuerdo a la inflación, nadie habría dicho nada, era  lo correcto, lo justo.


Con la medida tomada, obvio, se privilegió a los transportistas, al pueblo, a los cientos de miles de usuarios, se les cargó la mano otra vez, ellos con su pago  darán a los concesionarios la oportunidad de enriquecerse aún más y sin comprometerse a nada porque seguirán proporcionando el mismo servicio como siempre, lento, con horarios y rutas que les conviene, con salarios y condiciones que ellos imponen a sus trabajadores, sin prestaciones de ley, y por supuesto, contaminando el ambiente porque para ellos no existe verificación, y aunque exista, siempre circulan sin mayor problema.


Veinticinco por ciento de aumento para los pulpos camioneros que año tras año cometen por lo menos diez homicidios imprudenciales, porque su gente, sus conductores, no están debidamente capacitados, ni justamente remunerados, carecen de prestaciones de ley ¿ y las autoridades laborales? Pues quien sabe dónde están, hacen como que no se dan cuenta que los concesionarios no cumplen con la ley del trabajo.


¿ A quién le importa que una familia con cinco hijos en la escuela tenga que pagar un mínimo de cincuenta pesos diarios en transporte? ¿a quien? A nadie, por supuesto, a los transportistas menos.


Que a los de la tercera edad se les sigue aplicando la misma tarifa de tres pesos y a los discapacitados el servicio sigue gratuito, no es ningún consuelo para los que deben de pagar un veinticinco por ciento más y que son digamos un noventa y nueve por ciento de los usuarios.


Los transportistas bien saben que en realidad son muy pocas personas de la tercera edad que abordan  el transporte, mientras que los discapacitados son contados, es más, una vez que los ubican, se hacen que no los ven.


El golpe al pueblo se puede suavizar, atenuar, si se concede a un descuento a los estudiantes de todos los niveles, lo deseable y posible es un descuento del cincuenta por ciento. Que se haga un estudio serio, profesional, estoy seguro que los transportistas con todo y descuento se quedarán con una ganancia justa, rentable, y si no, que el descuento sea lo que arroje el estudio.


Sería muy justo, el gobierno ganaría mucho, se vería muy bien, si autorizara un descuento a los estudiantes de todos los niveles, el mal sabor de boca que dejó el aumento al transporte quedaría prácticamente olvidado.


Los gobiernos pueden, si quieren, tomar medidas que gustan a  los gobernados, esta sería una de ellas ¿ por qué no? De que se puede se puede, lo único que se necesita es voluntad política de los gobernantes.




 
 

 

 
Todos los Columnistas