En la sala de espera


José Luis Sánchez Solá, “El Chelis”


11/05/2012


Lobos, ya la tienen, no la dejen ir


Cuando hablas de futbol, necesariamente tienes que poner nombres. Es una actividad pública y de alguna forma sus hechos están en boca de todos. Algunas veces, este nombre va antecedido de algo bueno y a veces de algo malo; así es esto y nadie se puede molestar. Lo que a continuación les platico tiene que ver con algo mucho más importante que el juego, en el cual existen muchas personas que lo hicieron muy bien y otras no tanto, entonces ningún nombre pondré, no tiene caso, tomando como base que nadie lo quiso hacer mal; simplemente fue parte de la historia y hoy lo veo como un parteaguas entre lo que fue y lo que es.

 

Mucho se ha escrito esta semana del tema y todos los que leí tienen razón, bueno, menos uno que menciona que el árbitro los acuchilló con las expulsiones en el juego de regreso en León: tienes un bosque enfrente y sólo ves el primer árbol. Sin nombre el autor y el escrito.

 

La BUAP, con su equipo Lobos ubicado en la División de Ascenso tiene ya 10 años. Sólo les recuerdo una final para subir de categoría de Segunda B a Segunda A y donde por cierto toda la parte baja del Cuauhtémoc se llenó. Después vendieron la franquicia a otra universidad y se hicieron de una nueva franquicia. Así pasaron 10 años sin darle rumbo a un objetivo.

 

La categoría de ascenso en nuestro futbol, deportivamente hablando, es la más injusta de todas las categorías. Hoy son 15 equipos, todos quieren subir y sólo lo logra uno, o sea, pierden 14 y gana uno y en es punto está el meollo del asunto. No puede una institución basar su éxito en 90 minutos de juego.

 

Las universidades y en este caso la BUAP, tienen objetivos más importantes dentro de nuestra sociedad que ascender un equipo de futbol. Ahora bien, el deporte, cualquiera que sea, te otorga una disciplina de vida, te hace noble, te hace ser solidario, te hace ser honesto, te hace trabajar en equipo. Todos son valores que aunados a los conocimientos teóricos que se imparten en las aulas, darán mejores seres humanos insertados en la sociedad.

 

Eso es lo que ganó en esta final la BUAP. Le puede dar un mejor sentido a su equipo representativo. Esto es mucho más que un ascenso. Cualquier dinero puesto para sustentar una idea de identidad y de crecimiento personal será perfectamente invertido y la sociedad lo agradecerá. El futbol tiene que ser tomado en cuenta sólo como un instrumento para educar mejor y no como un fin para levantar trofeos. Son aproximadamente 105 mil personas que dependen directamente de la BUAP, cantidad muy representativa en el estado, para integrarlos, por medio del futbol organizado y profesional, a una mejor y sana forma de vivir.

 

Los tiempos pasados de querer luchar y compararse con el equipo Puebla FC ya pasaron. El nicho que tienen los Lobos es muy grande: organización de primer nivel, estadio nuevo y propio enclavado en su campus, toda la instrucción que te puede dar una universidad con el grado de excelencia, gente buena y honesta en puestos claves. Todo lo anterior envuelto por el mejor estado del país: Puebla.

 

De esta forma, todos los años, los Lobos tendrán logros, los Lobos pondrán sólo un granito de arena, en hacer más fuerte a la BUAP. Si algún día logran el otro trofeo, el del ascenso, qué bueno, mejor, pero que éste llegue sólo como consecuencia de otras mil tareas que se tienen que priorizar. Las universidades tienen que educar y no ponerse el traje de los egos y vanidades que enmarcan la Primera División.

 



 
 

 

 
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