En la sala de espera


José Luis Sánchez Solá, “El Chelis”


15/05/2012


Día de la Madre y días de madrazos


Qué semana ésta que acaba de pasar, repleta de acontecimientos, que cada uno de ellos se llevaría 4 mil caracteres. Lo que no se comente de ellos ahora, ya mañana será tarde y no porque carezcan de importancia, el fenómeno es que ya hoy habrá nuevas noticias, nuevos hechos y que por consecuencia, desplazarán a los anteriores.


Les platico los que más me brincaron y me los guardo como propios, esperando utilizarlos algún día no lejano, o muy lejano; el hecho es que me los quedo:


a) El ascenso del León: en el torneo más injusto de todo el futbol mundial, en el cual sólo uno gana y en este caso 14 pierden y por necesidad o por necedad, tienen que volver a empezar otra vez, con las mismas reglas, ya que nunca se han constituido, la categoría de liga de ascenso como una agrupación más fuerte, con más peso y que pida y sustente en su práctica dos ascensos naturales y uno por promoción. Bueno, los Correcaminos lo hicieron estupendo en el torneo pasado y el León en este último. Al minuto 40 del segundo juego y ya con el marcador empatado, el León hace un saque de banda muy poco ortodoxo, ya visto alguna vez en las manos del Sr.Mazcareño. El fondo es, cuando un equipo se atreve a efectuar este u otro tipo de lances atrevidos, es un equipo sin complejos, sin barreras, flexible de mente y actitud y que da como resultado el éxito. En ese momento supe que el León ganaría. Este tipo de situaciones mentales se trabajan a diario y no son mejórales para el momento. El categórico 5-0 así lo demuestra y el Sr.Gustavo Matosas respaldó mucho de su trabajo en su padre, el Sr.Roberto Matosas, gran conocedor de la parte central del ser humano-jugador: la mente, la cabeza y la actitud para enfrentar la vida, en un juego de futbol.


b) La eliminación del América: otra vez nos falla la memoria, bueno, hasta su técnico lo siente como un fracaso, cuando el pasado diciembre el equipo sólo hizo 15 puntos y en verdad estaba hundido. Él y su nueva directiva promete liguilla y mantener un paso ascendente, en 17 fechas más una de liguilla lo consigue. El equipo utiliza como arma principal la lucha constante de todos sus elementos, un juego ordenado y solido en su defensa, un constante y vertical ataque. Este último tema, a veces no tan bien, es una materia en la que tendrán que poner más calidad y la misma idea en el futuro. El América recobró protagonismo deportivo, están a sólo cinco meses de que empezaron su nuevo proyecto. ¿Por qué tendrían que ser campeones?


Existen instituciones que llevan seis y ocho torneos con la misma idea, picando piedra sin salirse de la vereda y por plena justicia, estando en la fila de los que todos quieren campeonar, su mano levantada, se nota más que la del América.


c) El triunfo de Santos: partido, el de vuelta fue jugado en Torreón, que por el antecedente del miércoles tendría que haber tenido más goles. Tigres con el empate quedaba eliminado y Santos que no sabe jugar a otra cosa que no sea ofender. Se dio la apuesta del Tigres, metió dos goles y luego en el segundo tiempo y con el marcador a su favor, teniendo todo el escenario de su parte, tuvo el tercero cuatro veces. Para todo esto, Santos buscaba alguna fórmula para desordenar la defensa del adversario y a falta de 5 minutos metió el primero y luego el del empate, de forma dramática. De cada 50 veces que Tigres vaya ganando por dos y faltando 5 minutos, sólo una se lo empatan y esto pasó el domingo pasado. Tigres jugó a lo suyo, pero Santos también y los excampeones se tuvieron que comer el sapo, feo y agrio, del tamaño de su grandeza.


d) La fiesta del Madrid: todo había terminado. El Real culminaba una temporada récord, de 100 puntos. Su entrenador después de burlas, ofensas y múltiples faltas de categoría y señorío que el lugar de técnico del Madrid amerita, fue el último en ser anunciado para subir a la gran pasarela del festejo. El maestro de ceremonias se rompió la camisa en elogios y adjetivos de súper héroe. Salió por el túnel que da a la cancha. Su caminar no era el mismo, pudiese haber parecido quinceañera o ganador del Oscar, pero no. Cuando tuvo a todo el grupo enfrente y previo a subir los cinco escalones y sumarse a sus jugadores, se hinco e hizo tres reverencias hacia el grupo. Después subió, abrazó a unos, saludó a otros y se colocó en el último lugar del contingente.

 

Aunque sé que mi forma de pensar, al Sr.Mouriño lo tenía sin cuidado, entendí muchos de los arrebatos e injurias a segundos y a terceros que durante el año incurrió: todo era en defensa de su equipo, de su grupo, de su institución y las formas se hicieron válidas.

 



 
 

 

 
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