En la sala de espera


José Luis Sánchez Solá, “El Chelis”


24/04/2012


Los tiempos de campeonar


Me sigo con el título: el América no será campeón. Les puedo comentar una y mil circunstancias del porqué de esta aseveración, que al final, todas coinciden. La más reciente es lo que pasó ayer en el Cuauhtémoc, en Puebla. Ganaron sin merecerlo. El grueso, el sustento de su juego no es parejo, no es constante. Los primeros 22 minutos fueron al frente, achicaron y recuperaron la pelota muy rudo y muy cerca de la portería rival, con más decisión que argumentos técnicos-tácticos.


Todo lo anterior es válido, pero no para ser campeón. Continúo. A partir del 25 dejaron de ser incisivos, el rival se agrupó mejor en media cancha, adelantó 10 más a sus últimos hombres y empezó a tener más la pelota. La única renta que sacó el América fue de un gol, misma que el Puebla emparejó una vez que hicieron lo antes comentado.


El segundo tiempo empezaron igual que en el primero, pero sólo les duró 5 minutos. En total, 27 minutos de constancia que suman muy poco como para aspirar a levantar el trofeo. El segundo tiempo y más en su edad adulta, del 60 al 90 el resultado era más para los de La Franja. La pelota estuvo paseándose varias veces en el área americanista. El ingreso de un segundo punta crema, fue con toda la intención de agarrar una pelota: todo el equipo tomado de un clavo ardiente. Al final pasó lo que pasó: penal en una jugada imprudente de los defensores y suicida del ofensor.


Para el América, su peor juego de los 16. El empate hubiese sido casi injusto para La Franja. La derrota por lo que pasó, por lo que se jugó, rebasa a la injusticia.


De su último juego contra Santos, el América cambia dos hombres, uno en la central con Vizcarrondo y otro por fuera en la izquierda con Rojas. El equipo con estas sustituciones no fue el mismo. El de Venezuela en su calidad de extranjero no te crea ninguna diferencia compitiendo contra Pimentel y Rojas al venir de una lesión, no tiene los argumentos como para que funcione un sistema ofensivo y que en Cárdenas ya los habían encontrado.


Para mi entender, la única materia que tenía este equipo, de cara al cierre del torneo y la liguilla, era esperar que Bermúdez se metiera más al juego, ya lo había hecho contra Santos todo el primer tiempo o buscar en Vuoso la pareja con Benítez.


La temporada pasada, este equipo fue un desastre, penúltimo lugar con sólo 15 puntos. Después de cuatro meses, este equipo tiene 31. Se reinventaron a corto plazo. Tienen, ahora sí, una base importante. El señor Herrera supo imprimirles el deseo y la responsabilidad que siempre debe de imperar del que se diga futbolista, amén de un orden y sistema apegado a las características de los jugadores; repito, todo esto en cuatro meses y con la presión y el foco de todos los medios.


Siempre una liguilla será diferente al torneo regular. Sorpresas se han dado y se seguirán dando. Lo normal, lo que tiene que prevalecer, lo justo, el premio final, tendrá que ser para el equipo que en su juego demuestre por más tiempo una mayor consistencia que, como el cuerpo de este gran pastel fuera del horno, no se venga abajo una vez que lo sacas.


Ejemplo de todo lo anterior dicho, son Monterrey, Santos y Tigres, sin contar sus tres últimas apariciones.


Después vendrá un receso y entonces en ese momento, con la capacidad que demostró su nueva directiva y Herrera, tendrán que apuntalar el proyecto con uno o dos hombres de peso, es más, de un gran peso en la contención y en el pase de la penúltima jugada de cara al gol. Entonces, ahora sí, el América será campeón.

 

Se avecinan muchos temas: liguilla, las apuestas de los equipos en diciembre y los resultados en mayo, el ascenso, Liga de Campeones de Europa, mercado nacional de jugadores en junio, los implicados al descenso para el 2012-2013 y el Puebla. Cargaré mi pluma y, primero Dios, todo lo anterior se tratará.

 



 
 

 

 
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