SEROTONINA PURA


Javier Palou

09/06/2009

¿VOTAR O ANULAR?


“El hombre es lo que escribe”
Federico Nietzsche


Es ante todo un cuestionamiento que refleja, que retrata, a una sociedad política podrida que ha fracasado innumerables veces, que no ha querido ni ha sabido leer el mensaje de las últimas décadas, ya son varias generaciones desilusionadas con unos sádicos lobos hambrientos, sedientos, y peligrosamente insaciables; disfrazados de  políticos profesionales, que de esta última palabra no tienen nada. Aglutinados en lo que llamamos partidos políticos que lógicamente con esos distinguidos miembros no pueden ser más que refugios de las peores causas, cuevas de cínicos y sinvergüenzas que se tapan unos a otros, porque al final, todos son idénticos. Unos están acelerando el paso para terminar de ser completamente fascistas y los que se dicen sus líderes rayan ya en auténticos “hitlercitos”, otros piensan que la izquierda “moderna” –como les encanta llamarla- es sumisión, orden y parecer modositos, otro simplemente necesita setenta años más y los restantes son negocios familiares.


Habrá que sumarle que en las últimas elecciones hubo un auténtico cochinero, manipulación, sustitución de representantes de casillas, errores aritméticos gigantescos, guerra sucia, uso de los programas sociales, contradicciones en los jueces, y un país dividido que terminó harto de los políticos.


El que se dice presidente y su gobierno nos han puesto en un estado de nervios permanente, balazos por aquí y por allá, una crisis económica sin precedente que nos tiene dentro de la lista de los diez países que más daño ha resentido. Se han votado iniciativas que representan el preludio de las dictaduras con la violación permanente y sistemática de los derechos humanos. Ya se puede detener y arrestar sin mandamiento judicial, allanar domicilios, intervenir llamadas telefónicas, dispersas manifestaciones. Adiós garantías individuales.  La violación de la Constitución es permanente. Nadie tiene confianza, los dueños del dinero han sacado del país en los últimos ocho meses 14 mil 650 millones de dólares, el desempleo es alarmante, el poder adquisitivo es ridículo, el campo vive su peor momento, la gente está desesperada y después de las elecciones se pronostican más impuestos entre ellos IVA a los alimentos y medicinas.


Bonito panorama.


Ante todo ello cómo puede el ciudadano manifestar su descontento, cómo gritarles que no hay uno sólo partido que se salve, cómo exigir candidaturas ciudadanas.


José Antonio Crespo asegura: “El abstencionismo estratégico (o activo) también muestra racionalidad, pues se basa en el cálculo o la expectativa de que muchos otros ciudadanos se abstendrán por parecidas razones.

 

Así, su abstención podría constituirse como un fuerte indicador de rechazo, imposible de ignorar por los partidos o la opinión pública. Y en esa medida, generar una presión eficaz sobre los partidos mismos. Quienes no desean votar por ningún partido (por razones emotivas o estratégicas), pero consideran que asistir a las urnas constituye más un deber cívico que un derecho político, podrían encontrar un punto de conciliación concurriendo a la urna para anular deliberadamente su voto. Es una opción racional ante ese dilema.”


José Woldenberg ataca la abstención pero omite el tema del voto nulo: “La abstención crece y llamar a incrementarla no es muy meritorio, sino más bien montarse en una ola que nada productivo puede traer al país. Aunque la Constitución dice que el voto es un derecho y una obligación, de facto en México votar es un derecho solamente, ya que la abstención no acarrea ninguna sanción de carácter administrativo, como sí sucede en otros países de América Latina, y qué bueno que así sea. Sólo un derecho”.


Luís González de Alba defiende la postura del voto nulo: “Por esto, porque nos han maniatado, los ciudadanos debemos anular nuestro voto, pedir el recuento de los insultos puestos en las boletas o, simplemente, no votar. En 1976, no tener otro candidato frente a López Portillo, hizo pensar al PRI que debería permitir una mayor expresión ciudadana, y así dieron inicio las reformas electorales culminadas en 20 años y que hoy vemos en peligro. Quizá los partidos recapaciten ante urnas vacías. Quizá no, y debamos recurrir a instancias internacionales.


Lo que es un hecho es que antes del voto nulo se necesitan mecanismos que castiguen económicamente a los partidos cuando la cantidad de votos se ve reducida significativamente como sucede en Chile por citar un ejemplo concreto. Porque antes de ello, los partidos, ante la posibilidad de un aumento significativo de votos nulos, sólo han atinado declarar estupideces al igual que el nada ciudadanizado IFE.


Al final, usted, tiene la decisión, asiste y vota nulo, asiste y vota en blanco, no asiste, asiste y vota por el menos malo, asiste y vota por quien cree lo hace bien, pero después del 5 de julio, aquí está lo importante, la sociedad debe de organizarse sin elecciones de por medio y manifestar el rechazado total a este sistema de partidos que ha saqueado al país impunemente y exigir modificaciones sustanciales a las reglas electorales vigentes.


El pueblo de México se merece mucho más que un aglomerado de rufianes, disfrazados de políticos.


Ojala entendieran que los votos nulos son un auténtico plebiscito.


Antes de anular los votos habrá que anularles todas las oportunidades que tienen para volverse millonarios de un sexenio a otro.


La opción del voto nulo llega tarde, como todo, en este país.

 

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