SEROTONINA PURA


Javier Palou


MEJOR, IMPOSIBLE


“No hay arte más difícil que el arte de escribir sin arte”
Javier Cercas


El maestro Miguel Ángel Granados Chapa demostró en su discurso de agradecimiento el porqué es merecedor indiscutible a la medalla Belisario Domínguez que le entregó el Senado de la República el pasado martes en sesión solemne con la presencia de Felipe Calderón quien nuevamente recibió muestras de la polarización en que vivimos por culpa de Fox, él mismo y su negativa de contar los votos, igual que cuatro días antes Andrés Gómez Emilsson le había llamado espurio, ahora, la hija de aquél cronista de época Ángel Fernández, de nombre Andrea gritó “Es un Honor estar con Obrador”, posteriormente aseguró que fue un “un grito público en un lugar público” y que se trata de “un grito popular que abandero en muchos lugares y que manifesté aquí”. Pues así dio inició el acto donde el periodista, maestro, abogado y miembro de la real academia de la lengua dio una lección de congruencia e inteligencia que ojala, de verdad, hayan escuchado tanto Calderón como todos los senadores presentes, un hombre que entiende que son los principios y valores, llamó a la tolerancia y a recuperar al Estado, demandó fortalecer las libertades públicas, emitir una ley de amnistía y exigió atender reclamos, no criminalizar la protesta e impedir que la sociedad se disuelva, siempre fino en el uso del lenguaje advirtió sobre las tendencias al autoritarismo.


María Rojo en nombre de los senadores lo dijo claro “Miguel Ángel Granados Chapa es un ejemplo de que se puede vivir con honradez, con dignidad, con limpieza, comprometiéndose a un tiempo con las causas justas, sin alejarse de la verdad”.


En ese momento recordé las palabras sabías de mi madre quien no se cansa en repetirme ante las injusticias cotidianas que vivimos muchos de nosotros, “al final Javier, lo que realmente importa, por lo que vale la pena vivir es que cuando llegues a viejo veas a todo mundo de frente y tengas la conciencia tranquila de jamás haber actuado con dolo, no muchos seres humanos pueden hacerlo”. Granos Chapa es uno de ellos.


Aquí unos párrafos del brillante discurso que bien valen la pena recordar,  no olvidar y que en nuestro quehacer diario prevalezca siempre: “No es que la sociedad mexicana carezca de experiencia ante las crisis, la ha adquirido a fuerza de golpes, de caer y levantarse, de deplorar lo perdido y comenzar de nuevo, pero pocas veces en la historia habían convergido adversidades de tan distinta índole y semejante gravedad que hacen de las sombrías horas que corren, horas de definición, de las que emergerá la sociedad disminuida y en riesgo de descomposición y aún de enfrentamiento o engrandecida para superar la magnitud del desafío para que sea por una vez madre providente de sus hijos.


No se requiere vocación de Casandra para avizorar un futuro preñado de vicisitudes lesivas de la convivencia, porque el pasado reciente y el presente las han incubado. No se requiere tampoco padecer un ánimo infectado de pesimismo para advertir que día con día crecen las adversidades y aún surgen otras más entorno nuestro, desde el seno mismo de la sociedad, pero también sin que nos ciegue el optimismo, un optimismo que fuera trágicamente irreal como bautizó en que en sus días intentaba prevalecer don Daniel Cosío Villegas, percibimos que la energía social de los mexicanos es capaz de enfrentar esas adversidades con fortuna, sobre todo si utiliza nuevos instrumentos o de modo diferente emplea aquellos de que la República se dotó desde la hora de su fundación.


la constitucionalidad de las tareas realizadas por los legisladores se alimenta con la movilización de los ciudadanos, que ya se pronunciaron en general en las urnas, pero pueden y quieren expresarse también en la calle, en los caminos en torno a asuntos puntuales, en procura de solución a sus problemas para acuciar legítimamente a sus legítimos representantes.


Lejos de demonizar a la movilización ciudadana, hemos de reconocer y valorar sus cualidades motrices.


Movimiento social semejante se había manifestado, lo hace hoy mismo y se expresará también más adelante en torno de la reforma petrolera que necesita nuestro país. Que hoy, juntos legisladores y la gente digan lo que hay que hacer para poner al día, en estricto apego a la Constitución la industria petrolera nacional.


Nunca eliminados por entero como inexplicable hierba envenenada crecen tendencias al autoritarismo, a la criminalización de la protesta social, a la guerra sucia no enderezada sólo contra los opositores al régimen, sino contra ciudadanos en reclamo de sus derechos.


Permítanme, instarlos a establecer un mecanismo social que impida o condene cuando ocurra la desaparición forzada de personas, que afecta hoy a decenas, cientos, quizá de mexicanos a quienes autoridades federales o locales levantaron como si fueran los captores delincuentes, es decir, los detuvieron, pero no los sometieron a juicio como deben proceder de acuerdo con la ley, y acaso los privaron de la vida como lo hacen los matones profesionales.


La sociedad diversa no puede ser homogeneizada, sino por la fuerza


Muchos creemos percibir la difusión de una desesperanza, de un desánimo social, un desencanto con las formas democráticas, un cinismo social que como los depredadores en infortunios impuestos por la naturaleza aprovechan la desgracia ajena para medrar.


Pero eso que nos ocurre, los fenómenos en sí mismos, y los que provocan esta desesperanza, no son una condena, son enfermedades del espíritu colectivo susceptibles de ser curadas, no con pociones mágicas que a la postres mas envenenan, en que sanan, sino con el empuje que más de una vez ha permitido ejercer y acrecentar la energía de los mexicanos.


No es un desenlace inexorable, podemos frenarla, hagámoslo, y con la misma fuerza reconstruyamos la casa que nos albergue a todos o erijámosla si es que nunca la hemos tenido.


Una vez más.  Enhorabuena Maestro.

 

¿Lo habrán entendido?

 



 
 

 

 
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