SEROTONINA PURA


Javier Palou


¿IZQUIERDA?


“No hay arte más difícil que el arte de escribir sin arte”
Javier Cercas


En un país con tanta pobreza y tanta desigualdad que se multiplica minuto a minuto, es una verdadera vergüenza que no tengamos un partido de izquierda, ninguno de los que se dicen ser, lo son. Los columnistas oficiosos han definido el actuar de los que pactan, hacen “negociaciones” y solucionan su futuro inmediato con huesos; como izquierda moderna, dicen, son los que “construyen” y los que necesita el país para generar estabilidad, la misma que existe hoy: donde la balanza se inclina totalmente a unos pocos de beneficiados y unos muchos sin nada.


Bendita estabilidad.


No existe la izquierda moderna y la izquierda antigüa.  A fines del siglo XVIII se acuñó el término “izquierda” en referencia a la asamblea de la revolución francesa, donde los representantes de las ideas republicanas y democráticas solían ocupar los asientos ubicados justo al lado izquierdo de la sala. La derecha, por el contrario, era el área que ocupaban los monárquicos y quienes se oponían a que las cosas cambiaran. La Izquierda es una fuerza progresista, que critica y actúa para cambiar el orden existente y deberá tener un proyecto de Estado- nación fuerte, capaz de resistir al modelo de globalización hegemónico y un pacto social incluyente que incorpore a actores tradicionalmente marginados. No basta con ocupar los espacios institucionales en los congresos o en las gubernaturas. ¿Baja California Sur, Chiapas, Zacatecas, Michoacán, Guerrero han demostrado con hechos ser de izquierda? probablemente el que más se acerca al término es el de Marcelo Ebrad en  la capital de la República, el Distrito Federal. Hoy que vive el PRD una de sus peores crisis, sería conveniente recordarles que; entre los ideales que le dieron origen aquél 5 de mayo de 1989 cuando se fundó se cuentan el respeto a la voluntad ciudadana expresada en las urnas, la libertad de expresión, la defensa de los derechos civiles y el combate a la corrupción. Los cuatro apartados fueron violados en la elección para Presidente del partido en marzo pasado y más aún, el PRD se dice partidario de una economía de libre mercado, pero defiende la participación del Estado en los sectores que considera estratégicos, principalmente recursos energéticos y comunicaciones. ¿Y lo que aprobaron recientemente en la mal llamada reforma energética? Esto por mencionar sólo al partido de”izquierda” más importante del país y segunda fuerza en el Congreso. Lejos de fortalecerse después del efecto AMLO la “izquierda” va en picada. La razón: no hay Izquierda.  


Decía Antonio Villalba que: “Los derechos humanos nos remiten también a la dimensión ética del actuar político; esta debe ser recuperada para devolver a la izquierda su carácter de generadora de alternativas plausibles y su capacidad de construir una hegemonía social y cultural distinta a la imperante.”


Dice Rodríguez Araujo “…que la perspectiva es poco halagüeña y en muy pocos sentidos – si alguno- satisfactoria para quienes quisiéramos un partido o un frente de izquierda o por lo menos de centro-izquierda sólido y con planteamientos y actuaciones consecuentes.” Tiene razón por ahora todo es rebatiña y negociaciones en lo oscurito.


El PRI ha ganado todo en todos los comicios después del 2006, y lo seguirá haciendo por que el PAN ha fracasado estrepitosamente en los ocho años gobernando el país y porque el PRD y demás partidos de “izquierda” se han empeñado en tirar a la basura todo lo ganado por López Obrador.


Todos los países necesitan un partido de Izquierda, en México es indispensable ante el feroz apetito de los tecnócratas neoliberales que nos han dejado literalmente en calzones.


¿Tendremos en el corto plazo un verdadero partido de Izquierda?


Todo indica que así será.

 

EXTRA


*Impresionante el nuevo libro de la periodista Anabel Hernández “Los cómplices del presidente” igual que el anterior “Fin de fiesta en los Pinos” es una investigación documentada que pone en entredicho -aún más- el gobierno de Felipe Calderón y la “supuesta” guerra que  emprendió contra el narcotráfico. Después de leerlo nos volveremos emetofóbicos.  No hay duda.

 

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