SIN RODEOS


Marcela Jiménez Avendaño

12/05/2011


SOMOS UN PAÍS DE VERGÜENZA


El horror que nos imprimen tanto las cifras como la brutalidad con que fueron asesinadas más de cuatrocientas personas y luego encontradas en fosas clandestinas en San Fernando, Tamaulipas, Durango y ahora también en Nuevo León, generan en la opinión pública un auténtico rechazo y una especie de negación,  tanto que pareciera nos hemos olvidado de la gravedad de los hechos.

 

Lo digo, porque yo misma cuando surgen estas noticias inmediatamente cambio de canal o busco una nota menos traumática. Pero, lamentablemente, el evadirlo no lo desaparece. Ahí continúa la realidad de un país atrapado entre la brutalidad, salvajismo y crueldad de delincuentes mexicanos; y la incompetencia, apatía, estupidez e intereses personales y electorales de la clase política, también integrada por mexicanos, que dirige nuestros destinos.

 

Ello viene a colación por el aseguramiento de 183 indocumentados en el municipio de Felipe Ángeles, Puebla el lunes pasado por elementos de la Policía Federal. Estos hermanos de Guatemala, El Salvador, Honduras, Ecuador, Nepal, Egipto, India, Sri Lanka y El Tíbet, tuvieron suerte si consideramos los datos que presenta el libro “Bienvenidos al infierno del secuestro. Testimonios de migrantes” elaborado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos desde el 2009. Ojo que estas cifras deben de ser hoy día -2011- mucho más escandalosas.

 

Según la información que contiene dicha publicación, resulta que en treinta meses –casi tres años- fueron secuestrados alrededor de 55 mil migrantes, algo así como 20 mil al año, por parte del crimen organizado y, por supuesto, como sucede en el resto de las actividades delictivas de estos grupos, con la colaboración de agentes municipales, estatales y federales.

 

Según esos testimonios, son los mismos agentes migratorios quienes los detienen y entregan a los Zetas, de igual forma, cuando el Ejército mexicano logra rescatarlos y pone a disposición de las autoridades correspondientes a los delincuentes, éstos son dejados libres a los pocos días por negligencia o complicidad.

 

Ahora bien, a la tragedia del secuestro se debe sumar el asesinato, tal como pudo verse con las narcofosas, la tortura, mutilación, violación de mujeres, etc.

 

Todo esto no es cosa menor, debiéramos, TODOS los mexicanos, sentirnos profundamente avergonzados por el país en que nos hemos convertido.  Para que estas cifras existan, por fuerza, también existe un fuerte vínculo de corrupción entre delincuentes, autoridades e, incluso, también somos culpables como sociedad por nuestra indiferencia.

 

Bajo este contexto, podemos asegurar que si sistémicamente y estructuralmente como sociedad seguimos alentando la corrupción –las estadísticas recién presentadas por Transparencia Internacional que dicen que este año el mexicano – estamos hablando de que México no tiene futuro. Estas generaciones que ya viven de la corrupción, seguirán el mismo patrón y contagiarán a las generaciones futuras.

 

No podemos permitir que la corrupción continúe siendo socialmente aceptada y se inserte como parte de nuestra cultura.

 

En verdad le invito a que erradiquemos estas prácticas, por menores que parezcan, dentro de nuestras propias familias, de nuestros hijos saldrán los próximos políticos, policías, etc, etc, etc.

 

Por cierto, felicidades a todos los maestros patriotas, responsables, transformadores, innovadores, nacionalistas que nos ayudan día a día a construir un mejor México. Por supuesto que esta felicitación no incluye APPOS y compañía.

 

También es de merecerse una felicitación el actual gobierno por 100 días de cumplir promesas hechas, falta muchísimo aún por recorrer, esperemos que en ese ánimo, se logre disminuir la corrupción en el estado y castigar ejemplarmente a quienes antes, durante o después caigan en esta práctica que, como hemos visto, es increíblemente destructiva y peligrosa.

 

Nos leemos la próxima semana……

 



 
 

 

 
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