SIN RODEOS


Marcela Jiménez Avendaño

23/06/2011


EL ORACULO DEL PAN


Una de tres: o Vicente Fox se cambió de partido y ahora es priísta o mejor dicho peñista; o tuvo un arranque de “lucidez” como consideró el PRI; o ha decidido cambiar de chamba y echar las cartas para adivinar el futuro y convertirse en el oráculo del que suponíamos es su partido.

 

En los últimos días estuvo muy activo. Primero, se le ocurrió decir -siempre tan leal y congruente como es- que el PAN perderá la elección del estado de México y muy probablemente la presidencial del 2012; luego dijo que los aspirantes panistas a la candidatura presidencial deberían renunciar a sus puestos como funcionarios públicos para poderse dedicar a hacer sus campañas; y finalmente despreció la invitación de Luis Felipe Bravo Mena, candidato albiazul a la gubernatura del Edomex, para acompañarle al cierre de campaña bajo el supuesto de encontrarse muy pero muy ocupado.

 

Tales declaraciones provocaron una andanada en su contra -obvio de parte de los siete fantásticos-, pero también a su favor. Por primera vez, los priístas quedaron encantados y felices con lo dicho por Fox, tanto que en voz del senador Carlos Jiménez Macías, calificaron al ex mandatario mexicano como muy lúcido y leyendo correctamente la realidad que el país está viviendo.

 

Increíble, no?, en fin, si bien es cierto que el Revolucionario Institucional ha mantenido una constante y amplia ventaja en los sondeos de opinión que muestran que, hacia el 2012, la preferencia de los electores se inclinará por el PRI y su más adelantado aspirante, Enrique Peña Nieto; también lo es el hecho de que cada vez más se desdibujan las diferencias ideológicas y programáticas entre los partidos políticos y sus militantes.

 

El mejor ejemplo de ello fueron las alianzas electorales de las elecciones pasadas, o antes de ello el cambio de chaqueta o de partido de varios personajes que ante la negativa de sus propios institutos políticos, se postularon por otros.

 

Y para el caso, da lo mismo, hoy día estamos gobernados, en términos generales, por una élite política y partidista que no mantiene ninguna diferencia. Se alían con los mismos intereses para los cuales trabajan, coquetean con los mismos poderes en ánimo de acercarse simpatías y apoyos, mantienen las mismas prácticas retrógradas y faltas de ética en el ejercicio del poder, hacen las mismas propuestas y se mantienen igualmente alejados de la población.

 

Si no me cree, dígame quién de ellos no le rinde pleitesía al duopolio televisivo; quién de ellos elabora, propone e implementa programas de gobierno de futuro que realmente atienda los grandes problemas nacionales y no queden meramente en proyectos meramente electorales; en cuál de los partidos políticos no existen juanitas, venta de candidaturas o dedazo; en el gobierno de qué color no impera la corrupción, la impunidad, el peculado, el uso de recursos públicos con fines electorales o personales?

 

Estos son solo algunos ejemplos de lo mucho que se parecen todos y de lo poco que nos sirven todos.

 

Pero en tanto el gurú electoral, el maestro de la sabiduría, el sensei de los políticos se avienta otra ocurrencia, nos leemos la próxima semana……….

 



 
 

 

 
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