SIN RODEOS


Marcela Jiménez Avendaño

02/07/2009


EL INCANSABLE TEMA DE LA SUCESIÓN POBLANA


A nivel nacional todos los temas están hoy, por el momento subordinados a las elecciones del 5 de julio, solamente en nuestro estado de Puebla no se sigue esta regla, ya que no se le da reposo, ni descanso, al tema de la sucesión del Gobernador Mario Marín.


Las elecciones del 5 de julio definirá la correlación de fuerzas de todos los partidos, para que cada uno intente imponer su visión estratégica de la sucesión Presidencial. Como consecuencia de lo anterior se apresurarán alianzas, se romperán acuerdos, se alzarán algunos perfiles de varios  personajes, otros al contrario se esfumarán del escenario político.


Sin embargo, aquí en Puebla, la política vive con su propio ritmo, sus propias prioridades, que muchas veces no son las prioridades nacionales. No digo que sea malo eso, solamente describo, como la clase política poblana vive sus obsesiones, para bien o para mal, sin ser sensibles al contexto nacional.


Cada proyecto  que apunta a Casa Puebla se mueve como si no existieran los otros, son proyectos que intentan avasallar, imponerse, ganar al 100 por ciento.


El escenario poblano es igual al que sucede  en varios estados del país, que muestran un atraso en la cultura democrática, en estos lugares la concertación y negociación son parte del engaño, son parte de estratagemas confusos, en que las partes pactan sin tener la menor intención de honrar los acuerdos.


La mayoría de los actores políticos que aspiran a la sucesión del gobernador tratan de acomodarse a las condiciones del momento pero sin tener un plan para armar un proyecto político que desarrolle un gobierno a la altura de las necesidades de los poblanos.


La debilidad democrática de nuestro estado va de la mano de la falta de capacidad de establecer acuerdos para generar consensos. Si uno solo de los políticos, de cualquier partido con capacidad de aspirar a la gubernatura, tuviera una profunda vocación democrática reconocida por la sociedad, es indudable que ya se estarían aglutinando un conjunto de fuerzas para apuntalar sus aspiraciones.


Sin embargo lo que priva es la desconfianza por el otro, el que no soy yo, por lo tanto en lugar de política atestiguamos movimientos obsesivos por mantenerse en el candelero de la política pero sin crecer en sus respectivos proyectos. En ese escenario se reafirma el papel del actual Gobernador del Estado como el gran elector.


Ante ello cabe la pregunta ¿Quiénes son responsables de la debilidad democrática en Puebla?, la respuesta es solamente una, todos nosotros, los ciudadanos y los políticos, que no logramos honrar nuestra palabra en acuerdos para cumplir al 100 por ciento.

 

Por ello la sucesión gubernamental, que nunca descansa, ni tiene sueño, es un tema obsesivo, pero no es un tema que aglutine a los ciudadanos, es un tema solamente de expertos. La sucesión gubernamental no articula  a la sociedad para su participación  dentro de nuevas formas democráticas, sino la excluye al presentarse como un tema nebuloso, de iniciados, de jefes, de expertos del que es relegado el ciudadano común de la calle.

 



 
 

 

 
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