SIN RODEOS


Marcela Jiménez Avendaño

04/03/2010


CUANDO LA DEMOCRACIA NO ME FAVORECE, NO ES DEMOCRACIA


Es muy simpático observar como cada vez que hay elecciones varios militantes de todos los partidos políticos que no son favorecidos con una candidatura hacen pataletas, berrinches, desconocen acuerdos y cuestionan la democracia al interior de sus institutos políticos.  Si bien es cierto, que en muchos casos la democracia interna no opera como debiera, tampoco se vale reconocerla solo si me beneficia.


Esto viene a colación a partir de las resultados presentados por diversas casas encuestadoras sobre el posicionamiento de los aspirantes priístas a la Presidencia Municipal de la capital de Puebla. Tanto Gabinete de Comunicación Estratégica como Mitofsky reportaron a Mario Montero como el más adelantado aspirante a ser el próximo alcalde.


Pero lo verdaderamente destacable no tiene que ver con estos resultados, de hecho, yo misma he sido una asidua cuestionadora de la exclusiva toma de decisiones con base en este tipo de estudios demoscópicos. Si bien es cierto, que son un elemento más para la definición de los mejores perfiles, no es el único.


Pero volviendo al caso, lo que realmente representa una novedad política no es el alto posicionamiento de Montero y el capital político con que cuenta, eso ya lo sabíamos desde hace meses, sino el enojo y comentarios expresados por otros de los aspirantes, en especial de Jorge Estefan Chidiac quien puso en el debate dos cuestiones que merecen ser puntualmente analizadas:


La primera es que según su punto de vista “el PRI requiere un perfil mucho más alto para la ciudad, más joven, más urbano, porque es la ciudad más informada se quiere un perfil distinto al de Javier López Zavala”.  Esto nos lleva a deducir que para Estefan Chidiac, el actual candidato del PRI a la gubernatura ni es joven, ni es tan urbano y no podría conquistar al electorado informado o, lo que es lo mismo, educado.  En resumidas cuentas, se percibe a sí mismo como el complemento de Javier López Zavala, portador de una imagen agradable  y refinada que lo hace el único aspirante capaz de ser el puente con los ricos y con los cultos. El sería el candidato de la gente bonita y López Zavala el de los pobres y nacos.


La segunda cuestión afirmada por Estefan es que cualquier aspirante puede, en quince días, subir en las encuestas y superar a Montero. Nada más erróneo, porque de ser así, de una vez que me apunten para el cargo y de pasada le avisen a Enrique Peña que todos sus esfuerzos e inversión son en vano dado que todo hijo de vecino podría, en menos de un mes, desbancarlo de la posición en que hoy se ubica rumbo a la elección presidencial.  Lo que sí es posible es que en dos semanas se puedan simular o maquillar encuestas que cambien las cifras pero no así el posicionamiento de un personaje bien definido.


Bajo este contexto, pareciera más útil desagregar algunas de las ventajas o desventajas de ambos personajes: Montero es uno de los cinco políticos más conocidos en Puebla, en tanto Estefan es mucho más conocido en la élite gobernante nacional; Montero se encuadra en el perfil netamente político, Estefan en la tecnocracia;  Montero conoce de la dinámica interna del estado, Estefan es experto en materia fiscal y hacendaria nacional, no en vano estaba convencido de la necesidad de incrementar los impuestos y públicamente defendió esta propuesta que, por cierto, hoy todos padecemos.


Cada partido político determina su dirección en función de su historia, prácticas y escenarios, para el caso del Revolucionario Institucional, este viene construyendo centros hegemónicos de poder a partir de acuerdos, compromisos y disciplina interna, quien no lo entienda así o es un aprendiz de político o no es realmente priísta.


Pero en tanto los políticos se despedazan mediáticamente al interior de sus partidos, nosotros nos leemos la próxima semana para echarle un vistazo al interior del PAN y sus enfrentamientos.

 



 
 

 

 
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