SIN RODEOS


Marcela Jiménez Avendaño

12/11/2009


POR MIS PISTOLAS!!!!!!!!!


Resulta impresionante el hecho de que semana a semana conocemos, al menos, dos encuestas sobre el proceso de sucesión poblano. Entre las aceptadas por los partidos políticos, los propios políticos, los medios de comunicación y las que, aparentemente, son hechas por autoría y patrocinio de las mismas empresas encuestadoras, nos encontramos inmersos en una guerra de cifras que nadie entiende y, peor aún, nadie cree.


Las más recientes no tienen desperdicio dado que son consistentes en los posibles escenarios que presentan.  Aunque he de aclarar que no creo en ninguna encuesta por mejor hecha que esté, a mi entender son tan solo interpretaciones de la realidad inmediata y, por lo general, no la plasman en todo su conjunto, por tanto, pueden acercarse a ciertos escenarios pero cuando existe alta competitividad difícilmente pueden ser certeras.


Pero vayamos a lo que podemos creer de ellas: el dato más relevante que nos han presentado es la ventaja de dos a uno del PRI sobre el PAN.  Un analista novato se apresuraría a decir que el partido tricolor ganará con cualquiera de sus candidatos y, por ende, el PAN perderá con quien presente. Sin embargo, si se hace una interpretación más rigurosa, podemos decir, de inicio, que hay precandidatos, tanto del PRI como del PAN, que por su sola nominación le restan votos a la marca o, para ser más precisos, a su partido.  Podemos señalar, incluso, que podrían ocasionar hoyos importantes..


El segundo mensaje que nos proporcionan estas encuestas es que los ciudadanos no perciben a un aspirante absolutamente carismático y que, por tanto, hasta ahora ninguno es capaz de arrasar la preferencia electoral y ganar avasalladoramente. Queda claro entonces que Rafael Moreno Valle tiene ya la preferencia del voto duro panista; que el voto duro del PRI está dividido en tres personalidades; y que el voto indeciso que, finalmente, es el que inclina la balanza el propio día de la elección, sigue indeciso y augura seguir así hasta el final de la contienda, claro a menos que pase una tragedia u hecho insólito que obligue al electorado a tomar una decisión contundente. Ejemplos de ello existen muchos y para no irnos muy lejos, el asesinato de Colosio movió, de forma antes impredecible, la voluntad del electorado.


Pero por ahora, pensar que Rafael Moreno Valle o el PRI con cualquiera de sus aspirantes, en este momento esta a un paso de ganar la gubernatura está muy lejos de ser una realidad absoluta. Aunque, sin duda, el Revolucionario Institucional se encuentra mucho mejor posicionado y fuerte, mantenerse así dependerá del aseo y limpieza con que lleven a cabo su proceso interno de selección de candidatos.


Al parecer el mayor obstáculo del Plan A priísta es que, a estas alturas, la capacidad de acuerdo de su cúpula atraviesa por una crisis de credibilidad debida al incumplimiento de compromisos adquiridos en el pasado.


Ahora bien, tampoco podemos decir que, en este momento, el asunto ha derivado en crisis seria, sobre todo si lo subsanan invitando a las tres figuras más representativas del PRI nacional a ser testigos de los acuerdos que deriven de la designación del candidato de consenso para la Gubernatura.


Conservar así la preferencia de dos a uno contra el PAN se antoja fácil, pero se complica, si lo que prevalece es la cultura del sectarismo; del proyecto “voy derecho y no me quito”; del lema “mío o de nadie”; de la imagen “soy macho y qué”. En resumidas cuentas, el PRI tiene dos opciones que lo llevaría a diferentes resultados: incentivar el acuerdo con avales de por medio o tratar de seguir avanzando bajo la consigna “por mis pistolas”.

 

¿Usted por cuál cree que se incline?......Por lo pronto, nos leemos la próxima semana……….

 



 
 

 

 
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