SIN RODEOS


Marcela Jiménez Avendaño

18/02/2010


“LA SUMA DE TODOS LOS MIEDOS”


Este es el título en español de una serie de libros que derivó en una película cuya trama consiste en que un pequeño grupo de terroristas musulmanes hacen estallar una bomba atómica durante la celebración de un Super Bowl atribuyendo el acto a la URSS para tratar de iniciar una guerra nuclear entre ese país y los Estados Unidos. La crisis es evitada cuando un funcionario americano de menor rango descubre y comunica que la bomba es originaria de Estados Unidos. Sin embargo, cuando los terroristas son capturados implican al Ayatolá iraní como responsable del ataque lo que provoca que los Estados Unidos ordenen destruir nuclearmente la ciudad de Qom. Finalmente, durante un interrogatorio, los terroristas revelan que el Ayatolá no estaba implicado y era un truco para desacreditar a Estados Unidos ante el mundo. La estrategia utilizada por los musulmanes es vista como el empleo de la táctica terrorista comúnmente llamada Agente provocador.


Ahora bien, para el caso mexicano, guardadas las comparaciones, las alianzas que se están gestando entre el PAN y el PRD bien pudieran convertirse en ese AGENTE PROVOCADOR que, de no llevarse a cabo con éxito, pudiera derivar en el total descredito de ambos partidos.


Esta semana, como lo marca la ley, quedarán registradas las alianzas de los partidos políticos que competirán por la gubernatura de Puebla. Y casi sin posibilidad de equivocarnos podemos asegurar que, tal como se esperaba, las fuerzas a enfrentarse serán PRI-PVEM contra PAN-PRD.


Es indudable que Javier López Zavala llega con la mayor fuerza de un candidato del PRI en los últimos treinta años y parte de ello se debe a que ese partido tiene un alto posicionamiento positivo a nivel nacional fruto del desencanto de la población hacia las gestiones y actuación del PAN y del PRD.


Sin duda alguna, el apoyo hacia el PRI viene creciendo en todo el país pero así también la exigencia para que sus militantes entreguen buenas cuentas lo que podría provocar que, de no cumplir con las expectativas de la población, en el largo plazo caiga estrepitosamente.


Pero por ahora, es indudable que esta elección puede ser ganada contundentemente por el Revolucionario Institucional y sus enemigos lo saben, de ahí la urgencia de presentarse en alianza, de llevar a los candidatos priístas a una guerra de promesas irrealizables, de generar una ola de desprestigio hacia sus candidatos y de incentivar rupturas internas coqueteando con los priistas que quedaron resentidos durante sus procesos de selección de candidatos. Todo ello bajo la encomienda de colocarlo en una situación de vulnerabilidad política y electoral.


En cuanto al PAN nacional y poblano, podemos decir todo lo contrario, nunca ese partido había enviado un mensaje de debilidad tan fuerte como hasta ahora. Su inclusión en la Coalición por la Reconstrucción de México no es más que un grito desesperado por presentarse competitivo, pero esta puede ser una apuesta riesgosa.


Aún no tenemos claridad del comportamiento de los electores, ¿hasta qué punto los ciudadanos aceptarán una alianza política cuya única coincidencia es su antipriísmo?.  Para que este argumento funcione tienen que demostrar que el PRI es el culpable de todos los males de México y la verdad es que este sentimiento que fue explotado en el año 2000 con gran éxito, hoy en día pareciera poco atractivo siendo que a partir de entonces los mexicanos tienen claridad en la eficacia o no del resto de las fuerzas políticas.


Y sus problemas no parten solo del hecho de mantener un mensaje, a todas luces, oportunista, la prospectiva nos dice que aún sumando los votos de ambos partidos es muy difícil les alcance para ganar la gubernatura.


Pero las malas noticias no terminan ahí, el panorama se les puede complicar aún más.  En términos generales la gente ubica al panismo como poco eficaz y a los perredistas como rijosos, peleoneros, peligrosos, irresponsables y hasta locos. Es así que, si en el subconsciente la gente empieza a identificar ambas fuerzas a la luz de sus defectos podrían empezar a concluir que quién se sube a un coche con un loco solamente puede ser otro loco. Es decir, ante la debilidad de un mensaje que justifique el beneficio para México de su alianza, el electorado comenzará a definirla bajo la suma de sus defectos.


Pareciera entonces que esta Coalición no tiene nada que vender, nada que ofertar y si mucho que perder.

 

Pero por lo pronto, nosotros nos leemos la próxima semana….

 



 
 

 

 
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