SIN RODEOS


Marcela Jiménez Avendaño

20/08/2009


GRAVE EPIDEMIA EN PUEBLA: ENCUESTITIS AGUDA


Como consecuencia a los anuncios que hiciera el PRI sobre realizar varias encuestas a partir de noviembre para medir a los aspirantes por ese partido al Gobierno del estado de Puebla, es que empezaremos a conocer de varios estudios de opinión –contratados o no por el Revolucionario Institucional- tratando de informarnos y/o posicionar a alguno de los suspirantes.


Es así que, entre el 7 y 10 de agosto pasados, la empresa Consultores y Marketing Político S.C. dirigida por Gisela Rubach realizó el primer estudio demoscópico tras dicho anuncio.  En él confirma que Javier López Zavala se ubica al frente de las preferencias seguido, muy de cerca, por Blanca Alcalá.


Pero hay que aclarar algunos puntos importantes con respecto a este estudio,  dado que en los próximos meses los poblanos padeceremos de una grave enfermedad arraigada entre los políticos de nombre encuestitis aguda, la cual no es otra cosa que el uso indiscriminado de las encuestas –patitos o serias- para manipular a la opinión pública o tratar de generarse una imagen favorable.


Pero volviendo a Rubach, su encuesta dice que la fuerza de Alcalá está en las zonas urbanas, mientras que la de López Zavala en la población rural. Errónea interpretación de un dato. Es indudable que la Presidenta Municipal de Puebla tiene más fuerza en la ciudad de Puebla, pero el medio urbano poblano no se restringe exclusivamente a la capital. Y en cuestiones como ésta es que radica la poca solidez de algunos estudios que solo generan confusión y enfrentamiento.


Y lo de Rubach es solamente un ejemplo de un montón que podemos atestiguar con tan solo echarle una miradita a los resultados publicados por diversas casas encuestadoras en el último proceso electoral para después  contrastarlos con los resultados electorales finales. Así tenemos que Mitofsky, Parametría, Ciso e Indicadores nos dijeron que, entre enero y febrero de 2009, el PRI aventajaba al PAN por entre 15 y 18 puntos; un mes después la ventaja se reducía quedando entre 10 y 12 puntos; para mayo las cifras anunciaban un empate técnico; finalmente en sus últimos estudios aseguraron que el PRI ganaría por entre 5 y 7 puntos.  Cabe señalar que el Revolucionario Institucional ganó por 14 puntos, quedándonos claro entonces que no más no le atinaron.


Sin ánimo de demeritar el posicionamiento de la Presidenta Municipal quien, por cierto, no ha dicho ni sí ni no, pero ha pedido no se le descarte pese a que ella misma se autodescartó al firmar ante notario público que terminaría sus tres años de gobierno, no pude ignorarse el hecho de que es portadora de una real fuerza, aunque fuera de la capital ésta se diluye. Es lo que pasa, por ejemplo, a nivel nacional con Marcelo Ebrard quien dentro del DF es un gigante, pero apenas llega a otro estado su popularidad cae demoledoramente.


Pero bueno, “haiga sido como haiga sido”, lo cierto es que el PRI ha decidido ir midiendo a los militantes que han levantado la mano pero, si como hemos visto la decisión final para definir al abanderado rumbo a la gubernatura poblana se basará en este tipo de encuestas, sin duda, iniciarán el proceso francamente divididos.


¿Pero que se puede hacer para generar certidumbre y confianza entre todos los competidores?


Habría varias acciones a tomar, pero las más emblemáticas tendrían que partir por la vía de invitar a personajes destacados del partido en el ámbito nacional como Delegados Especiales a modo que avalen la imparcialidad en la toma de decisiones, incluso para ello se podría pedir la opinión de los competidores para que este GRAN JURADO VALIDADOR, cuente con el beneplácito de todos.


Asimismo, podría establecerse como dinámica general en los estudios de opinión que, antes que medir nombres, se midan perfiles, es decir las características positivas y negativas por las que el electorado no priísta votaría para una vez hecho ese ejercicio contrastarlo con mediciones que nos digan cuales de esas características observan en los políticos a ser medidos.


Como hemos venido diciendo, la única forma de lograr unidad en los dos partidos más fuertes que estarán disputándose las gubernatura será la de generar confianza en los competidores acerca de los mecanismos de selección interna de sus candidatos.


Por lo pronto, no caigamos en el juego de la encuestitis que busca manipular nuestra opinión sobre tal o cual partido, sobre tal o cual aspirante. Concentrémonos mejor en conocer cuáles son sus propuestas de gobierno y si los creemos capaces de llevarlas a cabo.

 

Nos leemos la próxima semana.

 



 
 

 

 
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