SIN RODEOS


Marcela Jiménez Avendaño

23/07/2009


CON TIEMPO APENAS PARA UNA MANITA DE GATO


En los últimos días se han suscitado varios acontecimientos políticos que anuncian el inicio del proceso sucesorio gubernamental en nuestro estado, eventos que, además, evidenciaron las debilidades de los dos principales partidos en competencia y que, casualmente, son las mismas: rupturas internas.


A principios de la semana pasada el Gobernador Mario Marín, en reunión con algunos columnistas, definió –positiva y negativamente- la personalidad y posibilidades reales de los múltiples suspirantes priístas apuntados a Casa Puebla y a la Presidencia Municipal de esta capital.


Fue tal el revuelo causado que el PRI tuvo que enviar un comunicado desmintiendo la supuesta parcialidad de las declaraciones ahí vertidas. Sin embargo, lo verdaderamente importante es que, oficialmente, el Jefe del Ejecutivo local dio el banderazo de salida para definir al candidato a sucederlo por su partido en el 2010, estableciendo agosto como fecha de arranque, mes en que, según sus propias palabras, analizará los resultados de los primeros estudios de opinión -de al menos tres empresas encuestadoras- para iniciar el descarte de los peor posicionados, ejercicio que repetirá en enero.


Este anuncio apenas les permite a los aspirantes darse una manita de gato porque no queda tiempo para desarrollar un trabajo más completo de posicionamiento. Por ello, es lógico que los mejor colocados sean quienes han tenido mayor presencia territorial y mediática -Javier López Zavala, Blanca Alcalá, Enrique Doger, Enrique Aguerra-.


Es así que de agosto a enero, los cuasi candidatos operaran estrategias de activismo y mediáticas con el objetivo de reposicionarse, pero también habremos de esperar golpes bajo la mesa, fuego amigo y guerra sucia. De hecho ya inició y vemos que ante el acelere de los tiempos, varios son los que levantaron la mano diciendo “yo voy” colocándose como patitos de feria, en tanto, los disparos no se hicieron esperar.


De igual forma, se dieron movimientos interesantes en el PAN. El puntero Rafael Moreno Valle, también convocó a una reunión y disfrazado de cumpleañero aprovechó para hacer su predestape y mostrar garra.  Inmediatamente después vinieron las descalificaciones por parte de sus rivales, de quienes cabe decir, no son menores.


Como puede verse, Puebla se ha convertido en un escenario de batalla y la guerra la ganará el partido y candidato que logren la generación de mayores consensos en torno a un proyecto común, integrando una mayoría que comparta responsabilidades y éxitos, cargas de trabajo y posiciones, de otra manera, seremos testigos de la imposición, “al grito de voy derecho y no me quito”, generando resistencias, simulaciones y traiciones, convocando a una derrota prematura.


Son muchos quienes me han preguntado ¿si un partido que arrasó en unas elecciones puede perder la siguiente con una diferencia de tiempo de menos de un año?, desde luego que la respuesta es afirmativa, existen varios ejemplos recientes, el más claro fue cuando Enrique Peña gana la gubernatura de forma contundente en el 2005 y 10 meses después perdió su Congreso y la mayoría de las Presidencias Municipales. Son muchos los factores que intervienen en una elección y en ésta, los dados están en el aire, todo dependerá del talento político de los contendientes para mantener la unidad de sus respectivos partidos y lograr, al mismo tiempo, convencer al electorado indeciso, pero esto último será motivo de otro análisis, porque en él intervienen personalidad, carisma, credibilidad.


Es deseable para Puebla que en los próximos meses se privilegie la política y se genere el ambiente para un proceso electoral de nivel, que sean los menos quienes utilicen el lodo como estrategia de campaña.


Lo único que si puedo predecir de forma certera es que la única candidata segura para contender en esta elección, como sucede en la mayoría, es la soberbia que, se puede demostrar con varios ejemplos, ya también asomó la cabeza y viene con todo.


En tanto, nos leemos la próxima semana.

 



 
 

 

 
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