SIN RODEOS


Marcela Jiménez Avendaño

28/01/2010


INICIA GUERRA SUCIA EN PUEBLA


Todos los políticos en el mundo saben que quienes son operadores electorales en una campaña tienen toda posibilidad de convertirse en funcionarios de gobierno si su gallo gana, de ahí se explica ese ciclo recurrente en que muchos militantes de partido son permanentemente operadores electorales y empleados del gobierno. Esto sucede en todos los partidos políticos, ahí vemos por ejemplo delegados federales promoviendo a sus compinches del PAN.


Por ello, cuando Carlos Meza Viveros acepta que funcionarios del gobierno del estado participan como delegados especiales del PRI en distintos municipios no hace sino reconocer una práctica que se desarrolla en todo el mundo, el único límite a este hecho es que no lo hagan en horario de trabajo y utilizando recursos públicos.


Bajo este hecho, es absurdo y una franca pérdida de tiempo que el PAN poblano haya anunciado que denunciará a estos Comisionados Políticos del PRI ante la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade)  y ante la Procuraduría General de Justicia de Puebla. Sin lugar a dudas, y a menos que tengan pruebas de las dos salvedades antes descritas, estas denuncias se quedarán en golpes mediáticos sin ninguna consecuencia legal porque sencillamente no se están cometiendo delitos electorales.


Sirva sin embargo esta llamada de atención para que todos los activistas y militantes de todos los partidos que participan en este proceso electoral lo hagan en estricto apego a la normatividad, para cuidar tiempos, derechos, obligaciones pero también restricciones y limitaciones.


También es conveniente hacer un llamado a la reflexión a quienes hacen de las campañas electorales procesos amañados y plagados de descalificaciones alejados del fin verdadero que tienen dentro de una democracia.


Las campañas tienen por objetivo promover la comunicación de ciudadanos y candidatos para pactar y definir las futuras políticas públicas. Esto significa que son espacios de negociación entre los electores y los políticos, por tanto, toda campaña negra lejos de abonar a la democracia genera escenarios diseñados para engañar y manipular a la sociedad.


De igual forma, mienten y subestiman a los electores quienes sostienen que las campañas son solo para ganarse al pueblo, para convencer a los electores, para vender a los candidatos como cualquier producto comercial. Quienes piensan así son todo menos demócratas.


Es así que como ciudadanos y políticos debiéramos exigir que las campañas que se avecinan en nuestro estado para renovar gobernador, presidentes municipales y diputados locales sean el espacio propicio al diálogo entre los ciudadanos, los candidatos y los partidos políticos en aras de diseñar, todos juntos, el futuro de Puebla.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas