SIN RODEOS


Marcela Jiménez Avendaño

29/10/2009


PRI….MERO LAS ENCUESTAS


Se acuerdan de aquel slogan de campaña del PRI?...algo así como PRI…mero Puebla, PRI…mero tú. Bueno, pues ahora hay uno nuevo: PRI…mero las encuestas y estoy segura que Usted sabe a qué me refiero.

 

Pero antes de analizar el papel del PRI, veamos que son las encuestas.

 

La estadística es exacta y por ello es parte de la ciencia matemática. Lo que no es cierto es que las encuestas sean científicas por el solo hecho de que sus datos pueden ser analizados con procedimientos estadísticos, es así que son más bien parte de las disciplinas sociales.

 

Las encuestas son muy útiles para tomar decisiones dentro del consumo y, por lo tanto, se han erigido como la quinta esencia del marketing comercial, pero en política no han logrado alcanzar el mismo prestigio y solo son utilizadas como herramientas de presión política.

 

Ahora bien, tampoco es que no sirvan del todo y más si son acompañadas por otros instrumentos de medición de la opinión pública, de hecho, son verdaderamente útiles en los asuntos en los que los ciudadanos tienen mucha información y, por lo tanto, gran interés como sería el tema del alza impositiva. Pero en materia electoral no son tan eficientes y menos si hablamos de asuntos internos de un partido.

 

Esto viene a cuento porque, tal como lo hemos venido sosteniendo,  caminamos en Puebla a pasos agigantados hacia un escenario de guerra de encuestas en torno al proceso sucesorio 2010. En lo que al PRI se refiere esto es más evidente, dado que decidió empezar a definir a su candidato a gobernador y alcalde de la capital por la vía de dichos ejercicios demoscópicos.

 

Cuestiones como la selección de los candidatos del PRI no interesa a la mayoría de los poblanos y esto es lógico porque seguramente no tienen la suficiente información para identificar las diferencias entre los aspirantes. Sin embargo, los ciudadanos tienden a tener un mayor interés cuando se les pregunta por partido, para lo cual tienen abundante información y más definidas sus simpatías y rechazos.

 

Así es como nos encontramos con que existen encuestas que dan ventaja a Enrique Doger y otras que se las dan a Javier López Zavala, todas con diferentes porcentajes de diferencia y por tanto, difícil saber con certeza, cuales se acercan más a lo que realmente piensa o siente el electorado.

 

Como puede verse, ante un instrumento sometido a toda clase de descalificaciones es conveniente regresar a los procedimientos tradicionales de toma de decisiones políticas.


Este esquema anuncia que, de seguir la guerra de encuestas y descalificaciones, el PRI se encuentra ante un escenario de fractura y, por tanto, de crisis. No hacerlo así es complaciente y temerario, significa que camina imprudentemente y con soberbia hacia el caos y una posible derrota. Ello les debiera hacer urgente regresar a la política y dejar las encuestas para después.

 

Pareciera imposible que el PRI se arriesgue a jugar su futuro político estando tan bien posicionado.  De las acciones que lleven a cabo en los próximos meses a su interior dependerá que pueda ganar o perder con cualquiera de sus aspirantes.

 

Pero por lo pronto, mejor exijamos el cumplimiento del slogan aquel: PRI…mero Puebla.

 

Nos leemos la próxima semana……….

 



 
 

 

 
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