Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
[email protected]
[email protected]


16/04/2012


No son ni parecen fórmulas al Senado.


Matrimonios forjados en el infierno.


La fórmula al Senado del PRI.


La del PRD.


Y por supuesto que la del PAN.


Parejas disparejas que no pueden ni quieren entenderse.


Algunos ni hasta verse en pintura.


Entre la clase política poblana hacer equipo es un auténtico martirio.


Ni qué decir amistad.


Si por sus hechos los conoceremos, los agravios entre parejas se profundizan.


El melómano Lozano Alarcón desprecia a Augusta Díaz de Rivera.


Manuel Bartlett ni ve ni oye a Etcheverry.


Y entre Blanca Alcalá y Lucero Saldaña, el odio tiene más de una década.


Al grito de que hasta entre perros hay razas, los primeros de la fórmula ven poca cosa a los segundos porque sienten seguros su ingreso a la Cámara Alta.


Pase lo que pase, Lozano ya se ve estrenando su curul.


Igual que Blanca.


PAN-PRI o PRI-PAN creen que harán primero-segundo.


Don Manuel no se siente con menos derecho, pues se lo garantiza el primer lugar plurinominal del PT.


Total, que los que no tienen nada seguro son Lucero Saldaña, Augusta Díaz de Rivera o Etcheverry.


Y por pura lógica, son los que más tienen que invertirle y que chingarle.


Entonces Lozano prefiere salir en sus espectaculares con su suplente Patricia Leal antes que con su fórmula.


Y ni siquiera fue para guardarle un cuartito en su ostentosa casa de campaña.


Vaya, su primera propuesta de obligar a los chapulines a separarse de sus cargos de elección popular fue leído como un madrazo duro y directo a su compañera que se resiste a abandonar la generosa dieta que recibe en San Lázaro.


O Manuel Bartlett, que en su propaganda se hace acompañar por López Obrador en vez del petista.


Y tampoco lo recibe en su casa de campaña.


Los maledicentes dicen que ni su nombre se sabe.


Y Alcalá, que de plano se prefiere sola que mal acompañada por Lucero Saldaña.


Su largo historial ha sido ya relatado por el quintacolumnista Mejía, aunque nuevos episodios saldrán pronto a la luz pública.
No hay ni habrá visos de reconciliación.


Ambas son la mejor prueba de que entre mujeres sí pueden hacerse daño. Y arrancarse el copete.


Parece mentira que solamente en la fórmula de Nueva Alianza se vea la unidad.


Víctor Hugo Islas y Enoé González suben y bajan juntos.


Será el infortunio de no tener perspectivas de triunfo, o que son menos divas.


O que ambos disfrutan su trabajo de pegarle un día sí y otro también a Blanquita.


Al final, Lozano y Blanca así como Bartlett, cometen un error, porque es inevitable que Lucero o Augusta también lleguen al Senado.


Pero mientras, que le chinguen e inviertan.


¿Qué se le va a hacer?

 

Con estas mulas nos tocó arar.

 

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas