Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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18/04/2012


El miedo de vivir bajo el volcán


Crónica


Arturo Rueda/ Enviado especial

El visitante a la zona de riesgo, sin oído educado, podría confundirlo con el ruido de una turbina.

O un boiler con agua hirviendo.


El tremor de una perforadora de dimensiones gigantescas.


Los habitantes de la zona de Xalitzintla y de San Nicolás de los Ranchos se han acostumbrado al ruido, que afirman viene y va de cuando en cuando.

 


Pero nunca como el sábado y domingo pasado cuando el tremor alcanzó su máximo rango.


“Don Goyo”, el amistoso, empezó a causar temor entre los pobladores que acostumbrados a vivir “bajo el volcán” —al estilo de Malcom Lowry— se encuentran preparados para evacuar sus hogares y campos de cultivo.


La situación no toma por sorpresa a nadie, como en 1994.


Las rutas de evacuación tienen un aspecto más que saludable.


El Sistema de Protección Civil, entre funcionarios estatales y municipales, es una maquinaria bien aceitada.


Y a diferencia de ocasiones anteriores, hoy se tiene un gobernador que desde hace meses tiene en su mapa de riesgos a uno de los volcanes más altos de América y que ya ha impedido que lleguen a Puebla inversiones del extranjero.


La presencia de Moreno Valle en la zona de riesgo tranquilizó ánimos.


Y aunque los últimos boletines del Cenapred indican que la actividad sísmica ha descendido, y por ende el riesgo también, nada está escrito.


Los volcanes son Hades, dioses caprichosos de la destrucción, el magma y el fuego

.
Los albergues están listos y los autobuses para la evacuación también.


La gente que vive en las faldas del volcán duerme con una cierta tranquilidad.


Pero que nadie lo olvide.


No se trata de una turbina.


Ni de una boiler con gas hirviendo.


El Popocatépetl es un arma de destrucción masiva que guarda en sus entrañas toneladas y toneladas de lava capaz de destruir el área circundante y poner de cabeza al centro de México.


Un Dios de Destrucción de 5 mil metros de altura.

 

 

*****

 


La noche es tranquila en Xalitzintla.


Aunque unas horas antes el Cenapred subió la alerta del volcán de fase 2 a 3 y advirtió el riesgo de una erupción, sus habitantes duermen plácidamente.


Apenas una o dos patrullas apostadas en la presidencia auxiliar y nadie de Protección Civil trabaja.


La noche, sin embargo, no es estrellada.


Los cuerpos celestes están cubiertos por una densa nube de ceniza que no para desde el viernes pasado.


Y ahí, como cada cierto tiempo, el rugido que sale de la montaña.


El tremor que viene aumentando desde hace días y lo mismo causó alarma entre los pobladores que entre los científicos del Cenapred.


Adentrarse a Paso de Cortés amplifica el estruendo cada vez que se expulsa la ceniza.


Los 26 mil habitantes que circundan al volcán han aprendido a vivir en el peligro desde 1994.


Y ya saben que de cuando en cuando hay que desalojar, dejar atrás animales, parcelas, documentos y hasta títulos de propiedad.


Hasta ahora, ayer mismo, todos han sido avisados del peligro.


Pero nunca se sabe cuándo escupirá “Don Goyo” el infierno de magma que carga dentro.

 

 

 

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Rafael Moreno Valle cursó una maestría corta en desastres naturales cuando era secretario de Finanzas con Melquiades Morales.


Las lluvias en Teziutlán y los temblores de 1999 pusieron de cabeza al gobierno pero dejaron varias lecciones.


Un gabinete de crisis necesita orden, estrategia y liderazgo.


Apenas el Cenapred emitió la alerta para subir el semáforo de fase de riesgo 2 a 3, el equipo del gobernador desplegó los requerimientos necesarios para enfrentar la situación.


Antonio Gali presumió que las rutas de evacuación tenían el mantenimiento suficiente.


Aguilar Chedraui concentró las unidades de atención médica en la zona.


Fernando Manzanilla envió al confiable Armando Cañedo a coordinador los trabajos entre alcaldes y Protección Civil.


Sergio Ramírez Robles armó la política de comunicación.


El único que falló fue Luis Maldonado Venegas, pues nadie se enteró de la suspensión de clases y los directores tuvieron que enviar a los alumnos de regreso.


Con la confianza de la tarea hecha, Moreno Valle tomó una decisión que ni Melquiades Morales ni Mario Marín habían asumido: ingresar a la zona de riesgo en plena crisis.


Un convoy partió de Casa Puebla e hizo su primera parada en Cholula para verificar el estado de los albergues.


Luego de traslado a Xalitzintla y más tarde en San Nicolás.


En ambas poblaciones encontró la inquietud natural pero luego de tomar la palabra todos quedaron tranquilos, a excepción de dos o tres provocadores.


El gobierno les dio tranquilidad en una situación de incertidumbre y Moreno Valle sacó a relucir su Maestría en Riesgos Naturales al anunciar que también habrá un albergue para animales de corral.

 

 

 

***

 

 

 

Para el mediodía la temperatura había descendido otra vez pero el ruido había se había vuelto imperceptible.


Luego de que el gobernador abandonó la zona todos quedaron tranquilos.


Pero la nube de ceniza sigue ahí, perenne.


El ruido de la turbina.


El boiler de agua hirviendo.


Toneladas y toneladas de magma.


Un desastre de proporciones incalculables.


Así es el miedo de vivir bajo el volcán.

 

 

 



 

 

 

 

 



 
 

 

 
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