Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
@Nigromanterueda
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01/02/2012


Operación contrarreloj para hacer ganar a Cordero


El tsunami político provocado por el #BlackFriday provocó que el gobernador Moreno Valle debiera reorganizar con rapidez su tablero político luego de que las previsiones de un futuro garantizado por la mano protectora de Elba Esther Gordillo se derrumbaran. Uno de los efectos del reacomodo de piezas es la urgencia del morenovallismo por reposicionarse en la batalla por definir al candidato presidencial de Acción Nacional luego de que por varios meses se abandonara a su suerte al precandidato Ernesto Cordero. Las prisas mandan y desde hace una semana el aparato político al servicio del gobernador comenzó a moverse para darle al extitular de Hacienda la victoria en la interna albiazul a celebrarse el próximo domingo. La reacción puede ser tardía, pues El Yunque aprovechó por semanas la ausencia de las tropas morenovallistas para consolidar la posición de Josefina Vázquez Mota en el ánimo de las bases locales. La guerra ahora se libra a contrarreloj para impedir la victoria absoluta.


Eduardo Rivera y Juan Carlos Mondragón se sirvieron con la cuchara grande en la interna panista bajo el principio de que los espacios vacíos se llenan. Y el mejor espacio que pudieron ocupar, cómo no, fue la presidencia de la Comisión de Elecciones con Leonor Popócatl. Un absurdo: el árbitro local de la contienda está pagado por uno de los contendientes. Y es que, como es sabido, Popócatl es la secretaria particular del alcalde Rivera. Él mismo que dice que cuando Josefina Vázquez Mota sea presidenta de México le hará pagar a Moreno Valle todas las humillaciones recibidas. Sí: el árbitro de la batalla come del Ayuntamiento, la principal estructura que soporta al josefinismo.


Eduardo Rivera y Mondragón se proponen arrasar a Ernesto Cordero en Puebla porque, afirman, será una forma de vengarse del morenovallismo y minar su fortaleza. En estrategia militar es una táctica conocida como cortar las líneas de comunicación del enemigo. Si las amarras se rompieron con Enrique Peña Nieto tras la ruptura con Elba Esther Gordillo. Si con López Obrador simplemente no hay ni interlocución. Y si Ernesto Cordero pierde indignamente la contienda interna albiazul, ¿qué futuro político tiene Moreno Valle? se preguntan jactanciosamente el dúo dinámico del panismo poblano.


Su cálculo, por supuesto, adolece de un defecto: la linealidad. Suponiendo sin conceder que Josefina Vázquez Mota ganara la contienda interna del próximo domingo sin la necesidad de ir a la segunda ronda, de ahí a que llegue a Los Pinos hay mucha distancia. Casi tres galaxias. Para remontar la todavía ventaja de Enrique Peña Nieto y sortear los riesgos que representa la bandera amorosa de López Obrador hará falta conjuntar todas las fuerzas, todas, del PAN. Y le pese a quien le pese, Moreno Valle es un activo nacional del partido. Josefina Vázquez Mota va a necesitar su apoyo sin condiciones. Y para ello tendrá que negociar.


El dúo dinámico del josefinismo pasa por alto también el lado seductor y la capacidad mostrada por Moreno Valle en anteriores etapas de su carrera para granjearse apoyos y lealtades aun en las condiciones más difíciles. No en balde pudo conquistar a Elba Esther pese a ser un desconocido para ella, o apoderarse de la candidatura panista al gobierno estatal. Cuando el gobernador quiere, puede ser extremadamente persuasivo. Y testimonio de esa capacidad puedan dar muchos de los panistas que lo acompañaron en su primera etapa como panista y luego fueron desplazados.


El ala tradicional de Acción Nacional jugó como siempre lo ha hecho históricamente: con el reglamento en la mano y el control de los órganos directivos. A nadie debe sorprenderle que en la presidencia de la Comisión de Elecciones hayan colocado a la fiel soldadera Popócatl. Lo que sí sorprende es que el morenovallismo no haya peleado por la posición para colocar a alguien más neutral.


La operación contrarreloj reactivó con el tiempo encima a Pablo Rodríguez y a Mario Riestra como los operadores de Ernesto Cordero en Puebla con la obligación de equilibrar la balanza. Para evitar desaseos y denuncias del equipo josefinista prácticamente todos los operadores incluidos, o fueron despedidos de la Secotrade o pidieron licencias sin goce de sueldo. Al equipo también fue incorporado el subsecretario Sergio Medina. El morenovallismo en esta ocasión viene de atrás, veremos cómo juega en desventaja. Y por supuesto, la lupa está puesta sobre la soldadera de Eduardo Rivera, Leonor Popócatl. El anómalo caso de alguien que al mismo tiempo es juez y parte.

 

**** Simples matemáticas. “Lo de García Ramírez es sólo llamarada de petate, se maneja enriquecimiento inexplicable por 23 millones de pesos... Si Mario Marín recibió un presupuesto de alrededor de 310 mil millones de pesos en los seis años, ¿cuánto crees que destinó a Obra Publica?... Fácil el 20 por ciento, de esa cantidad que son 62 mil millones de pesos... Y de esta cantidad “La Rata Ramírez” se embolsaba a forma de "diezmo" del 15 al 20 por ciento... Lo cual da una cantidad promedio de 10 millones 850 pesos... Así que ¿¿¿Qué son para él los 2 millones 600 mil pesos que, según dice Selene, se gastó en un viaje???.... O lo que es mejor, García Ramírez los devolverá con las manos en la cintura... Y si no al tiempo”.

 



 
 

 

 
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