Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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01/07/2010


El factor de desviación, arma secreta del morenovallismo


Históricamente, entre los últimos sondeos de la campaña y la votación real recibida efectivamente el día de los comicios existe un diferencia que los expertos denominan el “factor de desviación”. Se trata de un fenómeno constante y verificable empíricamente que se traduce en una diferencia promedio de 10 puntos porcentuales ocultos siempre a favor del PAN y la oposición. Desde 1996, año en el que empiezan a utilizarse las encuestas como herramienta prioritaria en los comicios locales, hasta 2007, dicho factor de desviación aparece como una constante aún en los peores momentos para Acción Nacional. Tal factor es el arma secreta de Moreno Valle para ganar la elección a la gubernatura y arrastrar con él a Eduardo Rivera Pérez y los candidatos a diputados. Y es que aplicando tal factor promedio, si los sondeos tricolores como Mitofsky e Indicadores le dan 10 puntos de ventaja a Zavala y al PRI, entonces estarían en el rango de empate. Pero las encuestas serias ya únicamente le dan una ventaja de 4 puntos en el mero final, por lo que si el fenómeno recurrente  vuelve a presentarse, la Alianza Opositora está obteniendo una ventaja clara de 5 puntos porcentuales, más que suficientes para romper el escenario de incertidumbre.


¿Cómo funciona el factor de desviación? Hagamos un recorrido empírico. La primera vez que apareció fue en 1995. En la última encuesta, Germán Sierra se fue a dormir con la tranquilidad de tener un punto porcentual de ventaja sobre Gabriel Hinojosa. Igual que ahora, tenía una confianza ciega en la estructura tricolor para ganar. Al final, perdió por 7 puntos. Es decir, en esa elección el factor de desviación constituyó 8 puntos: el que tenia de ventaja y los 7 por los que perdió.


El factor  de desviación vuelve a aparecer en la elección intermedia de 2001, pues la última encuesta le daba a Carlos Alberto Julián y Nacer 6 puntos de ventaja sobre Luis Paredes Moctezuma. El resultado final en las urnas fue que el priísta perdió por 8 puntos, es decir, en esa ocasión el factor de desviación llegó hasta los 14 puntos: 6 con que ganaba y los 8 con que perdió.


El factor de desviación aparece también cuando el PRI tiene grandes ventajas y el caso empírico es la elección de 2004. Antes de afrontar la jornada, Mario Marín se fue a dormir con la tranquilidad de tener 20 puntos de ventaja sobre Francisco Fraile. Al final, el hoy gobernador ganó con tan sólo 8 puntos, es decir, un factor de desviación de 12 puntos. Lo mismo le ocurrió a Enrique Doger que en la última encuesta de Rigoberto Benítez tenía 19 puntos de ventaja sobre Pablo Rodríguez Regordosa. Al final el ex rector ganó con apenas 8 puntos una contienda en la que siempre se mantuvo adelante.


Otros dos ejemplos. En la contienda federal del 2006 el factor de desviación apareció específicamente en el caso de la elección de senadores: la dupla Melquiades-Montero tenía al final de la campaña 5 puntos de ventaja sobre Rafael Moreno Valle-Humberto Aguilar. Pero ya en las urnas tal ventaja desapareció, y los panistas ganaron por 5 puntos a los tricolores. Es decir, hubo un factor de desviación de 10 puntos.


Para terminar, después de la desastrosa campaña de Antonio Sánchez Díaz de Rivera en 2007, Blanca Alcalá remontó 20 puntos de desventaja y al final llegó con 20 de ventaja sobre el Platanito. Sin embargo, a la hora de la hora la hoy alcaldesa apenas ganó por 8 puntos, un factor de desviación de 12 puntos a favor de Acción Nacional?


¿Qué es entonces el factor de desviación? ¿Cómo se compone y  por qué no lo leen las encuestas? ¿Es un voto oculto, una espiral de silencio? Ayer consulté a connotados operadores electorales del ambos bandos que, tras aceptar el factor de desviación promedio de 10 puntos, explican que su composición y alcance proviene de tres variables. Uno, se trata de electores simpatizantes del tricolor que ese día se quedan en su casa y no salen a votar. A veces porque no creen necesario su voto y otras por deslealtad manifiesta. Y otra parte importante son electores indecisos que de última hora van a votar por la oposición. Es decir, un voto antiPRI declarado.


Un corolario científico: a mayor participación, el factor de desviación crece hasta sobrepasar los 10 puntos promedio, y a menor, puede controlarse en rangos del 8 o 7 puntos.


Un connotado experto, sin embargo, afirma que el factor de desviación en esta elección no tendrá un peso más allá del 3.5 a 5 puntos. Y lo explica conforme a dos tendencias mezcladas: el descenso de los votantes antiPRI y un crecimiento del voto antiPAN. Por ello dice que la desviación no preocupa a la jerarquía tricolor.


Del lado del morenovallismo consideran al factor de desviación su arma secreta para ganar ampliamente. Suponiendo que Javier López Zavala y Mario Montero todavía tiene una ventaja de 5 puntos, el factor de desviación de 10 puntos hará que ganen a Moreno Valle y Lalo Rivera precisamente por 5 puntos.  Incluso suponiendo que la ventaja que señalan Mitofsky e Indicadores es de 10 puntos, gracias al factor de desviación se encontrarían en un empate real.

 

¿Y si el operador tricolor consultado tuviera razón y el factor de desviación en estos comicios no sobrepasara los 5 puntos? De acuerdo a la última encuesta real significaría nuevamente el escenario del empate técnico, lo que nos llevaría a la noche de incertidumbre detallada ayer. Personalmente, apuesto a este escenario.

 



 
 

 

 
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