Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
@Nigromanterueda
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02/02/2012


El estiercolero de la interna panista: prendan el ventilador


Manuel Gómez Morín, Adolfo Cristhlieb Ibarrola, Pablo Emilio Madero, Carlos Castillo Peraza y Manuel Clouthier. Todos ellos figuras capitales de Acción Nacional y padres ideológicos de una organización destinada a sanear la vida pública de México, deben observar con profunda tristeza el triste derrotero del partido que nació para combatir al Partido de la Revolución Mexicana. Antes que un fracaso político, los responsables actuales ejemplifican el fracaso moral del PAN que terminó clonado con el PRI: mismas prácticas, mismo abuso del aparato de poder, mismas ambiciones insaciables y personalísimas. El espectáculo que los panistas le dan a todo el país con motivo de la elección de su candidato presidencial es prueba suficiente de que el blanquiazul no debe ganar la Presidencia por un tercer periodo consecutivo. La guerra fratricida que Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador supieron eludir con inteligencia al evitar desgastantes procesos internos marcará el destino de cualquiera que sea el ganador del próximo domingo. Josefina Vázquez Mota o Ernesto Cordero, los dos favoritos, saldrán bañados de lodo. Junto con la sangre que Calderón les dejará como legado, la sucia mezcla condicionará el destino del candidato presidencial del PAN.


El poder presidencial envileció al PAN y lo redujo al nivel inmoral del PRI. Pero del partidazo tricolor se espera todo eso y más porque al final se trata de su naturaleza íntima. Acción Nacional, se supone, nos ofrecía una alternativa: un ejercicio ético del poder. Fracasaron miserablemente. El choque de estructuras a nivel municipal, estatal y federal entre Cordero y Josefina demuestra que la transfusión sanguínea funcionó. Que pese a tener logotipos diferentes, comparten ya con los tricolores la misma cultura política: abuso de los recursos públicos, compra de votos, acarreo, mapacheo electoral, obsequio de despensas, intimidación. ¿Cuál es la diferencia entre el nuevo PAN y el viejo PRI? Ninguna.


El juego de espejos–reflejos entre PRI y PAN, la transfusión sanguínea de culturas políticas encuentra su punto culminante en el papel central que le toca desempeñar al Presidente como Jefe de Partido. Hace tiempo que Josefina Vázquez Mota debía asumir la candidatura presidencial porque las encuestas claramente la muestran como la mejor posicionada y la que más batalla puede darle a Peña Nieto y a López Obrador. Pero la obstinación de Felipe Calderón por imponer un sucesor lo ha impedido. En tal sentido, Calderón no desmerece frente a lo que en su momento hicieron cualquiera de los Presidentes de la era tricolor. La única diferencia es una cuestión de efectividad: de Cárdenas en adelante todos ejercieron la máxima prerrogativa. En cambio, Fox fracasó pese a que lo intentó. Y de Felipe Calderón se duda que pueda hacerlo.


El arrebato presidencial, sin embargo, le está costando muchísimo a Acción Nacional. Sus militantes y cuadros distinguidos participan de un cochinero inédito, que aquí ha encontrado uno de sus mayores focos, luego de que tras la victoria de Compromiso por Puebla en 2010 se ganaran en la gubernatura y la mayoría de las alcaldías más importantes. Aquí estriba la diferencia: que la batalla por las candidaturas se libra a través de la estructura estatal y municipal de poder, así como sus respectivos presupuestos. El juego es trasversal. El Yunque y las familias custodias, simpatizantes de Josefina Vázquez Mota, se han apertrechado bajo los faldones del Ayuntamiento capitalino con el presupuesto a disposición de Eduardo Rivera, quien en una jugada genial colocó a su secretaria particular como cabeza de la Comisión de Elecciones. Y pese a lo poco ético del movimiento, Leonor Popócatl dice que no dejará ninguno de su cargos.


El gobierno morenovallista también juega sus fichas, pero aunque tiene más dinero y estructura parece que el timing no juega a su favor. Luego de abandonar la contienda interna por más de dos meses regresan por sus fueros pero llenos de urgencia por darle votos a Ernesto Cordero. El problema es que Pablo Rodríguez ya no puede aparecer en ese bando por el compromiso asumido por el gobernador Moreno Valle de que ni él ni sus funcionarios aparecerían en actos de campaña. Las cuentas alegres de los operadores del morevallismo garantizan un piso mínimo de 15 mil votos para Ernesto Cordero que puede llegar a los 18 o 20 mil votos. La cifra, por supuesto, no alcanzaría los votos que obtuvo Moreno Valle en la interna panista por conseguir la candidatura a la alcaldía. Pero con ello aprobarán la misión de hacer ganar al exsecretario de Hacienda.


La repentina urgencia por hacer ganar a Cordero, o que por lo menos llegue a la segunda vuelta, tiene una lógica. La victoria del delfín calderonista y su eventual candidatura a la Presidencia es la única opción que le queda a Elba Esther Gordillo para colarse en alguno de los trenes que parte rumbo a Los Pinos. Si Cordero —el único panista que vislumbra una alianza de facto con la lideresa vitalicia del SNTE— se queda fuera, Elba Esther Gordillo se quedará fuera de todas las jugadas. Y entonces su futuro luce oscuro.


El choque de estructuras llega a su punto culminante. De un lado los barones del Yunque, Juan Carlos Mondragón y Eduardo Rivera Pérez. Del otro lado, el gobernador Moreno Valle. Llegó la hora de ver de qué cuero salen más correas.

 

*** Un fichaje estrella del Panal. No nos referimos a Darío Carmona, marinista distinguido que fue partícipe de la orgía de corrupción y que ya ha sido exonerado sospechosamente por Luis Maldonado Venegas. Hablamos de Eukid Castañón, a quien hasta hace unas semanas se movía en las entrañas de Acción Nacional e incluso luchaba por una diputación plurinominal. Pero la ruptura de la coalición PRI-Panal abrió un nuevo camino para el operador morenovallista: la postulación por el partido magisterial también por la vía de la representación proporcional. La organización de Elba Esther Gordillo no podría tener mejor cuadro.

 



 
 

 

 
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