Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
@Nigromanterueda
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02/05/2012


Libramiento Norte: la última transa del marinismo


Hubo una época en la que Puebla solamente era conocida por las trapacerías de Marín y compañía. Una de ellas, quizá la última con vigencia, heredada como un compromiso al morenovallismo, fue el Libramiento Norte. Una vía de 32 kilómetros que fue entregada sin licitación a la transnacional española OHL, un negocio redondo consistente en una concesión por 30 años que dejaría ganancias por el cobro del peaje por más de 2 mil millones de euros. Valentín Meneses, entonces secretario de Comunicaciones y Transportes, fue el encargado de firmar la llamada negocarretera con los españoles, y justificar que el gobierno estatal no cobraría un peso a OHL por la concesión directa porque la inversión de la vía para descargar el tráfico de la autopista México-Puebla no tendría un peso del erario público.


Cuando se hizo el anuncio oficial, por ahí de junio de 2008, inmediatamente se levantó la suspicacia de los motivos para una concesión directa a OHL cuando el monto de la inversión era relativamente asequible puesto que para construir la vía de 32 kilómetros sería de 180 millones de euros, alrededor de 2 mil millones de pesos de acuerdo al tipo de cambio de la época. ¿Por qué el gobierno marinista no convocó a un concurso con las grandes empresas constructoras del país como ICA o IDEAL? O incluso, ¿por qué no construyó el mismo gobierno la vía si la inversión era menor incluso al elefante blanco del Centro Expositor?


Por supuesto que a la prensa adicta al marinismo –hoy antimorenovallista declarada– le pareció muy bien que se entregara una concesión a cambio de nada. Una versión moderna de la venta de espejitos. En otras palabras: de acuerdo a un informe de accionistas, OHL pretendía beneficios por más de 20 mil millones de pesos con la inversión de 180 millones de euros. ¿Y alguien pensó que no había una transa de Mario Marín y Valentín Meneses?


Desde junio de 2008 a enero de 2011, cuando Marín entregó el poder, OHL poco pudo avanzar en la compra del derecho de vía pues las comunidades de la zona se negaron a malbaratar sus terrenos. El nuevo gobierno morenovallista expresó muchas dudas del proyecto, pero comprometió su palabra: si la trasnacional española era capaz de adquirir el 100 por ciento del derecho de vía, respetaría la concesión en los mismos términos en los que el marinismo la había entregado.


Más de un año después, sin el apoyo del gobierno estatal, OHL fue incapaz de comprar el derecho de vía y convencer a los ejidatarios de las bondades del proyecto. Entonces Moreno Valle decidió dar un golpe sobre la mesa y cancelar de plano la última transa del marinismo. En la misma línea en que se evitó el abuso de Ricardo Henaine con un bien público como el Parque Metropolitano, el gobierno estatal se sirvió del incumplimiento de la constructora española, así como las cargas leoninas señaladas en la concesión. Y poco falto abundar en la opacidad con la que entregó, pues nunca se abrió la licitación para competir contra ICA e IDEAL.


El Libramiento Norte descansa en paz, y la transa marinista será sustituida por un moderno segundo piso sobre la autopista México-Puebla que descargará el trafico que se genera enfrente de la planta Volkswagen en horas pico, y dará celeridad a la interconexión de Puebla con las carreteras más transitadas del país. El proyecto será presentado oficialmente la próxima semana, terminados los festejos del 5 de mayo, junto con el nuevo paquete de obras para la capital.


El morenovallismo no se detiene. El nuevo viaducto de la autopista –que también prometió Peña Nieto– representa una inversión multimillonaria de 12 mil millones de pesos, y de acuerdo al proyecto ejecutivo, será una obra que impresionará a todos los mexicanos que circulan por ahí para llegar a la ciudad de México.


En junio de 2008, cuando se realizó el anuncio oficial de la negocarretera, escribí: “es evidente que la firma española OHL, para obtener la concesión directa del tramo de 32 kilómetros y evitar competir con sus rivales IDEAL –de Carlos Slim– e ICA –de Bernardo Quintana– depositó una muy jugosa comisión al marinismo. Una contraprestación ilegal. Un favor mafioso para apropiarse de un negocio redondo. 


”Marín nos ha mostrado que puede ser soberbio, pero no tonto para dejar escapar un negocio semejante. Si para el tramo de 32 kilómetros sólo es necesario invertir 2 mil millones de pesos, una cantidad accesible para el gobierno estatal, apenas el doble del inservible Recinto Expositor. ¿Por qué el gobierno estatal no construye el Libramiento Norte con recursos propios y se queda con la ganancia de los 20 mil millones de pesos en los siguientes 30 años incorporándola a Carreteras de Cuota? ¿Por qué entregárselo a la firma española y no a alguien más conveniente políticamente como Carlos Slim? Digo, es evidente que tanto IDEAL como ICA, al igual que OHL le hubieran dado su comisión al gobernador.

 

”Hablamos, por supuesto, de una macro comisión para evitar la licitación. Considerando que las ganancias serán del orden de los 20 mil millones de pesos, y la tradición mexicana dicta el diezmo, el marinismo, por el simple favorcito, recibirá 2 mil millones de pesos. Una cifra inédita para la corrupción aldeana”. Lo dicho: la última transa del marinismo.

 



 
 

 

 
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