Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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02/07/2010


Mario Marín, el arma secreta de Javier López Zavala


El peor pecado en la política es la ingenuidad. Si alguien piensa que el próximo domingo viviremos una fiesta democrática y que la participación ciudadana determinará el futuro de nuestra entidad para los próximos años, lamento decepcionarlo. La realidad es que vivimos el enfrentamiento de dos elites contrapuestas: una busca arrebatarle el gobierno a la otra pero ninguna garantiza un ejercicio político diferente. Y la pieza central de esta batalla, no hay que engañarse, es Mario Marín Torres. Es el único que ganará o perderá la contienda, porque fue él quien la diseño y eligió sus piezas. Si Javier López Zavala se encuentra ahí, a medio paso de arribar a Casa Puebla, es por decisión única y exclusiva del gobernador, al igual que en el caso de Mario Montero y la lucha por la alcaldía. Él, por diseñar un proyecto transexenal ambicioso y alcance de casi nadie en la historia política nacional. Un plan universal para erigirse en patriarca supremo de Puebla y creador de un maximato impensable en plena competitividad democrática. Marín, y sólo Marín podría romper la regla de oro de que gobernador no poner gobernador. Y se encuentra a poco, muy poco, de lograrlo.


En su calidad de Dios Mortal Marín eligió a su sucesor y logró imponerlo a costa de la resistencia de otros grupos tricolores que al final terminaron sumándose y validando el proyecto transexenal. En especial el controvertido Enrique Doger que decidió permanecer en el PRI y evitó la fractura gracias a la cuota compensatoria de hacerlo diputado. Melquíades Morales, cabecilla del otro grupo que podía resistir la designación prefirió la traición disimulada. Sin rival de frente, a la par de sus tareas como gobernador, Marín se dedicó a preparar su sucesión. Se convirtió en coordinador de campaña y promotor de Javier López Zavala por encima de otros miembros de su grupo y utilizó los recursos ilimitados del Estado para encumbrarlo al interior del PRI. Miles de millones de pesos fueron utilizados para construir una candidatura y las responsabilidades públicas pasaron a segundo término.


Con la misma potencia con la que impuso al candidato a la gubernatura también designó a Mario Montero, otro miembro de su burbuja, como candidato a la alcaldía. Marín no quiere solamente pasar a la historia por quebrar el apotegma de que gobernador no pone gobernador, sino que también impone alcalde y se lleva todas las canicas posibles. Haciendo uso del patrimonialismo habitual, el gobernador no quiere convertirse en ocupante temporal de Casa Puebla, sino en propietario vitalicio. Todas sus decisiones fueron respaldadas por la dirigencia nacional de su partido luego de que asumiera las responsabilidades políticas e históricas del destino de su partido en la entidad.


Vista la evidencia, Mario Marín parece haberse convertido en el mandatario más poderoso de los últimos años, y quizá sus únicas competencias históricas son Maximino Avila Camacho y Gustavo Díaz Ordaz. Si Javier López Zavala se impone en la contienda, con toda justicia podrá reclamar el título del gobernador más poderoso en la historia de la entidad.


¿Pero y si pierde? Todos sus castillos en el aire se derrumbarán: lejos de convertirse en un gobernador idolatrado, podría llegar a ser un ex gobernador perseguido por hechos reales o inventados, producto del ejercicio del desgaste del poder. Muchos de sus colaboradores y amigos tendrían que disfrutar fuera de Puebla su riqueza sexenal. Ni hablar de un futuro político en el retorno del PRI a la Presidencia, ya sea como candidato al Senado o miembro del equipo de campaña de Peña Nieto. Con el odio de los medios nacionales de comunicación, el único argumento de Marín para seguir vigente es ofrecer el control político del cuarto estado con más amplio padrón electoral. Ninguna otra razón valdrá suficiente.


En conclusión: Mario Marín se ha jugado demasiado para llegar hasta aquí, y se juega más todavía si Javier López Zavala perdiera el domingo: su futuro político, su lugar en la Historia, su tranquilidad y en una de esas, hasta su libertad. De todos los actores involucrados en la trama electoral es quien más puede ganar y quien más puede perder. Así que es una ingenuidad pensar que en los comicios del domingo cualquier cosa puede ocurrir o, en el mejor de los casos, se trata de un volado.


No en lo absoluto.


El gobernador Mario Marín hará todo lo necesario para que el PRI gane el domingo su repetición en Casa Puebla. Lo legal y lo ilegal. Lo ético y lo inmoral. Cualquier recurso es válido, pues precisamente lo distingue las carretadas de dinero que posee, los instrumento de coacción y sobretodo, sobretodo, el control del Instituto Estatal Electoral y del Tribunal Estatal Electoral.


Y sin embargo, pese a la tensión, quienes han platicado con el gobernador Marín en los últimos días –el sábado festejó su cumpleaños con sus amigos más cercanos- lo notan más tranquilo que un oso hibernando. Repite que no tiene ninguna duda de que ganarán por 100 mil votos y apuesta en ello la vida. Algo debe saber el hombre que desde los años ochenta ha operado una y mil elecciones. ¿Podría fallar en los comicios en los que se juega la vida? ¿Cuál es su as bajo la manga?


Jugador osado y arriesgado, en los últimos meses su juicio político erró varias dianas. Juró y perjuró que Rafael Moreno Valle no obtendría la candidatura del PAN a la gubernatura. Luego rechazó en público y privado la conformación de una Alianza Opositora. Le apostó a que Ana Tere, una panista de cepa podría detener a Moreno Valle. Y después negó la posibilidad de que Elba Esther Gordillo le diera todo su apoyo y el del SNTE al senador con licencia. ¿Tantos éxitos causaron ceguera por exceso de confianza en el mandatario?


Es duro reconocerlo, pero después de la crisis provocada por el caso Cacho el gobernador Marín conoce puras victorias. En parte por su talento innato, y en parte por el apoyo de su hijo político Javier López Zavala: juntos ganaron el 2007 y el 2009 con el apoyo de una estructura electoral bien aceitada. Y juntos se embarcaron en la aventura de la sucesión.


Su destino está entrelazado: juntos ganarán y juntos perderán. En medio de su destino triunfador solamente aparece una sombra molesta llamada Rafael Moreno Valle. ¿Podrán derrotarlo?


*** Que Israel Pacheco jugará con Zavala pero no con Montero. Ayer por la tarde se soltó el rumor de que el líder sindical Israel Pacheco prohibió a sus agremiados ejercitar su derecho al voto bajo pena de despido a todo aquel que se presentara el lunes con su dedito pintado. Tal hecho provocó una reunión de emergencia entre Pacheco y Javier López Zavala en el que acordaron el apoyo del sindicato del Ayuntamiento al candidato a la gubernatura del PRI, pero no al de la alcaldía. Hoy confirmarán su pacto.

 

*** No se pierda la transmisión especial de CAMBIO TV con motivo de la jornada electoral. El equipo de reportero de este diario le traerá información fresca con varios cortes informativos a lo largo de la jornada y un programa especial para anunciar las tendencias a partir de las 8 de la noche. Como siempre, por los portales de diariocambio.com.mx y laquintacolumna.com.mx

 



 
 

 

 
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