Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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03/02/2011


A Moreno Valle no lo van a calar; él nos va a calar


Apenas ha transcurrido un día de su gobierno, pero la determinación mostrada por Rafael Moreno Valle lo emparienta en algo con un mito de la política mexicana llamada Carlos Salinas de Gortari. Un rasgo distintivo los une: a ellos no los calan. Ellos son los que calan al sistema político. Varias de las decisiones e iniciativas presentadas en los dos primeros días de gobierno tienen claros destinatarios: arrinconar a poderosos grupos de poder, mafias en el sentido estricto de la palabra, antes de que decidan imponerles sus condiciones al gobernador en turno. Con un claro sentido del timing y la oportunidad, aprovechando la legitimidad social del inicio de su mandato, Moreno Valle ha lanzado iniciativas de bajo perfil pero que afectan profundos cotos de interés que han mantenido a Puebla en el subdesarrollo pese a su privilegiada posición geográfica. El anuncio del golpe en contra de Ricardo Henaine, adelantado en este espacio desde hace tres semanas, es la punta del iceberg. La parte visible de una lucha que arreciará en las próximas semanas, pero que Moreno Valle tiene todo para ganar gracias a que el tiempo está de su lado. En el conjunto de iniciativas presentadas al Congreso local se encuentra oculta parte de estos importantes mecanismos de coacción que ya se diseñan.


Los políticos locales pasan por alto que uno de los primeros posgrados de Moreno Valle es en Derecho, por lo que es tan abogado como el mejor. Es decir, sabe que los mecanismos de coacción descansan fundamentalmente en el orden jurídico. Una muestra de este pensamiento es la brillante iniciativa para crear el Consejo de la Judicatura del Poder Judicial poblano, una institución ampliamente rechazada por los magistrados locales desde los años 90 cuando Manuel Bartlett trató de instaurarla pero se encontró una rebelión abierta de la mafia encabezada por López Rubí, Villar Borja y Alfredo Mendoza. El Consejo se encarga de la administración, manejo de los dineros, adscripción de jueces y manejo de la carrera judicial. Y es ése control el que los magistrados no quieren soltar, porque gracias a su capacidad para nombrar a jueces y secretarios han convertido al poder Judicial en el orgullo de su nepotismo.


La creación del Consejo de la Judicatura erradicará el principal instrumento que tienen los magistrados: la designación y adscripción de jueces. Esposas, hijos, sobrinos y ahijados pueblan Ciudad Judicial en intercambios extraoficiales que se hacen los magistrados: yo recibo a tus parientes y tú a los míos. Por eso han resistido tanto tiempo la creación de una estructura que les quite ese poder. Se les acabó: sin embargo, Moreno Valle ha mostrado su apertura a la negociación, ya que la iniciativa de reforma no establece la integración exacta del Consejo, dejando a una reforma posterior a la Ley Orgánica del Poder Judicial esa conformación. Los magistrados tendrán tiempo para negociar, pero ya no podrán desaparecer al Consejo.


El golpe más impactante, por haberlo dado en su toma de protesta y reafirmarlo en su primera gira como gobernador, es la amenaza al empresario Ricardo Henaine de revertir la propiedad de Valle Fantástico al gobierno estatal. En este caso se trata de un mensaje también a la mafia de empresarios que se enriqueció al amparo del marinismo y en muchos casos ejercen de prestanombres. El típico “cuando veas las barbas de tu vecino, pon las tuyas a remojar”. El mensaje es sencillo: hay que caminar por la fila correcta del nuevo grupo en el poder. Y evitar, por supuesto, financiar actividades subversivas del PRI o del mismo Mario Marín.


En un juego de vencidas con Moreno Valle, Henaine tiene mucho que perder, porque sus intereses no se circunscriben únicamente al predio de Valle Fantástico, sino que también al Puebla F.C., al aeropuerto de Huejotzingo y el periódico El Heraldo. Muchos empresarios promarinistas se encuentran en la misma posición.


Un mecanismo de coacción más, hablando del caso Henaine, es la prometida revisión a fondo de las donaciones y comodatos que se entregaron en la Reserva Atlixcáyotl en los sexenios de Manuel Bartlett y Melquiades Morales. Es evidente que prominentes empresarios e instituciones incumplieron con los objetivos, y uno de ellos es el Consejo Coordinador Empresarial que mejor lo cedió a la UPAEP para una nodriza de empresas, pero nunca se levantó el edificio sede del sindicato patronal. Y así hay muchísimos casos. Tales empresarios y organizaciones irán a ponerse a las órdenes del nuevo mandatario para no perder sus terrenitos.


Moreno Valle prepara manotazos contra otros grupos de interés que retrasan el desarrollo de Puebla. Una de las iniciativas que hoy recibe el Congreso local tiene que ver con el agravamiento de las penas al delito de despojo y a los invasores de terrenos. Es evidente que se trata de un mensaje contra Antorcha Campesina, una de las organizaciones corporativas dedicas al chantaje gubernamental y a la usurpación de predios. Hicieron ver la suya Marín en la última parte de su sexenio, pero el nuevo gobernador no los va a tolerar.


Y qué decir de la desaparición de la Secretaría de Cultura para desaparecer a las viejas mafias que tanto se quejaron por el fin de sus prebendas y privilegios. Estos intelectuales, dependiendo su nivel de estridencia, podrán ser incorporados al nuevo Consejo para la Cultura y las Artes. Y por supuesto, un tema que merece un tratamiento más amplio es el Metrobús para quitarle poder a las mafias del transporte público.

 

Quien sepa leer los movimientos entenderá lo insensato de tratar de calar a Rafael Moreno Valle. Él es quien nos está calando a todos, como lo hizo Carlos Salinas de Gortari.

 



 
 

 

 
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