Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
@Nigromanterueda
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03/07/2012


La #OperaciónMilagro y los periodistas dormilones


Adelantar vísperas en el periodismo es una práctica peligrosa. Tanto, como irse a dormir temprano en la larga noche posterior a las elecciones federales en los que el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) a veces produce volteretas inimaginables. Carreras políticas se han derrumbado en las largas horas que van desde el conteo de votos en la casilla, hasta los cómputos finales 72 horas después. Ahora también podrían derrumbarse carreras periodísticas: la gran mayoría de los medios locales y columnistas se fueron con la finta del conteo rápido del CISO y Parametría filtrados en Twitter, y a partir de ahí construyeron una hipótesis de risa loca: la apabullante derrota que había sufrido Rafael Moreno Valle, bautizado el Gran Perdedor de los Comicios, y a quien se atribuyó un supuesto desplome del PAN.


Casos extremos como Rodolfo Ruiz escribieron largos obituarios en contra del gobernador, de Javier Lozano Alarcón y hasta de Enrique Doger. Alejandro Mondragón, de Status, de plano se dio con la pared al analizar sesudamente la debacle albiazul culpando, de nuevo, a Rafael Moreno Valle y al calificarlo como una “tragedia”. Pues del plato a la boca se les cayó la sopa.


En la política no hay sorpresas, sino sorprendidos. La mayoría de los directores de medios y columnistas se amanecieron con la noticia de que los muertos que habían matado en realidad gozaban de cabal salud, y que fue la izquierda la que se quedó con las manos vacías. Fermín Alejandro García, Fabián Gómez, Arturo Luna, Ricardo Morales, los ya citados Alejandro Mondragón y Rodolfo Ruiz, cometieron uno de los más grandes errores periodísticos de la década al firmar el fracaso de Moreno Valle, y las supuestas derrotas de Lozano, el PAN y Enrique Doger. Todos quedaron en ridículo. Y todo por faltar a la más elemental de las reglas del periodismo: cruzar información con otras fuentes. Por mucho que se confiara en la información filtrada por el CISO, Parametría y anexas, había que esperar las cifras del PREP. Desvelarse un poquito, vaya.


En lugar de tomarse un vasito de leche y sus galletas Marías, debieron aguantar los números del PREP el mayor tiempo posible como sí lo hicieron Intolerancia, Central Puebla y CAMBIO. Entonces, habrían podido observar cómo a las 3 am cosas sospechosas empezaron a ocurrir. Que Doger se defendía como gato boca arriba. Que Manuel Bartlett se desinfló y pronto se empezó a quedar atrás, mientras Lozano se consolidaba en el segundo lugar. La repentina fortaleza de Juan Carlos Lorenzini en Cholula. Y sobre todo, el derrumbe estrepitoso de Abelardo Cuéllar, Mario Chapital de la Rosa y Gabriela Viveros en la capital, junto con el milagro de resurección de Marissa Ortiz, Blanca Jiménez y Néstor Gordillo. El único que no pudo revivir en la “Operación milagro” fue Toño Vázquez en Teziutlán, aunque el último esfuerzo se hará en las impugnaciones.
Los periodistas dormilones olvidaron que Moreno Valle repartió su juego de forma transversal y no en un sólo partido. Les recuerdo la columna del 1 de abril titulada “2012: el Triunfo del Partido Morenovallista” en http://www.quintacolumna.com.mx/columnas/tiempos/2012/abril/colum-tiempos-100412.php Un día después se confirmó que cumplió con todas las cuotas que se había impuesto para hacer ganar a la famiglia morenovallista que no vive en un solo partido, sino en tres: PRI, PAN y Panal. Y prácticamente sacó a todos adelante.


En primera instancia, después de que le jalaron los güevos al Tigre arrancó una operación destinada a frenar el crecimiento de Andrés Manuel López Obrador en la entidad denominada #OperaciónMilagro. Y le cumplió a Peña Nieto porque, de acuerdo con las últimas cifras del PREP, el tabasqueño apenas tuvo 3 mil votos de ventaja que los operadores le piensan tumbar en las últimas 11 casillas que restan de computar para que, aunque sea por un voto, Peña Nieto gane Puebla. ¿O alguien nos va a venir a decir que el juego presidencial del gobernador era Josefina Vázquez Mota? Por Dios, menos esquizofrenia como la de Rodolfo Ruiz.


En la disputa por el Senado, el único que le importaba a la famiglia morenovallista era Javier Lozano Alarcón. Y con muchos trabajos pero quedó como primera minoría. ¿A poco algún día el equipo del gobernador se apostó por Augusta Díaz de Rivera? Claro que no. Ya puestos a elegir, la opción menos peor eran Blanca Alcalá y Lucero Saldaña por inocuas. Otra palomita al morenovallismo, que le dio feo caballazo al exgobernador mientras dormía apaciblemente.


El Partido Morenovallista, ahora denominado la famiglia, apostó desde el principio de la campaña a repartir sus canicas entre PAN y PRI en las diputaciones federales. En el tricolor sacó adelante a la hija de Ardelio Vargas, José Luis Márquez, Filiberto Guevara, Chucho Morales, Carlos Sánchez —negociación directa con Jorge Estefan a través de Héctor Sulaimán—, Rocío García Olmedo —hace tiempo rompió el Tigre con Felipe Velázquez—, el antorchista Lisandro Campos. La joya de la corona fue revivir a Enrique Doger y hundir a Enrique Guevara en la #OperaciónMilagro.


En el PAN las apuestas eran menores, y aunque las cosas se pusieron difíciles, pudo hacer ganar en la #OperaciónMilagro a los ya señalados Lorenzini, Marisa, Blanca Jiménez y Néstor, al tiempo que los izquierdistas se quedaron con las manos vacías.

 

Los periodistas dormilones debieron haber aprendido varias cosas de su noche fatídica. Una, que desvelarse es bueno para el periodismo. Dos, que es en las noches furtivas cuando ocurren cosas como la #OperaciónMilagro. Y tres, que cuando al Tigre le jalan los güevos, muerde. Y que su operación electoral, mínimo, vale 5 puntos que ninguna encuesta o conteo rápido puede medir.

 

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