Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
@Nigromanterueda
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03/09/2012


Ases en la manga en la guerra por el PAN: el día D


Ambos bandos presumen victoria en la candente sesión del CEN panista en la que se decidirá el futuro de Juan Carlos Mondragón. El morenovallismo presume cercanía con varios personajes que han comprometido el voto para su causa, en su mayoría provenientes del calderonismo. Con eso creen que será suficiente. Pero el Yunque juega a la traición, y por eso pedirán que la votación se realice con cédula, es decir, que sea un voto secreto con lo que se diluirá cualquier negociación de los operadores morenovallistas. Los operadores del grupo en el poder, a lo largo del fin de semana, se dedicaron a recabar firmas para una carta en la que solicitan que no sea autorizada la prórroga, pero se desconoce si será publicado o entregado en las instancias nacionales. El día D en la guerra llegó y cada bando afirma que tiene la victoria en sus manos.


A lo largo del fin de semana, todas las negociaciones fueron infructuosas. Confiados en que quien pega primero, pega dos veces, el Yunque se asumió ganador con el madruguete mediático que dio a través de los portales e-consulta y Central. Y a partir de ahí, encumbró en una postura soberbia en la que quisieron negociar futuras candidaturas y puestos en el gobierno estatal para Juan Carlos Mondragón y Eduardo Rivera Pérez. Salvoconductos para asegurar el futuro de ambos personajes, kamikazes personeros del Yunque.


Por supuesto que el morenovallismo nunca aceptó negociar sobre las rodillas, por mucho que algunos de sus operadores, asumiéndose como “pacifistas”, aceptaran una negociación que dejaba al grupo en el poder con la bota sobre el cuello. Tales “pacifistas” adujeron mil y un argumentos con los que podría disfrazarse una derrota en toda regla. Para bien o para mal, Moreno Valle va a jugar hasta el final. Y en su mejor estilo extremo, tal y como demandan batallas en las que se juega el futuro del régimen.


Los “pacifistas” no pueden escapar al hecho de que el morenovallismo vive su crisis política de mayor envergadura desde que arrancó el sexenio. La crisis se define a partir del conflicto abierto del gobierno estatal con el partido del que emanó. Un ala del PAN se convirtió en la única oposición al régimen: pero su vinculación orgánica los hace codependientes, como un amor trastornado. Matrimonio forjado en el infierno.


La pregunta constante a lo largo del fin de semana es quién ganará en la sesión de hoy, interpretando la batalla como un partido de fútbol, como un juego de suma cero. La perspectiva del día D es que ambos perderán, cualquiera que sea el resultado en la votación del CEN. Son varios los escenarios posibles:


1. Mondragón gana la prórroga. El Yunque se queda con el botín de la dirigencia estatal, y con la postura antialiancista del líder, la megacoalición literalmente queda cancelada. El PAN va solo en 2013 y probablemente el morenovallismo decida jugar sus canicas con otro partido.


2. El CEN rechaza la prórroga. El morenovallismo se quita de en medio a Mondragón, y en un plazo de 15 a 30 días se emite la convocatoria para elegir al nuevo dirigente. Con la mayoría de 60-65 consejeros, imponen a Blanca Jiménez y el Yunque pierde su patrimonio histórico, ejerciendo venganza en 2013 con una huelga de manos caídas.

 

3. Medidas extremas. Alguna fuente confiable dice que así como el Yunque tiene el as bajo la manga de solicitar una votación secreta, el morenovallismo también tiene el suyo. Una medida extrema de poder, aunque se negaron a detallar el mecanismo que sería lanzada hoy mismo. Tal medida dejará muy mal parados a los “pacifistas”, es la única información que quisieron proporcionar.

 

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