Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
@Nigromanterueda
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04/09/2012


De cómo se gestó la #LeyAntiYunque y la no prórroga a Mondragón


Entender la política exige regresar una y otra vez a Maquiavelo. El Príncipe debe combinar la astucia del zorro con la fuerza del león. No basta alguna de ellas: hay que ser zorro para detectar las trampas y león para imponerse a los enemigos por la fuerza. La crisis política del régimen provocada por la disputa de la dirigencia panista exhibió la capacidad de Moreno Valle para mezclar ambas cualidades resaltadas por el florentino. El gobernador actuó como zorro al olisquear la trampa que le había puesto el Yunque para la sesión del CEN albiazul en la que se definiría el futuro de Mondragón, pues pese a los pactos con los operadores, el voto secreto desataría los acuerdos previos.


Comprobado el engaño, recurrió a la fuerza del león al promover, ipso facto, la reforma al calendario electoral con el objetivo de quitarle al Yunque el pretexto estatutario para prorrogar la dirigencia de Mondragón. Con altos costos, pero Moreno Valle se impuso: el ahijado de Cecilia Romero terminará su periodo el 10 de octubre, se quedó sin prórroga, y tendrá que arriesgarse a una elección en el Consejo Estatal si quiere quedarse en la silla.


La fuerza del león, por sí sola, no basta para hacer política: los rupturistas a mediano plazo quedan desechados o se vuelven pasto de movilizaciones. Se equivoca quien piensa que Moreno Valle siempre está dispuesto a ir al callejón de los chingadazos. Que su lema sea “por las buenas, bueno; por las malas, mejor” pasa por alto la vocación negociadora del gobernador expresada en la primera parte del lema: “por las buenas, bueno”. Solamente en caso de que las negociaciones no fructifiquen o haya una afrenta directa, entonces se recurre a los mecanismos de presión, la guerra abierta.


Moreno Valle, aún tras la tensión generada por el albazo mediático de Juan Manuel Oliva, todavía tendió puentes de plata para negociar y envió un mensaje a Juan Carlos Mondragón con un intermediario de confianza: dijo que estaba dispuesto a mantener la posición al Yunque a través de Rafael Micalco y aceptaba quitar a Blanca Jiménez, pero que abandonarán la disputa estéril que enrarecía el ambiente. El dirigente estatal se burló de la propuesta de paz y envió de regreso al mensajero con gestos destemplados. El agravió continuó. El jefe nacional del Yunque desayunó el domingo con el gobernador, y en vez de una postura conciliadora, llegó con un pliego petitorio agraviante. El exgobernador de Guanajuato fue muy claro: llegó la hora de enfrentarnos en el CEN. Un reto en toda la extensión de la palabra. Moreno Valle levantó, ahora sí, el guante.


Los “pacifistas” del morenovallismo suplicaron aceptar los términos del Yunque, negociar sobre las rodillas. Afirmaron que podían ganar la votación del CEN. Pero entonces Moreno Valle fue alertado de la traición del voto secreto, y comenzaron barajar posibilidades. Un exfuncionario de gabinete estatal dio la salida: una reforma al Coipep para retrasar el inicio formal de la elección y quitarle el pretexto al Yunque. La modificación al calendario electoral debería ser lo suficiente rápida y eficaz, para que arrancada la sesión del CEN, se contara con la reforma publicada en el Periódico Oficial del Estado.


Entonces arrancó una operación magistral de Fernando Manzanilla que dirigió el sigiloso operativo con el que el Congreso aprobó la #LeyAntiYunque: a través del talentoso René Meza Espejel se negoció con el PRI y Fernando Morales dio el visto bueno, así como Edgar Salomón Escorza. A continuación Manzanilla puso al tanto a Mario Riestra, quien pese a los riesgos evidentes por su posición de coordinador designado por el dirigente estatal, aceptó cumplir su papel. El área jurídica elaboró el texto así como los caminos posibles de impugnación. Por último, se eligió a Edgar Antonio Vázquez como el legislador que iba a ingresar la iniciativa, para no dejar espacio a falsas interpretaciones de dónde venía el impulso.


Pero la cereza del pastel de la genial operación política de Manzanilla fue que, por primera vez en mucho tiempo, nadie filtró lo que se avecinaba en el Congreso: un silencio sepulcral de todos los actores involucrados. Ni los morenovallistas, ni priistas ni panistas enteraron a los medios o al Yunque. Juan Carlos Mondragón amaneció atento al distractor de la carta firmada por liderazgos panistas. Para cuando Espina von Roehrich se dio cuenta de lo que ocurría era demasiado tarde: la maquinaria del legislativo se había echado a andar y en casi cuatro horas la #Ley AntiYunque estaba cocinada, pese a lo endeble de los nuevos plazos del proceso electoral 2013.


La medida extrema de fuerza ideada por Moreno Valle y operada por Manzanilla cambió el escenario de la sesión del CEN. Los portavoces del régimen, nada más, fueron Molinar Horcasitas, Ernesto Cordero y Luis Alberto Villarel. Del lado Yunque, Cecilia Romero llevó la voz cantante. Al final, y sin votación de por medio, fue rechazada la prórroga de Mondragón que deberá terminar su periodo legal.


Pero el CEN entiende que la situación de Puebla es insostenible si es que quieren ganar algo en 2013, por lo que propusieron una mesa de negociación para arreglar todas las desavenencias del matrimonio forjado en el infierno. En tal mesa se sentarán Moreno Valle, Lalo Rivera, Blanca Jiménez y el propio Mondragón. Lo interesante es que las diferencias serán arbitradas por Gustavo Madero y Cecilia Romero. El único hecho claro es que la prórroga no fue autorizada. Y aunque los yunquista filtraron un supuesto afirmativo del CEN para interponer una acción de inconstitucionalidad contra la #LeyAntiYunque, ésta también será objeto de discusión en la comisión tripartita.

 

La historia, pues, no termina aquí: el escenario catastrófico del PAN fue detenido a un alto costo, porque ahora las negociaciones entre yunques y morenovallistas se retomarán arbitradas por el CEN. La clave es que los actores deben entender que el pleito tiene una lógica pierde-pierde, y que los únicos que festejan la ruptura son los priistas que ven cercano su retorno a la alcaldía. Queda una última oportunidad. Ojalá la aprovechen.

 

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