Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
@Nigromanterueda
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05/03/2012


Los encuestólogos sinvergüenzas


Lejos de su papel de soporte metodológico para medir la opinión pública, los encuestólogos y sus empresas se han convertido en actores políticos centrales de los procesos electorales con capacidad de crear sus propias redes de poder y complicidades. A poco menos de cuatro meses del proceso electoral, las encuestas se encuentran bajo la sospecha de los mexicanos que desconfiamos de ellas. Los instrumentos cuantitativos para medir las preferencias políticas son un instrumento común en la política norteamericana desde los lejanos años cincuenta del siglo pasado. Pero en nuestro sistema electoral su uso legítimo ni siquiera aguantó dos décadas. El modelo de investigación cuantitativa crujió a causa de encuestadores sin escrúpulos capaces de presentarse como investigadores independientes cuando en realidad se trata de mensajeros pagados. Tras un sexenio de errores garrafales ¿quién puede creer ahora en Roy Campos, Francisco Abundis, María de las Heras, Cristina Covarrubias y compañía? Claro que nadie.

 

¿En verdad Josefina Vázquez Mota se ha acercado a Enrique Peña Nieto a menos de 10 puntos porcentuales, a tiro de piedra de cuatro o siete puntitos? ¿O el gobernador mexiquense continúa siendo un titán inalcanzable que todavía se encuentra por lo menos 12 puntos arriba de sus competidores? ¿Andrés Manuel López Obrador, a la luz de Mercai así como de GEA/ISA mejor debía tirar la piedra y entregarle la estafeta a Marcelo Ebrard toda vez que perdió la carrera por el segundo lugar? Números van y números vienen, pero ¿en realidad las encuestas tienen la capacidad de medir lo que pensamos los mexicanos o en realidad se convirtieron en un grosero negocio?

 

El caso de Puebla es paradigmático ante los errores garrafales en que incurrieron las más prestigiosas casas encuestadoras, incluidos el BEAP e Indicadores de Rodolfo Rivera Pacheco y Elías Aguilar. Qué decir del gran mentiroso y extorsionador Roy Campos, quien nada más se equivocó por 20 puntos. Y la gran legitimadora de la farsa tricolor, María de las Heras y su empresa Demotecnia, quien un día le dio empate a Zavala y a Doger, y al otro día dijo que el chiapaneco ya lo rebasaba por 10 puntos. Y claro, el ridículazo de Parametría y Paco Abundis, cuando CAMBIO  e Intolerancia publicaron el mismo día sendas encuestas de la misma empresa con delanteros diferentes. En la de CAMBIO ganaba Rafael Moreno Valle y en la de Intolerancia Javier López Zavala.

 

El ridículo de los encuestadores a sueldo del tricolor continuó la noche de los comicios cuando el cínico de Roy Campos salió en Televisa a decir que no podía adelantar ganador de la contienda por Casa Puebla por lo cerrado de la elección. Al final, Moreno Valle se impuso nada más por 11 puntos.


De la quema solamente se salvaron tres casas encuestadoras: Más Data de Pepe Zenteno —le dio ventaja a Moreno Valle de 2 puntos—; el CISO de la BUAP —que nunca hizo oficiales sus resultados pero al final tuvieron la lectura más exacta de todas— y el Gabinete de Comunicación Estratégica de Liébano Sáenz y Federico Berrueto. Esta última empresa, la que había sido la más exacta en los últimos años, estará fuera del mercado por su vinculación directa.

 

Total, que o las encuestadoras ya no pueden medir correctamente la opinión pública, o los ciudadanos ya no les creemos ni tantito y no les damos datos verdaderos, o de plano los encuestadores han decidido perder toda credibilidad a costa de recibir toneladas de dinero. Pero ninguna empresa parece tener la capacidad de adelantar las tendencias reales, y todos los candidatos han denunciado la desconfianza abierta a su modelo. A ciegas, sin credibilidad de ninguna empresa, no será extraño que en 2012 todo termine como en 2006: todos agarrados de los pelos. Ni para dónde hacerse. Que Roy Campos lo redima.

 

*** Y sigue la mata dando en Tesorería. Al inexperto contador Manolo Janeiro se le acumulan los problemas en la Tesorería. Antes de firmar el Acta de Entrega-Recepción convendría que revisara varios casos en particular que ocurren en la Dirección Jurídica, convertida en un auténtico caos. Ismael Ramírez Minor, envuelto en el misterioso caso de la devolución de contribuciones, tiene su lista de aviadoras donde ha colocado a su novia, María Jocabeth Álvarez Méndez, quien ingresó a Dirección de Ingresos el pasado mes de septiembre de 2011. Ella fue separada de su labor en el mes de noviembre, y gracias a la ayuda de su novio ha podido permanecer en la nómina del ayuntamiento. Cada quincena se presenta puntualmente a firmar sus recibos.

 

La misma buena suerte tiene la cuñada del director jurídico, María Eugenia Álvarez Méndez, quien fungía como asistente del director, y continúa en la nómina del Ayuntamiento a pesar de estar prestando sus servicios desde el pasado mes de febrero para el IMSS.

 

El círculo familiar que ha protegido Ismael Ramírez Minor no para ahí, pues para taparle al ojo el macho ha puesto de asistente provisional a una joven del Servicio Social, Jazmín Méndez Domínguez, quien es la prima de su novia y su cuñada, lo que hace parecer que la direccion juridica de la tesoreria es la agencia personal de colocación del Director Jurídico.

 

Tampoco debemos olvidar que la investigación de la Contraloría continúa sin resultados relativos al caso de uno de los vehículos oficiales de la Tesorería que apareció en las playas de  Quintana Roo el pasado puente del 5 de febrero, el Chevy con placas TXH-3363 y número oficial A-1914 que fue fotografiado en Tulúm. El vehículo fue asignado al licenciado Arturo Juárez Martínez que aprovechando la amistad y complicidad del director, decidiera vacacionar realizando un viaje de mil 414 km, o lo que es lo mismo, 15 horas 32 minutos aproximadamente.

 

Pero las cosas no paran ahí. Janeiro deberá enfrentar otra herencia del ciudadano Botello: la intervención de la Contraloría en el Departamento de Licencias y Padrón de Contribuyentes por el escándalo de duplicidad de licencias gestionadas, precisamente, por Ismael Ramírez Minor.

 



 
 

 

 
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