Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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05/07/2011


El Congreso sumido en su Hoguera de las Vanidades


Carece de elemental lógica política intercambiar el minúsculo e insignificante municipio de Tecuanipan por la ambiciosa Reforma Político-Electoral que modificará los parámetros del sistema político para los próximos diez años. Pero los actores del Congreso han determinado que sus egos y vanidades personales son más importantes que los proyectos legislativos del gobernador. O por lo menos es la impresión que han generado Guillermo Aréchiga, Mario Riestra Piña, José Juan Espinosa y varios grillos más, pues precisamente en vísperas de la presentación oficial de la reforma, los líderes de las fracciones parlamentarias han decidido someter a juicio al presidente de la Gran Comisión bajo el cargo de mapacheo electoral. Es cierto que la imprudencia del profe Aréchiga ya alcanza cuotas históricas, pero también que prioridades son prioridades. Y en un contexto de enfrentamiento de todos contra todos, las inminentes designaciones del nuevo ombudsman, la aprobación de un paquete de casi 100 cuentas públicas, la caída del titular del Órgano Superior de Fiscalización así como la selección de un paquete de cinco magistrados, se tornarán asuntos absolutamente inviables. En su pleito de lavanderas, los miembros de Compromiso por Puebla le dotan al PRI de un ámbito superior de negociación y ponen en riesgo los proyectos de Moreno Valle. En los hechos, Aréchiga, Riestra, Espinosa y compañía adelantaron las rupturas del 2012. ¿Con algún sentido?


Supongamos, sólo por suponer, que en efecto Guillermo Aréchiga se trasladó a Tecuanipan para operar personalmente los trascendentales comicios. Que acompañado por su staff personal en el Congreso, subdirectora administrativa y secretarios, en lugar de comerse unas sabrosas cemitas se dedicaron a regalar electrodomésticos y 500 pesos por voto. Y que gracias a ese gran mapacheo, el Panal logró hacerse de un municipio estratégico con menos de 5 mil habitantes y que no aporta ni el 1 por ciento del PIB estatal. ¿Merece la andanada que recibió de sus supuestos aliados en el Congreso y en Compromiso por Puebla? Yo no lo creo.


La embestida fue brutal. Por ejemplo, Juan Carlos Mondragón se le fue encima con graves calificativos: “Lamento que @gArechigas rebaje su carácter de líder del Congreso a mapache electoral. Yo en su lugar renunciaría a la Gran Comisión”. El mismo camino siguió Mario Riestra, quien le pegó con todo a su par: “Después de escuchar los comentarios de algunos líderes parlamentarios me parece que el presidente de la Gran Comisión sí contamina el ambiente en el Congreso, él debe anteponer los intereses del Congreso en su garante de gran conciliador por encima de cualquier apetito dominical”. Y vaya del enfant terrible José Juan Espinosa, el mejor imitador de Andrés Manuel López Obrador: “@jjuanespinosaT: Exigimos la renuncia del presidente del Congreso del estado por ser un delincuente electoral. Que adelanten el acuerdo político y elijamos a Mario Riestra, Márquez u otro de las fracciones mayoritarias. No un elbista cínico y descarado”. Ya para terminar, el partido Verde también se sumó al golpeteo.


En cierto sentido, Guillermo Aréchiga es hoy un líder de la Gran Comisión que ha sido deslegitimado: carece de credibilidad y fuerza política, y por si fuera poco es investigado por sus propios pares para responder a acusaciones de mapachería. ¿En esas condiciones puede conducir las delicadas negociaciones que lleven a buen puerto la Reforma Político-Electoral? ¿La caída de Víctor Manuel Hernández Quintana o las designaciones de magistrados? ¿La elección de un nuevo ombudsman? ¿A quién le conviene el caos en el Congreso local provocado por un líder al que nadie respeta?


Cada uno de los deslegitimadores de Aréchiga tiene sus propias motivaciones. José Juan Espinosa hace rato que cruzó el río Estigia que separa a los vivos de los muertos: su proyecto vive en Andrés Manuel López Obrador, el tótem a quien copia la gesticulación. El talentoso Juan Carlos Mondragón tienen una tregua con el morenovallismo negociada desde las alturas por el Yunque, pero en el fondo de su corazón le alegra que los planes del grupo en el poder caigan con estrépito. El Partido Verde ve a Nueva Alianza como su rival directo por convertirse en la tercera fuerza partidista de la entidad, por lo que las dianas contra Aréchiga le caen como anillo al dedo.


Pero, ¿y Riestra? ¿Gana algo sumándose a las oscuras descalificaciones que lanzan al panalista? Teóricamente, el panista tendrá que asumir la presidencia de la Gran Comisión en 2013. ¿Le abona en algo el desprestigio del profe Aréchiga? Claro que no.

 

En suma, el Congreso de convirtió en una olla de grillos, en una Hoguera de las Vanidades que ha perdido la perspectiva: los integrantes de Compromiso por Puebla tienen una sola prioridad. Sacar adelante la reforma electoral y al minigobernador de 18 meses. ¡Señores, pónganse a trabajar!

 



 
 

 

 
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