Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
[email protected]
[email protected]


05/11/2010


De la sumisión del poder Judicial a su interesada rebeldía


Si el pleito no fuera grotesco, en realidad llegaría a lo hilarante. Digno de una película de los Hermanos Marx con guión de Chaplin. El guión luce desternillante; unos magistrados ansiosos de quitarse la chaqueta de marinistas, un complot desde dentro para acercarse al gobernador electo, primero acuchillando a quien un día recibieron con los brazos abiertos y, luego, cual antorchistas, sumándose a reclamar la propiedad de un predio del que no tienen escrituras. Más tarde, un secretario de Gobernación colérico que los acusa de chaqueteros, tiralevitas y oportunistas, ansiosos de prebendas para “seguir llenando sus carteras”. Con el guión inacabado, los magistrados anuncian una denuncia penal por “hechos perturbatorios” contra su terrenito, un delito inventado por los impartidores de justicia. Denuncia, por cierto, que debería tramitar el procurador, también por cierto, empleado del gobernador que reclama la propiedad del terrenito. Ya por último, en el remotísimo caso de que tal denuncia procediera, debería ser un juez quien librara orden de aprehensión, juez, por cierto, inferior jerárquico de los denunciantes. Con tal guión nos queda claro porqué la justicia poblana es la peor del país y porqué el marinismo sufre el desprestigio atroz que les hizo perder las elecciones del 4 de julio.


El pleito verbal entre los magistrados del Tribunal Superior de Justicia y Valentín Meneses, en calidad de miembro del Ejecutivo, es la muestra perfecta de la descomposición política que vive Puebla a partir de la prolongada transición. En la pelea no hay valores: no es la lucha por la independencia necesaria del poder Judicial, sometido inclemente del gobernador en turno. No hay el reclamo de las condiciones financieras y materiales necesarias para mejorar la impartición de justicia, tampoco hay la demanda de asegurar un porcentaje del presupuesto para garantizar la autonomía financiera del TSJ o el reclamo de modificaciones legales para generar instituciones modernas como un Consejo de la Judicatura. Se trata, simplemente, de la urgencia de los magistrados por quedar bien con el nuevo amo y reconocerlo como jefe máximo. Lo malo es que para acercarse al nuevo lo que deben haces es desconocer al anterior amo, pero que todavía continúa en funciones.


El marinismo es un régimen en putrefacción acelerada a causa del pobre escenario temporal que tiene. El exabrupto verbal de Valentín Meneses tampoco tiene mucho de fondo, a excepción de la irritación provocada por la sublevación de quienes un día fueron empleados dóciles a lo largo de un sexenio. En los días de vino y rosas no fueron chaqueteros, ni invasores de predios, ni avariciosos que buscan llenar sus carteras. Eran magistrados modelos, sabios impartidores de justicia, específicamente la justicia que le interesaba al gobierno, como en el caso de Lydia Cacho y los casos relacionados con la familia del grupo en el poder. Los magistrados eran un grupo de benditos agradecidos por las migajas presupuestales que les tiraba el marinismo.


En el pleito de los magistrados con el Ejecutivo estatal ningún bando tiene la verdad, y ninguno merece el apoyo social. Lo único que prueban es el bajo nivel de la justicia y de la política poblana en los tiempos del marinismo. La segunda vía ya ha sido castigada por los ciudadanos a través del voto. Toca el turno a la justicia poblana que debe ser reformada urgentemente, una de las promesas fundamentales de Rafael Moreno Valle para conquistar a la ciudadanía. Será una decepción que los ronroneos lanzados con motivo de la crisis de los terrenos de Angelópolis sean un argumento para ganarse la voluntad del gobierno electo y evitar así la modificación del Tribunal Superior de Justicia.


**** Todos a La Ciudad de las Ideas. Por tercer año consecutivo, y probablemente último, las mentes más brillantes del mundo visitan la entidad y se hospedan a lo largo de tres días en el Complejo Cultural Universitario. El éxito del foro diseñado por Andrés Roemer ha sido rotundo, pues la inteligentsia local tiene la oportunidad de ver y escuchar a los científicos y filósofos más importantes del mundo, debatir sus teorías sobre la mente, la evolución, la religión y la tecnología. En años anteriores los speakers fueron de altísimo nivel. El matemático Nicholas Taleb, autor de la teoría del Cisne Negro. La antropóloga Helen Fisher y sus estudios científicos sobre el amor. El legendario Francis Fukuyama y el más célebre de los periodistas Cristopher Hitchens. El filósofo Daniel Dennet y el divulgador de la ciencia Eduard Punset.


En su tercera edición la lista de conferencista no es menos ilustre. El estrellato, de entrada, se lo pelean el bestseller Malcom Gladwell, autor del famosísimo libre Outliers, el evolucionista Richard Dawkins, quien escribió El gen egoísta, y sobre todo Tim Bernes Lee, nada más y nada menos que el inventor de internet. También podremos escuchar a Steven Pinker sobre la relación entre el lenguaje y la mente, Jared Diamond sobre el colapso social, Jonah Lehrer y la neurociencia, así como varios speakers más.


Nadie se puede perder la tercera edición de La Ciudad de las Ideas que comenzará el próximo jueves. Para nuestros lectores, CAMBIO otorgará cinco pases, muy difíciles de conseguir a unos días del festival. La mecánica no será una rifa, sino un concurso. Los interesados en ganarlos deberán escribir un ensayo de cuatro cuartillas acerca de un libro que les haya cambiado la vida. La hora límite de entrega, ya sea en mi correo o en la redacción del diario, serán las 14 horas del lunes. El martes nombraremos a los ganadores en CAMBIO TV.


¡Suerte, porque el esfuerzo vale la pena!

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas