Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
[email protected]
[email protected]


06/01/2011


Las campanas doblan por el IEE (adiós a Sánchez Morales y cía.)


De acuerdo con el Decreto de Presupuesto aprobado por el Congreso local, el Instituto Estatal Electoral cuenta apenas con 33 millones de pesos para sobrevivir en el 2011. Si tomamos en cuenta que en los primeros meses deberán entregar sus prerrogativas a los partidos políticos, calculadas en alrededor de 20 millones de pesos, al consejo general apenas le quedarán 13 millones de pesos, es decir, tienen menos de tres meses para el pago de nómina y gastos generales. Jorge Sánchez Morales y compañía pensaron que la asignación era un error, o un clásico acto de tacañería del nuevo gobierno. Pero no: el Presupuesto 2011 en realidad es su sentencia de muerte. Los amagos y amenazas de recurrir a una controversia constitucional por su presupuesto en realidad son las patadas de ahogado de un grupo de consejeros electorales que pasarán a la historia por haber sido cesados de sus cargos, puesto que la Reforma Político-Electoral planteada por el morenovallismo decreta una semidesaparición del órgano electoral, lo que en realidad equivale a decir que habrá una purga a la que sobrevivirán tres consejeros generales y seis no. Casualmente, los cadáveres vivientes son los seis consejeros que en todo momento y a toda hora se la jugaron con Javier López Zavala en la elección del 4 de julio.


Las campanas doblan por seis consejeros del IEE. Pero para no hacer olas ni demostrar la mala leche, la propuesta de Reforma Político-Electoral se justifica en las modificaciones aprobadas al IFE en el año de 2007 en San Lázaro. De acuerdo con ella, el Consejo General sufrió una reestructuración de sus nueve integrantes para realizar una designación escalonada y no de una sola tajada. Todo con el objetivo, según, de aprovechar la experiencia generada por ellos. En sus considerandos, la reforma morenovallista reconocerá las modificaciones al IFE como inspiración para reformar el órgano electoral local. Pero en el fondo, tales justificaciones enmascaran la sentencia de muerte a un grupo de consejeros por su cercanía y comodidad al PRI.


La misma justificación que las fuerzas políticas tuvieron en 2007 para rediseñar al IFE no opera para la desaparición del IEE por una sola razón. La actuación del IFE provocó una crisis política-electoral de proporciones gigantescas con la pésima gestión de Luis Carlos Ugalde y compañía, por lo que el PRD se convirtió en el primer demandante de la cabeza del llamado “Maguito” que hoy, casualmente, es el principal asesor de Fernando Manzanilla. El IEE, pese a su parcialidad a favor del PRI y de Javier López Zavala, no provocó una crisis política electoral. Sin embargo, su sentencia de muerte ya está dictada.


Por supuesto que para la sentencia de muerte de Jorge Sánchez Morales y los otros cinco consejeros proPRI también hay razones de realismo político. La principal, que con la victoria de Rafael Moreno Valle las mayorías han cambiado, y tal cambio debe trasladarse a la esfera institucional. Sería imposible que exista un órgano electoral con favoritismo hacia el tricolor, pese a que ahora la única, nueva y auténtica mayoría es la del gobernador y sus incondicionales, quienes llegarán a despachar al Instituto Estatal Electoral y ahora cumplirán la misma lógica política de los que se van, es decir, organizar elecciones a modo del poder en turno.


La justicia divina impartida por el morenovallismo indica que para hacer más dolorosa la salida de Jorge Sánchez Morales y los cinco consejeros pro-tricolor, deberán supervivir aquellos que fueron su piedra en el zapato. Es decir, por pura casualidad los tres consejeros que sobrevivirán la purga son aquellos que defendieron los intereses de Compromiso por Puebla afirmando que defendían a la democracia, es decir, Fidencio Aguilar Víquez, Miguel David Jiménez y Olga Lazcano. Quizá esta última sea sacrificable por uno de los priistas dada una posible negociación. Pero la verdad es que las apuestas giran alrededor de la permanencia de Aguilar Víquez, quien nunca se ruborizó para entregar información a la oposición y convertirse en ariete mediático en contra del consejero presidente.

 

Tras los resultados electorales del 4 de julio, Jorge Sánchez Morales consideró que la victoria de la oposición salvaría su posición histórica y haría olvidar los agravios contra Rafael Moreno Valle y las principales cabezas del nuevo gobierno. La factura, sin embargo, apenas será liquidada y el consejero presidente del IEE se despedirá a más tardar en marzo con el mismo desprestigio con el que lo hizo Luis Carlos Ugalde del IFE en 2007: el peso de ser el primer presidente de un órgano electoral despedido por su parcialidad e ineficiencia.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas