Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
@Nigromanterueda
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06/03/2012


Matemáticas básicas para entender asignación de pluris


Hay periodistas poblanos que tendrían que tomar con urgencia un curso de matemáticas básicas. Si es cierto que la mentira más fácil es aquella que se obtiene con el uso de estadísticas, también es cierto que el orden de los factores no altera el producto. La reciente inclusión de Eukid Castañón como número dos de la lista plurinominal panista local que le da la posición 11 de la Cuarta Circunscripción, desató la alegría a partir de la interpretación de que el operador del gobernador no ingresará a San Lázaro, dado que no quedó entre los primeros lugares de la lista. Se trata de los mismos personajes que lanzaron fuegos artificiales luego de que Ana Teresa Aranda obtuvo la posición 12 de la lista nacional al Senado, interpretándolo también como otra derrota de Moreno Valle porque, según ellos, casi casi tiene sus dos pies en la Cámara Alta. Yo no entiendo sus números.


Por simple lógica, es más fácil que Eukid Castañón entre a San Lázaro que Ana Tere al Senado. ¿Por qué? Porque el operador del gobernador entra en una lista en que se reparten 40 lugares, mientras que la “guerrerense” tendrá que colarse en una asignación de 32. Con ese simple dato la probabilidad se modifica, un cálculo que hasta un niño de primaria podría hacer pero algunos periodistas locales no. Es el precio a pagar por no terminar ni la preparatoria.


Veamos datos históricos: entre el periodo de 2000 a 2009, Acción Nacional ha tenido un piso de votación del 28 por ciento y un máximo de 36 en la elección de diputados, lo que le ha redituado una asignación mínima de 69 diputados de representación proporcional y un techo de 81. Es decir, cuando peor le va lo mínimo que mete por circunscripción es 13 y cuando mejor le va, llega a los 15. Así que pongamos un promedio: 14 diputados por circunscripción.


¿En qué lugar va Eukid? En el 11 de la Cuarta Circunscripción, es decir, sólo una verdadera catástrofe electoral y un descenso en la votación albiazul al 20 por ciento lo impediría. Incluso las tres posiciones poblanas tienen lugar asegurado, por lo que junto a Eukid ingresarán Rafael Micalco y Ruth Ramos.


Veamos ahora el caso de Ana Tere. Desde que se crearon los senadores de representación proporcional en la reforma electoral de 1995 e ingresaron los primeros en 1997, la suerte de Acción Nacional ha sido dispar. Por ejemplo, en el citado 1997 solamente metieron nueve. En 2000, en una elección arrolladora gracias al arrastre de Fox, ingresaron 13, pero en realidad fueron 12 porque en la alianza con el Verde le entregaron una a Jorge Emilio González. En 2006, con 33 por ciento de la votación, apenas lograron meter 11.


En otras palabras, para que Ana Teresa pudiera llegar a la Cámara Alta el PAN tendría que obtener una votación nacional superior al 35 por ciento, es decir, casi la misma que les dio Fox en el 2000. Y según muestran las encuestas, Josefina Vázquez Mota con mucho trabajo llevará al albiazul por ahí de un 32 por ciento. En resumen: Ana Tere lo único que tiene metido en el Senado es la uña del dedo gordo. Y eso es mucho decir.


**** Entre mujeres podrán destrozarse, pero hay veces que sí se hacen daño. En el Ayuntamiento de Eduardo Rivera Pérez lloran con amargura el desprecio al informe de Liliana Ortiz, la Martita Sahagún de por aquí cerquita, puesto que el gobierno estatal se ausentó masivamente del acto organizado para darle impulso electoral a la esposa de Lalo, quien ya confesó anhela una candidatura en los próximos años. El reclamo, afirman, es que mientras la pareja presidencial del Ayuntamiento fue bastante civil al acompañar en sus informes a Moreno Valle y Martha Erika Alonso, la pareja de Casa Puebla no fue recíproca.


Por supuesto, se trata de una mentira porque Liliana Ortiz, la esposa de Lalo, no asistió al informe de Martha Erika. Y ella, con justa razón decidió ausentarse del de la esposa del presidente municipal. Así de simple. Las descortesías se pagan con descortesías. Es una ley de vida porque en política nadie pone la otra mejilla.


A menudo he subrayado en este espacio el olvido del factor humano en los fenómenos políticos. Una hipótesis no descartable del enfriamiento de relaciones entre el Ayuntamiento y el gobierno estatal es la hostilidad con la que Liliana Ortiz siempre ha tratado a Martha Erika Alonso y su absurda competencia con ella. Absurda en el sentido de que la esposa del gobernador ni ansía ni busca una candidatura o trascendencia electoral, mientras que la Martita de por aquí cerquita sí.

 

A lo largo del primer año de gobierno fueron muchas la majaderías y desplantes de Liliana a Martha Erika. Y como el pellejo duele más que la camisa, el gobernador Moreno Valle, como debe ser, le ha dado el lugar a su esposa. Faltaba más.

 



 
 

 

 
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