Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
@Nigromanterueda
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06/06/2012


A navajazo limpio, los últimos días de campaña


La etapa cumbre de la campaña llegó y muchos de los candidatos que se sintieron seguros de tener amarrado su ingreso a San Lázaro o al Senado ven con dramatismo cómo en cuestión de días se fueron al tercer lugar. El pánico se ha apoderado en los búnkers de candidatos priistas y panistas que buscan la fórmula para remontar el trabajo que no hicieron en los dos meses anteriores. Unos creían ciegamente en el gancho de Enrique Peña Nieto. Los otros se confiaron en la operación electoral de Moreno Valle. Unos y otros ven con asombro cómo ilustres “desconocidos”, como Mario Chapital de la Rosa o Abelardo Cuéllar, están dando la batalla por el PRD sin el apoyo de nadie. Sin dinero ni propaganda, ni cobertura de los medios de comunicación.


El análisis de las tendencias electorales realizado por Reforma es bastante claro: el voto útil del PAN, todos aquellos que ya ven imposible una remontada de Josefina Vázquez Mota, se mueve preferiblemente hacia la izquierda antes que el tricolor. Sólo así puede explicarse un fenómeno imposible: que López Obrador arrase en la capital poblana a Peña Nieto y que ya le saque dos valiosos puntos de acuerdo con las propias cifras que maneja el CEN tricolor.


Puebla se va a pintar de amarillo por primera vez en su historia, y al margen del resultado final en la elección nacional, a nivel local devasta los escenarios creados al principio del proceso electoral. Muchos candidatos con el aval del gobernador, como Carlos Amador o Julio Lorenzini, simplemente se tiraron a la hamaca. A otros les entró el virus “todopoderoso”, como a Inés Saturnino, y se dedicaron a cometer excesos. A otros, como Néstor Gordillo y Blanca Jiménez, pues simplemente ya no les alcanza la marca del morenovallismo y sufren lo poco que invirtieron en su relación con los medios.


El caso más evidente fue el de Javier Lozano Alarcón. Durante el primer tramo de la campaña se dio el lujo de dobletear como vocero de Josefina Vázquez Mota, pasar varios días en el DF y hasta renunciar a hacer campaña en la Sierra Norte. Y no fue hasta que entró a terapia intensiva, cuando Manuel Bartlett empezó a amenazar su segundo lugar, que pisó el acelerador y tuvo un desempeño exitoso en el debate que le permitió ganarlo y regresar por sus fueros, aunque su situación no deja de ser riesgosa, por lo que debe mantener el acelerador a fondo.


El problema ahora para Lozano es que la propia candidata presidencia decidió entregarlo a los leones al abrir la posibilidad de expulsarlo de su campaña como lo hizo con Juan Molinar Horcasitas —el jefe del cuarto de guerra— bajo la presión absurda de Carmen Aristegui y los papás de los niños de la guardería ABC. En los pasillos panistas, sin embargo, afirman que Josefina le está cobrando la factura de los desplantes a su amiga Augusta Díaz de Rivera. Total, en el PAN siguen atrapados en la guerra de facciones y cada quien se dedica a proteger sus intereses.


En el lado del PRI había plena confianza que Enrique Peña Nieto los arrastraría a todos a la victoria como una familia feliz. Pero el sueño se convierte en pesadilla. En la capital, la elección comienza a volverse un desastre y el único que resiste la ola izquierdista es Enrique Doger en el distrito VI, pero más tarde que temprano lo va a arrastrar. Pablo Fernández del Campo sigue entrampado en su empate técnico, pero ahora se ha sumado la ilustre perredista candidata por el XII y que nadie sabe cómo se llama. En el IX, el abogado Cuéllar amenaza con arrasar y Nancy de la Sierra luce francamente hundida en el XI.


Al interior del estado, los números indican resultados apretados en los que iniciales favoritos como Filiberto Guevara también empiezan a sucumbir. Lo mejor para los restantes 11 distritos es que se mantienen entre el primer y el segundo lugar, y no se han despeñado hasta el tercero como le ocurrió a los abanderados panistas. No se descartan sorpresas como que por primera vez la izquierda ganará de uno a tres distritos, y una de las grandes sorpresas puede darse en Tepeaca con la derrota de Jesús Morales Flores.


Blanca Alcalá sigue en primer lugar a nivel estado, pero la tendencia a la baja de la marca PRI la empareja peligrosamente con Lozano y Bartlett, por lo que la guerra por el Senado terminará con un final de fotografía en el que todo puede pasar, incluido el escenario de que el tricolor se quede sin representante en la Cámara Alta.

 

El tsunami izquierdista en Puebla puede arrastrar a todos, priistas y panistas por igual. Los siguientes 22 días de campaña, los últimos, no hay espacio para las contemplaciones. Si en verdad quieren llegar a San Lázaro o apropiarse de un escaño, deberán jugársela a navajazo limpio, sin contemplaciones. Lanzar sus mejores ataques e invertir sus últimos recursos. Y quién sabe si les alcance. Eso les pasa por confiadotes.

 



 
 

 

 
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