Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
@Nigromanterueda
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07/01/2013


Con Eukid, el once de gala del morenovallismo


Una pequeña historia revela enteramente el papel que jugará Eukid Castañón desde la Subsecretaría General de Gobierno.


Unos días después de sepultar al marinismo y ganar la gubernatura, Moreno Valle arrancó el periodo de transición al ser recibido por el Presidente Calderón en Los Pinos.


El gobernador electo le planteó algunos de sus primeros proyectos y el Ejecutivo federal lo envió con Ernesto Cordero y Genaro García Luna, secretarios de Hacienda y Seguridad Pública, para iniciar los primeros trámites y apoyos que recibiría en los primeros 100 días de gobierno.


La plática de Moreno Valle con García Luna pronto tomó otros derroteros: le comentó que aunque todavía faltaban varios meses para asumir el poder, ya tenía una serie de candidatos a asumir la Secretaría de Seguridad Pública en Puebla.


Todos con excelente perfiles, casi casi capacitados en Quantico por el FBI y el Mossad. Expertos en tácticas de seguridad nacional y certificados internacionalmente.


—Gobernador, no se complique, es más fácil elegir a su secretario, le dijo García Luna.


—¿Cómo? —preguntó el gobernador poblano.


—Sí, imagínese que está usted en una balacera, rodeado de delincuentes armados hasta los dientes. Entonces, alguien, su hombre de más confianza, agarra la pistola y se poner a echar plomo mientras usted escapa. ¿Tiene alguien con ese perfil?
—Sí, dijo Moreno Valle.


—Ese hombre es su secretario de Seguridad. Al hombre al que le confiaría su vida y quien estaría dispuesto a entregar la suya por la de usted —concluyó el secretario que encabezó la guerra contra el narcotráfico.


Semanas después, el gabinete poblano estaba en plena confección bajo la batuta de Manzanilla, quien detallaba los perfiles para cada posición. La cartera más compleja seguía siendo Seguridad Pública.


Moreno Valle recibió en su casa de Las Fuentes a Eukid Castañón para hablar de su inclusión en el gobierno estatal.


El hoy subsecretario dijo que sus ojos estaban puestos en la Contraloría o en Desarrollo Social, o si Manzanilla no decidía quedarse en Puebla, también le interesaba Gobernación.


Moreno Valle dijo no a ambas y le indicó a Eukid que su destino era encabezar la Seguridad Pública en Puebla, ya fuera desde la secretaría o el consejo estatal.


Eukid, quien por supuesto desconocía la conversación del gobernador con García Luna, se plantó en sus trece y dijo que no, no y no.


Que no iba a Seguridad Pública y esgrimió sus razones.


La discusión subió de tono.


Gritos y sombrerazos.


Fiel a su estilo, Moreno Valle dio un manotazo: Seguridad Pública o no tendría lugar en su gobierno.


Eukid se mantuvo en su negativa y entre expresiones de agravio abandonó la reunión.


En efecto, Castañón no fue incluido en la primera etapa del gabinete, para sorpresa de propios y extraños.


Simplemente no tuvo lugar y pocos sabían la verdad: la negativa de Eukid a ocupar Seguridad Pública.


Si Eukid hubiera conocido la plática con García Luna, habría entendido que para Moreno Valle es el hombre que, rodeado de delincuentes, sacaría la pistola y se pondría a echar plomo mientras el gobernador escapa.


Guardaespaldas, pistolero, Luca Brazzi, Tom Hagen.


El hombre dispuesto a arriesgar su vida por Moreno Valle y a quien éste decidió confiarle la suya al colocarlo como responsable de la Seguridad Pública.


Los meses pasaron y la reconciliación llegó.


Castañón se convirtió en el ministro sin cartera.


Todos los secretos del morenovallismo están depositados en él.


Su premio era una diputación federal que no llegó por los azares del destino.


Su inclusión en la SGG es un presagio de que Moreno Valle decidió echar toda la carne al asador en 2013.


Que se la juega con todo y va por todas.


Y que al frente de la batalla pone a su principal pistolero.


El todo por el todo se juega desde hoy con el once de gala del morenovallismo dispuesto a la batalla.


Moya en el control de los dineros.


Marcelo en el frente mediático.


Gali el candidato.


Cabalán para acabar todos los proyectos de obra pública.


Manzanilla como el cerebro que seguramente irá al Congreso local y probablemente a la minigubernatura.


Toda la carne al asador.


Y Eukid es la punta del iceberg.

 

Que empiece el show.

 

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