Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
@Nigromanterueda
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07/05/2012


5 de mayo 2012: entre el elitismo y la espectacularidad


La misma lluvia que ayudó a Zaragoza a derrotar a los franceses, 150 años después estuvo a minutos de convertirse en el peor enemigo de Rafael Moreno Valle.


Muy temprano, igual que le pasó a Lorencez, los enemigos del gobernador cantaron victoria en las redes sociales y se burlaban ante la inminente cancelación de la transmisión televisiva del espectáculo Puebla, orgullo de México.


El milagro ocurrió minutos antes de las 10 de la noche: inexplicablemente, las gotas dejaron de caer para dejar paso a una suave brisa.


Los invitados VIP pudieran cerrar sombrillas y quedarse cómodamente sentados con sus impermeables con logos del 150 aniversario.


Felipe Calderón y Rafael Moreno Valle consiguieron su ansiada cadena nacional, algo que ni el IFE ni los candidatos pudieron obtener para el debate presidencial.


Y más, porque su voz e imagen llegaron a varios lugares de Estados Unidos.


El Presidente pudo regodearse en su afición a la retórica bélica ataviado con la banda presidencial de las grandes ocasiones; Moreno Valle, mostrarse a México como un abierto prospecto para 2018. Un tipo capaz de hacer que las cosas ocurran.


Sin lluvia de por medio, Five Currents demostró porqué se especializa en shows impresionantes, que dejan huella en varias generaciones.


Su montaje en Los Fuertes, por emotividad y pirotecnia, puso la piel de gallina especialmente cuando recreó la catedral con una paleta multicolor de luces.


Los fuegos artificiales lo mismo emocionaron a los invitados especiales que a los poblanos que subieron a las azoteas, y a quienes esperaban impacientes su turno en el estadio Cuauhtémoc para disfrutar del exesposo de JLo.


5 de mayo de 2012.


El día que la lluvia se detuvo para dar paso al lucimiento de Rafael Moreno Valle.


E igual que le pasó a Lorencez, sus enemigos en las redes sociales fueron barridos.


Así de inexplicables son las fuerzas de la naturaleza.

 

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El morenovallismo quiso poner un sello de espectacularidad a todos los eventos programados con motivo del 150 aniversario.
La Secretaría General de Gobierno, sin embargo, entendió elitismo como sinónimo de espectacularidad.


En la comida con el Presidente Calderón en Casa Puebla, muchas mesas se quedaron vacías por la necedad de cerrar la convocatoria.


Igual ocurrió con la cena de Gala conducida por Juan Carlos Valerio y Rebecca de Alba, lugares vacíos que a trompicones fueron rellenados con personal del staff.


El magnifico concierto de Alondra de la Parra en la nave central de catedral permitió el acceso a un pequeño grupo de 300 invitados, la élite de la élite, que disfrutaron el emocionante final con la Obertura 1812 de Tchaikovsky con las campanas de Puebla pero que dejaron fuera del templo a muchísimos poblanos que debieron conformarse con pantallas para el exterior.


El resultado fue parecido a una misa del Te Deum, similar a aquélla con que en 1863 los conservadores de la ciudad festejaron la victoria de los franceses.

 

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En el desfile del 5 de mayo los contingentes escolares fueron reducidos al mínimo y el ejemplo dramático fue el Centro Escolar Niños Héroes de Chapultepec, cuyo simbolismo fue ignorado de plano por Five Currents. La empresa transnacional solamente permitió que marchara su gloriosa Banca de Música.


En aras de proteger a quién sabe quién, el trayecto fue modificado de última hora de tal forma que quienes quedaron arriba del viaducto no vieron los carros alegóricos que pasaban abajo.


Carros alegóricos, por cierto, con motivos extraños como dragones chinos, sirenas en bicicleta y un Neptuno claramente fuera de lugar.


El colmo de la desorganización fue que al desfile no pudo llegar la ex Miss Universo Ximena Navarrete, porque el Estado Mayor impidió el paso al autobús que también transportaba al exgobernador Melquiades Morales.


Otro exgobernador que tuvo una mala experiencia fue Guillermo Jiménez Morales, quien quiso ser ninguneado por los militares, hecho que frustró Jorge Aguilar Chedraui en una valiente intervención que casi llega a los golpes.


A la escenificación de la batalla, producto de la desorganización en la logística, ni siquiera pudo ingresar el autobús que transportaba a los diputados locales.


La cereza del pastel fue el caos en el estadio Cuauhtémoc para los miles de poblanos que soportaron el inclemente granizado y la llovizna de varias horas.


Más que la espera, irritó que ningún funcionario fuera capaz de clarificar si el concierto continuaba o se cancelaba.


Excelente para regalar boletos, @fermanzanilla fue incapaz de ofrecer una explicación.


La desinformación se trocó en ira cuando Marc Anthony se presentó primero en el show televisivo en Los Fuertes y se corrió el rumor de que el boricua ya no llegaría al estadio.


El saldo final indica que las élites de Puebla y los invitados VIP nacionales salieron convencidos de la espectacularidad.


Y los poblanos, aquéllos con los que todos los días conviven @fermanzanilla y @RafaGobernador, molestos por las muestras de elitismo y exclusividad con las que fueron tratados.


Alguien debería dar lecciones de cortesía para con los gobernados, alias “la prole” o “el pueblo”.

 

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Felipe Calderón pasó dos días en Puebla y presidió 22 eventos seguidos, algo inédito en el sexenio, según comentó el odioso Estado Mayor Presidencial, que junto a los empleados de Five Currents, sacó de quicio a los funcionarios estatales.


Como cuando @fermanzanilla estuvo a punto de agarrarse a golpes con el mandamás de las transnacional porque se negaba a arrancar Puebla, orgullo de México en Los Fuertes.


O cuando Chedraui rescató a Jiménez Morales de los empujones con el que los militares querían desalojarlo de la tribuna principal.


Tan feliz anduvo Calderón por Puebla, que incluso aceptó a quedarse a dormir junto a toda su familia en Casa Puebla, que por una noche se convirtió en la residencia presidencial.


No es extraña la felicidad del presidente.


Puebla es una de las pocas entidades federativas que, en la perspectiva del adiós sexenal, no recibe con improperios y groserías al Presidente.


El único lugar del país en el que puede exhibir su retórica bélica, su afición por el heroísmo de las batallas, su admiración por los militares y justificar la guerra contra el narcotráfico.

 

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Pese a los tremendos errores logísticos de los organizadores y su necedad por el elitismo que los hizo repartir centenas de gafetes VIP para invitados que no eran nada VIP, los poblanos se entusiasmaron con los festejos y respondieron con una asistencia masiva al desfile que, otra vez, rebasó a la Secretaría General de Gobierno y a punto estuvo de provocar desgraciar.
La importancia del 5 de mayo fue bien aprovechada por Moreno Valle en su gira relámpago a Estados Unidos.


Hasta Obama se subió en el carro de Zaragoza al pronunciar el “Happy 5 de mayo” en la Casa Blanca, que también adoptaron Justin Bieber y Kim Kardashian en tuiter.


La convocatoria al final falló porque ni llegó Hillary Clinton, ni los reyes de España, ni ningún Presidente de Latinoamérica.


La operación mediática a cargo de Sergio Ramírez Robles sí tuvo resultados, pues hasta el cambio de horario para la transmisión simultánea de Puebla, orgullo de México. El saldo final indica Televisa, Azteca, Milenio, Cadena 3, Canal 11, 22 y Univisión. 40 cableras locales y 70 páginas web.


Y al otro día presencia en portada en ocho diarios nacionales.


Nada mal.

 

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150 años después, el parte de guerra indica que las armas morenovallistas se cubrieron de gloria.


Los mensajes nacionales e internacionales llegaron a quienes debían llegar.


Por unos días, Puebla fue ombligo de México.


El Presidente Calderón quedó tan contento que ordenó 500 millones de pesos para nuevas obras.


Y nuevamente, la división en la sociedad poblana entre aquellos que se consideran VIP y aquellos que no superan su condición de prole.


Los enemigos de tuiter, dos o tres extraviados, fueron barridos.


5 de mayo de 2012.

 

No fue uno, sino dos días de gloria.

 



 
 

 

 
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