Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
@Nigromanterueda
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07/06/2012


Pequeña crónica de #AMLOenTercerGrado


La presencia de López Obrador en Tercer Grado, la incubadora desde la que se alimentó al telegénico Peña nieto, rompió todos los récords de audiencia para ese horario y en comentarios en redes sociales.


Los hashtags fueron del institucional #AMLOenTercerGrado a la ironía absoluta de #LadrocomoAdela a #LosdeTercerGradoSientenLaPuntitaDeAmlo.


La casa juega, les dijo.


Simpatizantes de Peña también.


Los periodistas-payasitos se reían, incomodaban e incluso fingieron actos de indignación como Denise Maerker.


Nunca pudieron sacarlo de sus casillas ni hacerlo ver como un radical.


En plata también se debe reconocer que Carlos Marín, Ciro Gómez Leyva, Adela Micha y compañía lucieron menos sobreactuados que con Peña Nieto.


Desde el inicio la embestida fue estéril.


Su negativa a las encuestas cuchareadas o copeteadas.


La refundación del país a partir de la honestidad personal de los gobernantes.


La riesgosa descalificación a instituciones como el IFE, el INEGI o a organismos no gubernamentales como el IMCO.


A la desesperada, Adela Micha trató de enredarlo en el “charolazo” dado a conocer por El Universal.


Y al tabasqueño no le tembló la mano: es una maquinación de Juan Francisco Ealy.


Un dato nuevo: la verdad el 1 de julio estará en las mesas electorales, nosotros tendremos representantes en todas las casillas.


Por ello, cree el Peje, ya no podrán hacerle fraude.


Y un acto de honestidad más: en 2006 no puede probar el fraude.


Los payasitos seguían riendo incómodos. Sabían que no estaban desquitando tantos años de trabajo en construir a Peña.


Por momentos, salía a la luz el Peje mesiánico, al que aborrecen los mexicanos. Entonces lo payasitos ganaban la batalla: “Yo no soy un ambicioso vulgar, no es la lucha del poder por el poder".


Una frase que quizá le convendría repetir más y más: “mi único amo va a ser el Pueblo de México”.


Loret de Mola fue el único que centró una diana cuando se olvidó de la propaganda y se puso a hacer periodismo con cifras duras del gobierno en la ciudad de México. Indicadores duros sobre pobreza, desarrollo humano, deuda y competitividad.


“La realidad es otra” defendió el Peje.


¿Cuál? Respondimos los televidentes.


A punto de despeñarse, López Obrador recobró el camino, la disciplina discursiva, y volvió a poner en su lugar a los payasitos.


Entonces pudo hablar de su proyecto de gobierno.


De la refundación del país.


Entre el Mesías bueno y el Mesías malo, ganó el primero.


López Obrador salió triunfante de Tercer Grado.


Visitó las entrañas del monstruo y salió vivo del circo.


Ninguna de sus frases podrá ser usada en un spot de guerra sucia.


Los periodistas perdieron porque hicieron poco periodismo y mucha propaganda.


El tabasqueño entra a la recta final fortalecido.


Los enanitos de Tercer Grado no se le subieron a las barbas.


Doce años después de que ganó el gobierno del DF, López Obrador sigue siendo el gran animador de la política mexicana.

 

Le guste o no a Televisa.

 



 
 

 

 
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