Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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07/07/2010


Profetas de muy baja estofa y desatinos estadísticos


Hay encuestadores impresentables por oportunistas que jamás deberían volver a Puebla. Cínicos, regresan una y otra vez a sorprender a candidatos y la opinión pública con trajes a la medida, zurcidos para satisfacer el ego de los abanderados y también para fungir como arma propagandística. Además de los candidatos tricolores, de los medios de comunicación al servicio del tricolor, el ajuste de cuentas del proceso electoral debe incluir a las casas encuestadoras que se prestaron a profetizar, ya en la última semana, ventajas injustificables para Javier López Zavala desfasadas de la realidad. Por supuesto, el primer lugar entre los señalados lo ocupa Roy Campos y su inefable Consulta Mitofsky acostumbrado a estafar a los poblanos.


En el 2006 profetizó la victoria de la dupla Melquíades-Montero por 20 puntos, y terminaron perdiendo por 5. Y ahora, en la batalla por Casa Puebla en la última semana afirmó que Javier López Zavala tenía una ventaja 7 puntos. La realidad demostró la bufonada en la que se ha convertido, digna de un comercial de hemorroides y várices. El error estadístico de Roy Campos nada más fue de 18 puntos: los 7 que daba a Zavala y los 11 puntos con los que ganó Moreno Valle contundentemente. Una vez más, Mitofsky hizo el ridículo.


Por el contrario, le duela a quien le duela, el Gabinete de Comunicación Estratégica resultó el despacho más acertado pese a las acusaciones de que Liébano Sáenz y Federico Berrueto trabajaban para el PRI y por ello cuchareaban los resultados. En la última semana, fueron los únicos que se atrevieron a dar una pequeña ventaja de 2 puntos a Rafael Moreno Valle e inmediatamente se lanzó contra ellos una embestida oficial. Su error estadístico se redujo únicamente a 9 puntos, pero se atrevieron a dar como ganador de la contienda a Compromiso por Puebla. En ese sentido y pese a las descalificaciones, GCE tiene el orgullo de ser la más atinada y confirma su prestigio como la encuestadora del momento, lo que la hace blanco de las acres críticas de la desempleada María de las Heras. En la línea de acierto se ubica también Espacio Muestral de Gisela Rubach, quien dio un punto arriba a Moreno Valle.


Otras encuestadoras nacionales, después de prestarse al servicio de legitimar la candidatura zavalista en el proceso interno tricolor, desaparecieron del mapa local. Demotecnia de María de las Heras no quiso volver a trabajar para el PRI después de las intensas presiones que sufrió. Francisco Abundis también hizo parte del trabajo sucio e incluso rompió temporalmente con Moreno Valle. Al final de la campaña volvió a trabajar para él con la condición de que sus estudios no se hicieran públicos.  Y de Mendoza y Asociados, después de dar la ventaja tricolor por ahí de abril ya nunca se supo más. Incluso REFORMA también se equivocó, pues daba 7 puntos favorables al PRI.


Vamos ahora al caso de las encuestadoras locales que, sometidas a presiones durísimas, fallaron absolutamente. El BEAP de Rodolfo Rivera Pacheco en la última semana de campaña ya ni siquiera reportó resultados estatales y se conformó con presentar un estudio municipal que daba ganador a Zavala por 2 puntitos. Tremendo error porque Moreno Valle arrasó en la capital por más de 130 mil votos. El mismo BEAP daba ganador a Mario Montero frente a Eduardo Rivera, y perdió por 20 puntos. ¿Cómo explicar tales desatinos en una encuestadora normalmente acertada y confiable? ¿Dominaron los intereses o fallaron las metodologías? ¿Se equivocaron las encuestas o los encuestadores?


Errores garrafales en sus tendencias también mostró Indicadores S. C de Elias Aguilar, otra encuestadora usualmente confiable. La firma, en su último estudio de miles de entrevistas dio ganador a Javier López Zavala por 10 puntos, y de acuerdo a la votación final se equivocó nada más por 21 puntos. Algo peor le sucedió en la batalla por la alcaldía, pues a Mario Montero le daba una ventaja de 12.5 puntos y perdió por 20. Un error estadístico de 32.5 puntos. Diría Selene: Miau.


Ante los errores garrafales de Indicadores y BEAP es justo reconocer el trabajo del CISO pese a que sus resultados nunca fueron públicos y en realidad sólo eran presentados ante la cúpula tricolor que siempre los calificó de fatalistas. Fueron ellos quienes anunciaron la caída constante de Zavala en las preferencias, y quienes tuvieron exit polls más exactos pues en su último corte ya se reflejaba una victoria de 4.5 puntos a favor de Moreno Valle. Inexplicablemente a la mera hora se echaron para atrás en su conferencia de prensa y se negaron a dar resultados públicos pese a que las cifras superaban el margen de error.


Y por supuesto, ni siquiera vale la pena hablar de Prospecta Consulting de Rafael Abascal, un encuestador sin prestigio a nivel nacional y que únicamente cobró sus servicios propagandísticos. Y pensar que con esta firma patito Zavala trató de defender su triunfo en las horas de la debacle.


Yo creo que todas estas empresas y encuestadores nos deben una explicación a los poblanos. ¿Se atreverá a contarnos qué falló?


*** La huída de los magistrados. Acerca de la solicitud de 12 magistrados para integrar su expediente administrativo para retirarse del Tribunal Superior de Justicia hay varias especulaciones. Una posible es que el gobernador Marín nombrará a varios de sus incondicionales en el Poder Judicial poblano para dejarlos protegidos. Es decir, que ocupará sus últimos días en atrincherarse y enviar las ternas al Congreso antes de que Moreno Valle tome protesta constitucional.

 

*** El arte de morderse la lengua. Dice el usualmente inteligente Antonio Hernández y Genis que los priístas son unos pendejos por haber perdido. ¿No fue uno de los que festinaron la imposición de Javier López Zavala? ¿Se morderá la lengua?  Por cierto, le debe a sus cuatro lectores comerse públicamente la columna en la que profetizó la derrota de Moreno Valle. ¿O fue en la que lo llamó mariquita sin calzones?

 



 
 

 

 
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