Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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07/09/2011


Abusos que deben ser castigados, instruye Calderón


La larga, larguísima espera de cinco años para que el presidente Calderón fijara una postura sobre Mario Marín finalmente terminó. El castigo a la corrupción del exmandatario, dice, es una obligación del Congreso del Estado y del Órgano Superior de Fiscalización porque él, defiende, carece las facultades para hacerlo. Declaración de máxima importancia del Ejecutivo Federal, que en febrero de 2006 y en plena campaña por llegar a Los Pinos, vino a Puebla a sacarle la tarjeta roja al entonces mandatario estatal. Entonces sí creía en que tenía elementos legales para hacerlo, pero cinco años después descubrió que no. La sentencia, en el marco de las preguntas ciudadanas en el 5 Informe de Gobierno coordinado por Google y YouTube, deslinda de responsabilidades al gobernador Moreno Valle, a quien se endilga un pacto de impunidad con el viejo régimen. Ahora, la cacería está abierta en vísperas del 2012. Mario Marín ya no podrá dormir tranquilo, parafraseando al inolvidable Germán Dehesa.


En un ejercicio inédito de contacto ciudadano y aprovechando las nuevas tecnologías, el presidente Calderón se sometió al escrutinio en un ejercicio liderado por Google Moderator y YouTube. Dentro de las miles de preguntas que llegaron al sitio y fueron respondidas por el Ejecutivo Federal hubo una singular para el interés de los poblanos, y si me apura, de los priistas. Un usuario de Veracruz identificado como “Ricos Gratis”, en la categoría de Política Social, realizada en el minuto 39: “¿Por qué exgobernadores como Mario Marín, Fidel Herrera o Humberto Moreira no están en la cárcel por el desfalco que hicieron a sus estados, deberían encarcelar a sus auditores si no hacen las denuncias correspondientes de lo que detectaron?”.


El presidente atajó rápidamente. “En el caso de los exgobernadores, hay que recordar que la auditoría de los gobiernos locales la hacen fundamentalmente auditorías locales y los congresos locales, el de Veracruz, el de Puebla y el de Coahuila, como es en el caso, deberían hacer esa exigencia de cuenta, ahora, entiendo que no satisface a mucha gente esa rendición de cuentas, y creo que es importante que los ciudadanos exijan como lo hace ‘Ricos Gratis’ que pregunta”. El mandatario federal fue un poco más lejos, tirando la piedra y escondiendo la mano. “No me refiero en específico a estos casos, pero hay abusos que deben ser castigados”.


A poco más de 10 meses de los comicios federales, el presidente Calderón abrió la temporada de caza. La instrucción no puede ser más clara: hay abusos que deben ser castigados. Sin embargo, la justicia en contra del exmandatario tiene un obstáculo que se llama Víctor Manuel Hernández Quintana. ¿Cómo podrá el titular del OFS colgar la cabeza de Marín en el zócalo si fue el mismísimo exgobernador quien lo designó al frente del organismo vía la fracción mayoritaria tricolor? ¿Cómo podrá morder la mano de quien le dio de comer? Por supuesto que es imposible. Ésta, y no otra, es la razón por la que los diputados deben reformar la Ley del OFS para expulsar al auditor marinista para sustituirlo por alguien que tenga las manos limpias.


La responsabilidad histórica del castigo a Marín le ha sido endosada a 41 diputados del Congreso local, y muy específicamente, al joven Mario Riestra Piña, titular de la Comisión Inspectora. O en realidad sólo a 40 diputados, pues el riesgo de un desafuero para José Juan Espinosa ya se ha vuelto real, una que vez que se desempolvó a la inútil Comisión Inspectora. Nada mejor que poner el ejemplo despojando al exniño naranja del fuero, escudo legal bajo el que pretende parapetarse para no asumir la responsabilidad de la extorsión a la alcaldesa Dolores Parra, el audioescándalo detonado por CAMBIO que conmovió a los poblanos.


Los destinos de Mario Marín Torres y José Juan Espinosa, unidos por sus audioescándalos, se emparentan nuevamente porque los diputados tienen en sus manos poner el remedio a “abusos que merecen ser castigados”, como dijera Calderón. El exgobernador por el abuso del aparato de poder en contra de la periodista Lydia Cacho. El lopezobradorista por su extorsión a la alcaldesa Dolores Parra, Guillermo Aréchiga, el edil de Atlixco y Dios sabe cuántos más. En los meses por venir, la cabeza de uno u otro deberá rodar, porque la ciudadanía está cansada de una política del escándalo que perpetua la impunidad. Pruebas van y vienen ante los ojos de los mexicanos y, tras una espiral de indignación, todo vuelve a la normalidad.

 

El caso de José Juan Espinosa, contra lo previsto, puede llegar al desafuero según informa el presidente de una olvidada Comisión Inspectora. Cosas nuevas nos ha traído la alternancia en el poder. Así que tampoco sería tan extraño que ruede la cabeza de un exaliado de la coalición triunfadora de Compromiso por Puebla. Alguna vez lo expresó sabiamente Robespierre: “La Revolución también acaba devorando a sus hijos”.

 

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