Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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07/12/2010


CAMBIO: Llegamos felices a nuestro aniversario 32


Salvo la pasión periodística y la urgencia por salir al público, don Gabriel Sánchez Andraca y el “Curro” Rivera no tienen otras explicaciones al hecho de fundar un periódico que tuvo su primera publicación un 22 de diciembre, justo en la inminencia de las fiestas navideñas y de año nuevo. Un diario, además, que tras salir a los puestos un par de días debió esperar a enero para reiniciar la publicación. De tal forma que la aventura editorial en la que se conjugó la prisa del grupo de reporteros que habían sido liquidados de Novedades, su pasión por escribir y relatar la realidad poblana, cumple en este mes 32 años. Más de tres décadas después de su fundación, el mundo, México y Puebla han sufrido modificaciones estructurales sustanciales. En 32 años, haciendo honor a su nombre, CAMBIO ha relatado puntualmente los cambios de la sociedad poblana. Ninguno más radical que los próximos años que se avecinan. El diario fundado por Sánchez Andraca, el “Curro” y compañía nació en plena hegemonía tricolor, en un modelo de desarrollo nacionalista, cerrado y de práctica oficialista. Los reporteros de Novedades sortearon retos importantes, como el de combinar su oficio con la práctica priísta de la censura. Retos diferentes también tuvieron, en sus respectivas etapas, Fernando Alberto Crisanto y Mario Alberto Mejía. Hoy, la sociedad digital, la profecía del fin de los diarios, el pluripartidismo y un gobierno diferente al PRI son los retos que nos toca afrontar en un aniversario más.


No podría iniciar el recuento de los 31 años apasionantes de CAMBIO sin agradecer a los cinco pilares fundamentales de la historia del periódico. Nuestro director fundador, el camarada Sánchez Andraca, Juan Bustillos, Fernando Alberto Crisanto, Mario Alberto Mejía y Alberto Ventosa Coghlan. Sin el esfuerzo continuado de todos ellos, el diario no podría festejar un aniversario más y prepararse para los retos futuros en materia de independencia productiva y convergencia tecnológica como ocurre en la mayoría de los diarios en el mundo.


A lo largo de sus 32 años de existencia, inspirado por sus directores editoriales, CAMBIO se ha caracterizado por dos hechos: ser una casa-escuela de reporteros y su apertura al pensamiento crítico de cualquier lado del espectro político. Por esta casa editorial han desfilado auténticos pesos pesados del periodismo poblano que aquí recorrieron sus primeros pasos y hoy tienen un prestigio sólido. A toda prueba. Algunos nombres que dan lustre son Socorro López Espinoza, Alejandro Mondragón, Irma Sánchez, Sergio Mastretta, Hipólito Contreras, José Luis Quirós, Lety Torres, Alberto Méndez, Luis Rivera, Alfredo Paleta, Carlo Pini, Diana Hernández Juárez, Óscar Victoria, José Carlos Bernal Suárez Cheche, Patricio Aguilar, Nayeli Rodríguez, Beatriz Guillén, Freddy Acco, Rosario Carmona, Sara Solís, Guadalupe Gálvez, Óscar Rojas Medina, Olivia López Pescador, Arnoldo Márquez, Miriam Espinoza, Marisol Méndez, Rubí Soriano y Erika Rivero Almazán. En el área del fotoperiodismo Jesús Olguín, Margarito García, Antonio Ramírez y Ronaldo Schmidt A todos ellos un reconocimiento por su aportación a esta aventura.


En su cuarta época, CAMBIO enfrenta nuevos retos encabezados por un grupo comprometido de socios que resisten como pocos las tormentas y enemistades que genera la línea de un periódico disidente. Por supuesto, además de los miembros fundadores del diario, Gabriel Sánchez Andraca y el “Curro” Rivera, sobresale la figura de mi amigo y socio Ignacio Mier Velasco, a quien en su faceta de político seguramente pierde amigos con las notas del diario. Y qué decir de la gerencia administrativa y financiera con Agustín Tovar Ferrigno, hombre probado en la gestión pública y empresarial por igual. Nuestros retos se han cumplido. Sanear la vida financiera del medio, consolidar la independencia productiva, mantener productos atractivos para la sociedad digital y, por supuesto, el lanzamiento de CAMBIO TV, un experimento por internet que ya otros empiezan a copiar.


Por supuesto, una línea editorial disidente respecto de cualquier poder nace del tesón de la mesa de redacción y el equipo editorial que la hace posible. Un equipo responsable de que la edición sea interesante y crítica todos los días. La base, por supuesto, la forman Selene Ríos Andraca, Héctor Hugo Cruz Salazar, Ulises Ruiz y Paulina Cataño. Un equipo sólido que fortalecen Yonadab Cabrera, Viridiana Lozano, Elvia García Huerta, Tere Murillo, Daniel Hernández, Germán Reyes, Luz Elena Sánchez y Miguel Ángel Cordero. Por supuesto, Fernando Zulbarán y Enrique Hernández, al frente de La Quintacolumna, así como Michel Zúñiga e Ignacio Olmos en la edición online. Alfredo Ríos y Erich Saúl Mirón en los controles del diseño, así como Margot Vallina y Marco Menéndez en la corrección de estilo. Nuestra familia creció con el nacimiento de CAMBIO TV con Offir Mejía y David Arroyo. Tampoco puede faltar en esta lista el mejor monero de Puebla y sus alrededores, Elmer Sosa. Y qué decir de Lulú Horán, secretaria de redacción.


Tampoco puedo dejar de mencionar el grupo de columnistas y opinadores del diario que dan pluralidad a las páginas. Jesús Ramos, Mario Riestra Piña, Violeta Lagunes, Pedro Gutiérrez, Enrique Doger, Guillermo Barba, Iñaki Gutiérrez, Roberto Desachy, Luis Antonio Godina, Manuel Cuadras, Irma Sánchez y tantos más. Por supuesto, nuestro refuerzo de lujo, el gran periodista Carlos Ramírez, autor de la mítica columna Indicador Político.

 

Siempre he pensado que un periódico es una comunidad de escritores y lectores. Una casa donde convergen distintas líneas de pensamiento y acción política. CAMBIO, fiel a su nombre, deberá afrontar los retos de la pluralidad y la corresponsabilidad en el gobierno de la transición encabezado por Rafael Moreno Valle. Estamos preparados. Nuestra línea es la disidencia, el justo medio entre el amiguismo fácil y la enemistad declarada. En su 32 aniversario, continuaremos con un periodismo crítico y autónomo. A nuestros amigos y enemigos, por igual, un agradecimiento. CAMBIO se renueva día a día gracias a ellos.

 



 
 

 

 
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