Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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08/01/2013


Peña se agandalla el 2º piso de la autopista


Lejos de estabilizarse, la relación entre el nuevo gobierno federal de Enrique Peña Nieto con el morenovallismo no termina de clarificarse y a poco más de un mes de arrancar funciones el saldo indica que los tricolores le han dado a Moreno Valle varias de cal y una sola de arena. Las cuentas, pues, no salen parejas. Aunque el todopoderoso Luis Videgaray autorizó a Puebla alrededor de 4 mil millones de pesos extras en el presupuesto federal 2013 para alcanzar los 62 mil 500 millones gracias al cabildeo de Roberto Moya Clemente, todavía no hay fecha para que Peña Nieto realice su primer gira oficial a la entidad pese a que ya visitó los estados vecinos de Tlaxcala y Veracruz. Pero no todo se queda en simbolismos: el segundo piso de la autopista México-Puebla literalmente le fue arrebatado al morenovallismo porque será Capufe quien se hará cargo de la obra y la licitación a través de un proyecto de inversión pagado con dineros federales a 20 años.


El morenovallismo se quedó sin la joya de la corona de su amplio proyecto de infraestructura que había presupuestado en 12 mil millones de pesos a través de una concesión. El segundo piso le permitiría a Moreno Valle consolidarse con las grandes firmas nacionales de la construcción. Pero Peña Nieto ya dijo que no: y las ganancias económicas y políticas del proyecto irán a parar a manos del PRI. Un pésimo mensaje, a pesar que desde el gobierno estatal se venderá como un “acuerdo” con el gobierno federal. Los lobos no negocian con los corderos, decía el célebre Charles Darwin.


Nadie va a reconocerlo en público y mucho menos sostener en pulso con el nuevo gobierno federal, pero en el drenaje profundo es evidente el juego de estira y afloja que ya se vive entre Peña Nieto y Moreno Valle, y cuya principal fuente de tensión, más que los comicios intermedios de julio, es el avance de las negociaciones para conformar la nueva megacoalición opositora. Avances reconocidos ya por las dirigencias nacionales del PAN y del PRD, según afirmaron en estos días Guadalupe Acosta Naranjo y el exgobernador Juan Manuel Oliva, negociadores de la alianza.


El juego de estira y afloje entre el nuevo gobierno federal y la administración poblana también se mueve en la lógica del conflicto latente entre Peña Nieto-Elba Esther, provocado por la reforma educativa que pretende quitarle al SNTE el control de la educación. Por más que trató de disimular, “La Maestra” perdió los papeles en los últimos días de diciembre cuando el Congreso aprobó la modificación al 3º constitucional y mantuvieron la palabra “permanencia” que lo define todo, aunque todavía hace falta conocer la legislación secundaria: los maestros que no aprueben la evaluación, serán despedidos.


Puebla forma parte del mapa político de alianzas de Elba Esther, y eso hace que el gobierno poblano esté en constante supervisión. El titular de la SEP, Luis Maldonado Venegas, aunque presume una gran relación con Emilio Chuayffet, en realidad está fichado como uno de los secretarios estatales impuestos por “La Maestra”. Incluso llegó a presumir que despacharía en la SEP federal. A qué le tiras cuando sueñas mexicano. No llegó ni a la esquina. Se cree que, de forma subterránea, Maldonado puede boicotear la aplicación de la reforma educativa en complicidad con los secretarios de las secciones 23 y 51 del SNTE. No están muy equivocados.


Desde el gobierno federal monitorean la actuación de Moreno Valle en la aprobación de la reforma educativa. Al ser una reforma constitucional, se requiere la aprobación de la mitad más uno de las legislaturas locales. Chiapas fue la primera, pero en Puebla no hay fecha para que el Congreso local trate el asunto. Las salidas no son muchas: si el Congreso local es una de las entidades que vota a favor y acelera el proceso de ratificación, el hecho será interpretado como una traición de Moreno Valle a Elba Esther. Y si no, una traición al proyecto educativo de Peña Nieto. El gobernador poblano se colocó entre la espada y la pared.


Otro punto de tensión, derivado del mismo conflicto soterrado con Elba Esther, es la actuación de Nueva Alianza, quien seguramente se integrará a la nueva megacoalición como un acto de represalia por la reforma educativa. Hasta antes de la toma de protesta de Peña Nieto se hablaba de un escenario de neutralidad, pero los acontecimientos de las últimas semanas lo acercaron a la oposición del PRI. Y en Puebla se sabe que si hay un partido que vive en el corazón del gobernador, no es otro que Nueva Alianza.


Si la distancia es el olvido, como dice la canción de Roberto Cantoral, el hecho de que Peña Nieto no tenga una gira programada a Puebla es un simbolismo de la distancia que hay con el nuevo gobierno federal. Más agraviante sería que la primera visita a la entidad sería no oficial, es decir, a la boda de Mariana Moguel —la hija de Rosario Robles— con el marinista Paco Ramos que se celebrará a finales de enero en una hacienda de Atlixco.

 

Claro que antes de eso, el próximo martes Moreno Valle rendirá su segundo informe. ¿A quién enviará Peña Nieto como su representante personal?

 

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