Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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08/09/2011


El año más peligroso de nuestras vidas


A medio camino entre lo cool y lo vergonzante puede calificarse la presencia de Mario Marín en los cables diplomáticos de Wikileaks, la mayor filtración en la historia de la sociedad de la información. Nadie podrá negar que formar parte de las investigaciones del subversivo Julian Assange da un cierto caché. Y sin embargo, los informes del embajador Tony Garza nos hacen recordar que 2006 fue el año que vivimos en peligro. Los 365 días más apasionantes de nuestras vidas. Un tsunami político del que cinco años después todavía vivimos sus consecuencias. La secuencia imparable de un escándalo que tuvo efectos por doquier, y no solamente, la derrota de Roberto Madrazo. El historiador y el analista político no pueden pasar por alto que 2006 es el antecedente primario de la pérdida de Casa Puebla en 2010 a manos de Rafael Moreno Valle. Uno de los daños colaterales fue su renuncia al tricolor para encabezar la fórmula panista al Senado y derrotar a Melquiades Morales. Ahí, y no antes, forjó su camino a la gubernatura.


En sentido contrario, 2006 es el germen de la derrota tricolor del 2010. Repasar el tremendo tsunami es volverlo a vivir. El audioescándalo. Las entrevistas con López Dóriga y Loret de Mola. La condena pública del Congreso de la Unión y la petición oficial para que la Suprema Corte investigara al gobernador. El linchamiento mediático y de decenas de organizaciones sociales. El apertrechamiento en el Congreso local. La marcha de los sectores marinistas. La prensa local enloquecida atacando a Lydia Cacho y a Televisa. La gran marcha ciudadana de repudio. La votación afirmativa de los ministros que dio paso a la investigación de la SCJN. El hundimiento de Roberto Madrazo en las preferencias electorales.


Felipe Calderón sacándole la tarjeta roja a Marín. La renuncia intempestiva de Moreno Valle al PRI acompañado de Guillermo Aréchiga, Leticia Jasso y Hugo Alejo. El cónclave de Chalco en el que el tabasqueño le exigió a Marín que solicitara licencia y que provocó la defensa de Enrique Peña Nieto. El rencor. La cumbre Marín-Espino para salvar su cabeza y entregar la de Madrazo. La debacle: el PRI pierde 12 distritos federales y la senaduría por mayoría. Históricamente, Marín será conocido como el góber precioso.


Los cables de Wikileaks, revelados por el reportero Ernesto Aroche en un excelente reportaje, inciden en el costo electoral del escándalo de Marín. Muchos de los hechos referidos ya eran conocidos, aunque el trabajo periodístico no pierde valor. El propio Roberto Madrazo, previo a su única gira que realizó por Puebla durante la campaña, reconoció la distancia generada en el programa radiofónico “La Quintacoluma” que conducíamos Mario Alberto Mejía y el tecleador. El tabasqueño confirmó que con el gobernador poblano “sólo hablaba de asuntos políticos”. Ergo, la amistad se había terminado.


Tal y como en esos días lo contó el periodista Salvador García Soto en su columna Serpientes y Escaleras, Madrazo le pidió a Marín que solicitara licencia para que el escándalo no afectara la campaña presidencial. En cónclave de Chalco planteó varias hipótesis, como la posibilidad de nombrar a su interino e incluso la eventualidad de regresar al gobierno en septiembre, dependiendo del resultado de los comicios. Marín se negó y fue rescatado por los demás mandatarios priistas que se negaron a entregar su cabeza, encabezando la defensa Enrique Peña Nieto. No hubo ni licencia ni renuncia. Pero el góber precioso ni olvidó la afrenta y tampoco la perdonó. Entre ambos se generó una factura que más tarde o más temprano se habría de pagar.


Pasada la tormenta inicial, Madrazo pisó suelo poblano al finalizar abril, pero evitó llegar a la capital y encontrarse con el gobernador. En sus mítines, su equipo de seguridad deliberadamente evitó que los hermanos Marín fueran fotografiados junto a él. El contraste con el pasado, cuando ambos presumían su más que cercana relación, fue evidente. Su compadrazgo se canceló a causa de sus intereses contrapuestos. Una relación un día cálida y fraternal que se volvió gélida.


El tabasqueño responsabilizó a Marín de su caída en las encuestas. Entre los talibanes del madracismo se generó la certeza de que el “góber precioso” puso el último clavo del ataúd priista con su renuencia a abandonar la gubernatura. El góber precioso le pagó traicionándolo. Pactó con Manuel Espino el apoyo a Felipe Calderón y entregó, por lo menos en Puebla, la cabeza de su examigo tabasqueño. Fue el primero de muchos gobernadores que prefirieron la medalla de plata —una fuerte presencia en el Congreso de la Unión—, tal y como lo contó Roberto Madrazo en su libro La traición.

 

El año en que vivimos en peligro. Los días más intensos de nuestras vidas. Conviene no olvidar el 2006 porque el 2012 se le puede asemejar mucho. Ahora, Wikileaks guardará un recuerdo perenne de nuestro góber precioso.

 



 
 

 

 
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