Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
@Nigromanterueda
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08/11/2012


La epopeya de Tulcingo de Valle, un guión para Avatar


La historia del saqueo ilegal de las minas de antimonio en la zona de Tulcingo de Valle parece tendrá un final feliz para sus pobladores: casi todas las instituciones vinculadas con el otorgamiento de permisos ambientales han comprometido su voluntad para impedir las operaciones de Oro East Mining y sus prestanombres hasta que no comprueben que la explotación minera no pone en riesgo ni al medio ambiente ni al ecosistema de la región. El titular de la SAOT, Juan Carlos Morales Páez, ha puesto contra la pared al alcalde Ulises Rodríguez para que no otorgue ningún permiso de uso de suelo hasta que las dependencias federales, Profepa y Semarnat, emitan sus dictámenes de sustentabilidad ambiental. El gobernador Moreno Valle volteó los ojos a la tierra de su bisabuela y afirmó que no permitirá empresas extranjeras que vienen a contaminar. Y los habitantes de Tulcingo tienen ánimos renovados para luchar contra la explotación de una empresa trasnacional que quiere pagarles a 5 dólares la tonelada que en mercados internacionales se cotiza en 16 mil dólares.


El caso de las minas de antimonio es un relato perfecto de la explotación abusiva de los recursos naturales de una población por parte de las empresas trasnacionales que, al cabo de unos años van dejando daños ambientales y de salud a los nativos. Como establece el sociólogo Zygmunt Bauman: la riqueza es global, la pobreza es local.


Las empresas trasnacionales, sin embargo, necesitan agentes locales que traicionen a su propio entorno en el proyecto explotador. Oro East Mining llegó a Tulcingo hace un año aproximadamente, y en febrero de 2012 comenzaron la explotación clandestina. Personas de origen asiático fueran vistas entre los cerros y los pobladores comenzaron a denunciar su presencia ante su alcalde, la autoridad más próxima.


Oro East Mining se hizo de prestanombres para tramitar los permisos de explotación de minas ante la Secretaría de Economía para eludir los requisitos en materia de inversión extranjera. Personajes como Gilberto Percástegui Olguín localizaron a los propietarios de los terrenos para convencerlos de darles regalías por 5 dólares la tonelada. Se aprovecharon de su avanzada edad y de la ignorancia. Los amedrentaron diciendo que si el asunto se hacía oficial, el gobierno les expropiaría sus terrenos y no obtendrían nada. Los hicieron firmar contratos leoninos por “tiempo indeterminado” en los que se establece que cualquier controversia debía resolverse en los tribunales de San Luis Potosí.


Convencer al alcalde priista de Tulcingo no les costó más trabajo. Unas cuantas computadoras para el Ayuntamiento. Ofrecimientos de apoyos de 20 mil pesos a los cinco barrios de la cabecera municipal para arreglar sus capillas. La promesa nebulosa de construir una planta tratadora de agua. Por supuesto, nadie sabe cuánto corrió por debajo de la mesa. Ulises Rodríguez se hizo de la vista gorda hasta que en julio pasado la Profepa clausuró los trabajos, pero el alcalde nunca le informó nada a la población, pese a que las denuncias del saqueo se hicieron mayores.


Oro East Mining decidió regularizar su presencia, obtuvo permisos en la Secretaría de Economía con una brutal facilidad. Ablandado el alcalde, quedaba la población inconforme y por ello prepararon una asamblea informativa que en realidad fue una comilona con grupo musical, abundante barbacoa y cerveza a placer. Los colonizadores siempre piensan que los nativos son estúpidos. Por lo menos no en Tulcingo de Valle.


La comilona destinada a agradar y emborrachar a los pobladores de Tulcingo se les volteó porque no encontraron una asamblea de ignorantes y dóciles, sino un grupo bien informado dispuesto a reivindicar sus derechos. No se dejaron comprar con bagatelas ni cuentas de vidrio. Ejercieron su derecho a la dignidad y a no ser explotados por empresas globales. Pusieron contra las cuerdas al alcalde. Defendieron su salud, la de las próximas generaciones y su medio ambiente. Casi casi la epopeya de Avatar en territorio poblano.


Nadie puede estar contra la inversión extrajera, como lo dijo Moreno Valle, pero moralmente es insoportable la explotación de empresas trasnacionales que le pasan a los pobladores locales los saldos de contaminación. Bienvenida Audi, pero adiós a Oro East Mining.


Moreno Valle tiene un compromiso moral con la tierra de su bisabuela. Los pobladores pidieron su intervención y él ordenó al responsable de la SSAOT vigilar que la trasnacional cumpla con todos los requerimientos ambientales. El alcalde tiene encima al gobierno estatal y a la población. Profepa mantiene su clausura. Semarnat vigila que se cumplan los requisitos medioambientales. El Congreso local pidió informes a Economía federal.


En una de esas, Oro East Mining tiene que salir huyendo de Tulcingo de Valle junto con sus tiliches. Y claro, sus prestanombres.

 

**** El peor elenco de La Ciudad de las Ideas. El foro que desde 2008 deslumbra a propios y extraños en su edición 2013 sufrió un inexplicable empobrecimiento de su elenco. Algo le falló al curador del evento Andrés Roemer. Salvando la presencia de Craig Venter, Eduardo Matos y Enrique Norten, el resto se trata de personajes de segundo nivel. Lamentablemente no vale la pena ni darse la vuelta por el Complejo Universitario. No se pierde de nada si en esta ocasión no asiste.

 

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