Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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09/02/2011


La ola de despidos en el gobierno estatal


La designación de funcionarios fuereños de primer, segundo y hasta tercer nivel de la administración pública tiene enardecidos a los burócratas locales —o en vías de dejar de serlo—, quienes ven con impotencia cómo sus lugares y sueldos son ocupados por extraños que llegan de rebote a la entidad, sin sentido de pertenencia, amparados en una supuesta experiencia o estudios superiores que los hacen cualitativamente mejores a aquellos que en los últimos seis o doce años le dieron su vida a Puebla. En las redes sociales el comentario comienza a esparcirse, y eso que la ola de despidos todavía no alcanza su punto álgido, un hecho que ocurre al finalizar el primer mes del nuevo gobierno, cuando comienzan a hacerse efectivas las renuncias firmadas en blanco de antemano.


Aquellos a quienes ya les dieron las gracias reclaman con enojo el incumplimiento de campaña del hoy gobernador Moreno Valle por ahí de mediados de junio, cuando acudió a la explanada de la Secretaría de Finanzas a solicitar el voto de los servidores públicos y a tranquilizarlos afirmando que no habría despidos en caso de llegar al poder, pues los únicos que dejarían el gobierno serían la parentela de oro de los Marín, Zavala, Meneses y no sé cuántos más. Con la indulgencia vendida por adelantado, muchos burócratas cobraron agravios añejos en la jornada electoral y festejaron la derrota del PRI. Ahora, con el despido a cuestas, han descubierto que ni el crimen ni la traición pagan.


Los hechos condenan a la burocracia a punto de perder el empleo: su trabajo es pésimo y como castigo merecen perder la canonjía de recibir un sueldo quincenal seguro. De alguna forma fueron cómplices directos o indirectos del marinismo. En lugar de trabajar por elevar las variables básicas de competitividad, desarrollo humano, calidad educativa, salud, crecimiento económico, se dedicaron a trabajar en la construcción de un proyecto político encarnado en Javier López Zavala. En vez de analizar las causas de la pobreza, se dedicaron a repartir despensas, cheques y tinacos para condicionar el voto. Fueron testigos de cómo se amañaron licitaciones en la asignación de obra pública. Salieron a marchar en la defensa de Mario Marín en la coyuntura del escándalo Cacho. Pasaron por alto las bitácoras de obra, desdeñaron la calidad, obviaron los retrasos y protegieron a los constructores corruptos. Aplaudieron cada Informe de Gobierno y ayudaron a amañar las cifras. Cómplices, nunca mejor dicho.


Seguramente no les gustará el reflejo que el espejo les devuelve. Reclamarán su inocencia. Al estilo de la Alemania nazi, dirán que sólo cumplieron órdenes, cuando se volvieron cómplices el oprobio. Que no podían hacer otra cosa porque su trabajo estaba en riesgo, y que por ello metieron a los judíos en los hornos. Que en su momento pensaron en ventilar la información a los medios, pero les dio miedo que los descubrieran. Que el desempleo en la entidad es muy fuerte y no podían darse el lujo de renunciar. Que muchas acabaron cediendo a la tentación de sus jefes marinistas y terminaron basificadas gracias a sus dotados cuerpos. Que 20 años después de trabajar en lo mismo ya no saben hacer las cosas diferentes. Que si los corren sólo les queda trabajar de cerillitos en el Wal Mart.


Lamentablemente ninguna de esas justificaciones funcionará y el rito sexenal se practicará igual que ocurre cada inicio sexenal. La mayoría se irá y apenas logrará cobrar un mes, el tiempo justo en el que los nuevos funcionarios desembarcan y toman el control de los hilos del poder. Los menos, los más capaces, se quedarán. Es una historia conocida que tiene apenas un factor de novedad: la presencia de cientos de fuereños que gozarán ahora de los sueldos y prebendas que por derecho pertenecieron a los poblanos, pero que ellos mismos perdieron por ubicar a Puebla en los lugares más bajos de los rankings del desarrollo nacional. El caso más dramático, por supuesto, ocurre de momento en la SEP, pues prácticamente todas los posiciones son de chilangos que Luis Maldonado trajo a Puebla con la única referencia de haber trabajado en Convergencia durante el tiempo que el titular de la SEP fungió como dirigente nacional. Le seguiría por orden de importancia Finanzas, pero ahí los subsecretarios Manuel Arceo y Eduardo Tovilla son viejos conocidos de los poblanos.


Por supuesto que en los países tercermundistas como México, en lo que impera una ausencia del servicio civil de carrera, el servicio público tiene un término temporal: el mismo en el que el amigo o conocido te concedió la chamba. Así pues, muerto el PRI se acabó el compadrazgo y Moreno Valle llevará a la burocracia a sus cuates, poblanos y no poblanos. Es el ciclo natural del poder.


**** Congelan la iniciativa del derecho de réplica. En una actitud de suma prudencia, los líderes de las bancadas del PRI y PAN, José Luis Márquez y Mario Riestra Piña, acordaron congelar la derogación de los delitos de honor y la imposición del derecho de réplica ante las dudas de la inconstitucionalidad del proyecto asentadas en este espacio ayer. Además, el caramelo de derogar tales delitos de honor no pudo ocultar el sabor amargo de un derecho de réplica por el que pueden imponerse multas hasta de 90 mil pesos sin un procedimiento cierto o la posibilidad de recusar tales aclaraciones por inofensivas o inexactas.


El PRI ha pedido una consulta que incluya a periodistas y empresas de comunicación. Creo que alrededor de esta reforma oscura estaría la oportunidad de cancelar viejas afrentas y presentar un frente común, como aquella reunión en la que periodistas nacionales como López Dóriga, Javier Alatorre y compañía comparecieron ante las comisiones de Comunicación del Senado y la Cámara de Diputados. De otra forma, los medios nos veremos en la obligación de recibir cartas aclaratorias sin sustento ni forma de recusar.


Sin embargo, es digno de alabarse la actitud de los diputados de la nueva Legislatura que honraron los nuevos tiempos democráticos y aceptaron congelar de momento la iniciativa, pese a que ya había sido aprobada por unanimidad en la Comisión de Gobernación.


Por cierto, el equipo jurídico del gobernador Moreno Valle empieza a dejar que desear: además de la pifia de la constitucionalidad del derecho de réplica, otra iniciativa a la que ya le dieron “para atrás, papá” —al estilo Kamel—, para corregirla, es elevar a rango constitucional la Comisión Estatal de Derechos Humanos. Y es que en la iniciativa nuevamente revisada por Juan Pablo Piña, procurador del Ciudadano en funciones de consejero jurídico, la CEDH aparece como un órgano desconcentrado y no como un organismo autónomo constitucional.

 

Ufff. Un paquete de alfalfa achicalada para los servicios legales de Rafael Moreno Valle.

 



 
 

 

 
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