Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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09/08/2011


Evaluaciones ciudadanas y la prensa fallida


Analizando las cifras que presenta el BEAP de Rodolfo Rivera Pacheco acerca de la calificación que los poblanos otorgan a la gestión del gobierno morenovallista en su primer semestre, y comparándolas con una encuesta que el Gabinete de Comunicación Estratégica de Comunicación de próxima publicación, los poblanos le dan una evaluación que oscila entre el 7.5 y el 8 de calificación tras el primer semestre de la administración. La alta calificación que recibe, una vez más, evidencia el divorcio entre la realidad de una parte de la prensa local que en justicia podría recibir el membrete de “prensa fallida”, ya que sus vaticinios de un derrumbe de la legitimidad del gobierno de cambio resultan infundados. El gobernador Moreno Valle ha satisfecho, por el momento, las altas expectativas que en transición amenazaban con derrumbarlo. El mundo giró en cuestión de meses y los medios de comunicación que jamás se atrevieron a señalar los retrasos y sobrecostos de las megaobras marinistas como el Centro Expositor, La Célula y la vía Atlixcáyotl, ahora señalan con índice que fuego que el puente del SAT sufra adecuaciones naturales a una semana de su inauguración que cumplió con los tiempos y los costos. El mundo del Tuiter está conectado a la realidad, pero todavía no es la realidad. Pese a sus vaticinios, Moreno Valle tiene una calificación sobresaliente que este sector de la prensa poblana no puede modificar.


La relevancia de hablar de las encuestas del BEAP y del GCE es importante porque se trata de polos opuestos. El sondeo de Rodolfo Rivera Pacheco, incluso, tiene un valor extra por provenir del Grupo Editorial Status, enfrentado al gobierno estatal. De acuerdo a las cifras presentadas ayer, el gobernador emanado de Compromiso por Puebla arrancó el sexenio con una calificación de 7.6 y seis meses después culmina con 7.8 puntos, es decir, subiendo 2 décimas pese a la ola de descalificaciones que recibe desde la “prensa fallida”. En otras palabras, los hechos desmienten el encabezado del medio: en lugar de bajar, Moreno Valle subió su calificación.


Es importante resaltar que Moreno Valle no es invulnerable ni invencible. Por ejemplo, terminado el impulso de los 100 primero días y su catálogo de obras arrancadas, comenzó una leve disminución en la calificación otorgada entre junio y julio, precisamente los meses en que la administración tuvo conflictos como el anuncio de un posible reemplacamiento, así como los enfrentamientos con mototaxis, el Cobaep y el SME. El descenso llegó a los 7.18 puntos, justo cuando arrancó la nueva política de comunicación implementada por Sergio Ramírez Robles de asumir el golpeteo de esta parte de la prensa, y disminuir las entrevistas callejeras del mandatario. Estas últimas semanas, además, se han visto reforzadas por la primera entrega de resultados tangibles y una mayor presencia mediática a través de propaganda institucional que antes era prácticamente inexistente. El gobierno se ha reforzado mediáticamente, precisamente, en los medios donde obtiene más críticas.


La Encuesta de Gabinete de Comunicación Estratégica, a cargo de Liébano Sáenz y Federico Berrueto, presenta valores similares. En cuestión de pocos días el GCE presentará su tradicional evaluación política semestral y su ranking nacional de gobernadores. Para sorpresa de muchos e irritación de otros, Moreno Valle aparece en el tercer lugar de los mejores evaluados, un giro copernicano respecto de lo ocurrido con Mario Marín, cuando él aparecía como el tercer lugar entre los peores mandatarios del país.


La incongruencia es el principal problema de la prensa fallida. La falta de influencia en la opinión pública es un síntoma que evidencia la enfermedad surgida en el marinismo: para obtener los millones que el exgobernador entregó en prebendas y contratos de publicidad, estos medios de comunicación renunciaron a su vocación crítica pese a tener excelentes periodistas. El único requisito era callar. Entonces no había indignación por los retrasos, sobrecostos y defectos evidentes de megaobras como el Centro Expositor, el Hospital General del Norte, la vía Atlixcáyotl y el elefante blanco de La Célula. Tampoco había irritación social, actitudes autoritarias, golpeteo a grupos sociales, aplanadora a la oposición, sumisión del grupo en el poder, participación de funcionarios públicos en actos partidistas y un sinfín de hechos sospechosos. El marinismo fue un páramo de placidez, honradez y eficiencia. Una nostalgia, porque su paraíso jamás existió.

 

La evaluación ciudadana, una vez más, deja mal parada a la rijosidad de la prensa fallida. Su problema es que no analizan el desgaste al que se someten cada vez que anuncian la caída del régimen que no ocurre de momento. Apocalipsis que no se cumple, se banaliza. Estos medios fueron desestabilizados por la aparición del vocero Sergio Ramírez Robles, quien se convirtió en objeto de sus guerras y desvelos, quitándole la presión al gobernador Moreno Valle. Su lógica es perfectamente racional, pues andan a la búsqueda de un escándalo que mine la fortaleza del gobierno, aunque parece que en realidad parecen Persifal buscando el Santo Grial. Al final, lo peor que puede ocurrirles es convertirse en reducto de resentidos, el mismo papel que desempeña López Obrador en el país. Es cierto, tiene tres o cuatro seguidores a muerte. Pero son apenas tres o cuatro, cuando los medios viven del rating y la credibilidad.

 



 
 

 

 
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