Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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09/09/2010


Peña Nieto y el escenario de recomposición del PRI poblano


A Peña Nieto ya le entró el miedo en el cuerpo. No hay otra conclusión tras su carrusel de entrevistas en televisión nacional aprovechando los días de gracia que le concede su Quinto Informe de Gobierno. El mensaje central de atacar la posible alianza electoral PAN-PRD para las elecciones de próximo año evidencia el temor a una probable derrota en 2011 que le impida llegar vivo al 2012. Primero trató de frenar la megacoalición mediante un pacto secreto firmado entre Beatriz Paredes y César Nava que trascendió al público. Luego, su cansino discurso de que no se vale la unión de partidos porque sólo buscan “el poder por el poder”. Ahora, un diputadillo de la franquicia amiga del PRI, el Partido Verde, introduce al Congreso mexiquense una iniciativa para impedir las coaliciones electorales el próximo año en el Estado de México, la propuesta más antidemocrática de la que se tenga noticia. Y los aliados hacen su trabajo sucio: luego de que el periódico Reforma mostrara un descenso en las antes extraordinarias perspectivas presidenciables de su protegido, Televisa se lanzó en contra del diario propiedad de la familia Junco de la Vega denunciando su participación en la trata de personas por el simple hecho de publicar “masajes” en su aviso clasificado. Una infamia, vaya. Pero el miedo está ahí, y los adversarios ya lo olieron.


Las consecuencias de perder la gubernatura el próximo año, ya sea equivocándose de delfín o bien porque la alianza PAN-PRD presente un mejor candidato, son mortales para las aspiraciones presidenciales. Como él mismo afirmó en su entrevista cómoda con Joaquín López Dóriga: “sin 2011 no hay 2012”. Con la oposición despachando en Casa Mexiquense, se filtrarán los manejos financieros, mediáticos y en administración de justicia. Un golpeteo que lo debilitará pese al halo protector de Televisa. Documentos, cheques, contratos derrumban al más popular. Su primera encomienda es elegir bien a su sucesor de la muy cohesionada clase política mexiquense, específicamente del grupo de los Golden Boys que surgieron a la política en los años de Arturo Montiel. Parte con ventaja su ex secretario de Finanzas Luis Videgaray, actual diputado federal y brazo financiero de Peña Nieto. Se duda, sin embargo, de su posible desempeño como candidato a gobernador. En la antesala se prepara al joven Alfredo del Mazo Maza, alcalde de Huixquilucan e hijo de Alfredo del Mazo González, ex gobernador y mentor del Gel Boy. ¿Su defecto? Apenas lleva un año en el cargo y eso lo hace vulnerable a la oposición. ¿Sus ventajas? Linaje, dinero y que es más guapo que el propio Peña Nieto.


La alianza opositora en el Estado de México tiene una excelente proyección, pero carece de candidato. Ni el PAN ni el PRD tienen un gallo que convenza, así que ya andan inventado uno o dos. La diputada federal Josefina Vázquez Mota y el ex rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente. Ninguno de ellos da color todavía. Y tampoco lo da Elba Esther Gordillo, pues aunque todo mundo jura y perjura que trae amarrado un pacto para apoyar a Peña Nieto con su potente sindicato magisterial, hay muchos convencidos de que su verdadero proyecto es el brillante Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno del DF.


La sucesión mexiquense, sin embargo, no desconcentre al equipo de operadores de Peña Nieto de la conformación de bases de apoyo en las entidades federativas. Estructura que pueda soportar una eventual caída en las preferencias televisivas. Puebla, dicen esos operadores, es uno de los estados más complicados antes y después de la derrota frente a Rafael Moreno Valle. Antes, porque si hubiera ganado Javier López Zavala el gobernador mexiquense habría tenido que mantener las ligas con una clase política desprestigiada en el plano nacional. Gracias a la derrota, ahora puede darse el lujo de acarrear al perdedor Zavala y “omitir lamentablemente” el nombre de Mario Marín en la lista de agradecimientos a los gobernadores que asistieron a su Quinto Informe. Sin ataduras con el marinismo, desde Toluca se ve con buenos ojos a la triada Doger-Alcalá-Estefan para construir la fórmula al Senado en 2012. Mediáticamente parte con ventaja la alcaldesa gracias al excelente cabildeo que le hace su director de Comunicación Social Emilio Trinidad. A Estefan le agradece sus gestiones presupuestales durante sus años como presidente de la Comisión de Hacienda. Y por último, de Doger le gusta su capacidad de sobrevivencia.


Al final, el camino de Peña Nieto luce mucho más empedrado de lo que parecía hace unos meses. Igual que ocurrió hace seis años con López Obrador, la misión de hoy es la misma: tumbar al favorito al precio que sea, pese la protección de Televisa.


Valgan estas reflexiones sobre el Golden Boy producto de comentarios de algunos amigos periodistas y operadores mediáticos del Estado de México que conversaron con el columnista para comentar el ridiculazo de Javier López Zavala al fabricarse una falsa cercanía con Enrique Peña Nieto. Hasta allá llegó la portada de CAMBIO. Servidos.


**** Coincido con Enrique Núñez, director de Intolerancia. En las redacciones de un periódico, inevitablemente, a diario se cometen una multitud de errores. Unos más graves que otros, por supuesto. No es lo mismo creerle a una fuente equivocada, digamos, que ponerle el apodo de “Pantera Rosa” al próximo gobernador. O utilizar la columna para cantarle aquello de que “una rosa pintada de azul es un motivo”. O afirmar un día tras otro que junto a Humberto Aguilar Coronado conformaba una “dupla felina”.

 

Sí, hay diferencia.

 



 
 

 

 
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