Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
@Nigromanterueda
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10/02/2012


¿Si París vale una misa, Los Pinos merece…?


Tan pronto terminó la contienda interna panista en la que Josefina Vázquez Mota se alzó con la victoria, arrancó la operación cicatriz que le dará cohesión al albiazul para intentar la remontada que los lleve a relegar a Andrés Manuel López Obrador al tercer sitio y acercarse a Peña Nieto para competir por la Presidencia. Como lo habíamos advertido, la tarea titánica sería prácticamente imposible sin el apoyo del presidente Calderón y de todos los involucrados en el proyecto frustrado de Ernesto Cordero. La ronda de negociaciones arrancó inmediatamente, luego de que Felipe Calderón invitó a comer en la residencia oficial a la candidata formal del albiazul. Una fotografía reflejó el ambiente cordial entre ambos políticos que tiene un solo objetivo: impedir que el PRI regrese al poder. Al otro día, Vázquez Mota comió con Cordero, el aspirante derrotado, mientras los líderes de sus respectivos equipos departían juntos. Los resultados están a la vista: el exsecretario de Hacienda ocupará uno de los primeros lugares en la lista plurinominal al Senado, y otros coequiperos como Max Cortázar ya se acomodaron en la lista a San Lázaro. Lista, por cierto, en la que no apareció Humberto Aguilar Coronado tras su tristísimo papel como coordinador de Santiago Creel.


El Jefe de Los Héroes de Puebla, léase Rafael Moreno Valle, quedó perfectamente acomodado en tales negociaciones. En primera instancia, al empujar al aparato local para darle casi 17 mil votos a Ernesto Cordero y hacerlo ganar en Puebla, se quitó la acusación de traición que ya se avecinaba en su contra. Acusación de traición que pesa sobre algunos gobernadores que se habían comprometido a trabajar para el delfín presidencial, pero que a la mera hora se echaron para atrás como en el caso de Juan Manuel Oliva. El gobernador cumplió con su parte. Y antes que a Cordero le cumplió a Calderón. Así que no es raro que Moreno Valle sea incluido como parte del paquete negociado por el Presidente. Nada más.


Si París bien vale una misa, llegar a Los Pinos merece todo tipo de negociaciones, aún las inconfesables. “Los Héroes de Josefina”, el monaguillo Rivera y Juan Carlos Mondragón deberían saberlo. ¿Por qué? Porque ambos, especialmente el alcalde poblano, fueron parte de uno de los acuerdos más sucios y vergonzantes que Acción Nacional firmó en 2006 para que Calderón derrotara a López Obrador. Se trata, por supuesto, de la exoneración a Mario Marín en la Suprema Corte de Justicia a cambio de desactivar el aparato tricolor a favor de Roberto Madrazo.


Don Eduardo Rivera conoce perfectamente la historia porque, junto con Javier López Zavala, es el único testigo de la cumbre Manuel Espino-Mario Marín en la que se pactó la traición del “góber precioso” a su candidato presidencial. En su calidad de dirigente estatal del albiazul acompañó a quien ese entonces era el dirigente nacional de su partido. La reunió ocurrió en una suite del hotel ubicado en la 31 Poniente y el bulevar Atlixco, hoy Courtyard Marriot. Ni Rivera ni Zavala ingresaron a la suite y permanecieron fuera hasta que el “góber precioso” salió del lugar. Semanas más tarde el acuerdo se materializó. El PAN ganó la elección presidencial en Puebla, las dos senadurías y 12 diputaciones federales de 16 en disputa.


Lalo Rivera, el héroe josefinista, vivió en carne propia esa negociación vergonzante. Pero además, en ese mismo proceso electoral, el hoy alcalde vivió otra: la incorporación de Rafael Moreno Valle como candidato al Senado en el marco de su renuncia al tricolor. La compleja apuesta involucró el desplazamiento de Ángel Alonso Díaz Caneja a la lista plurinominal propuesto por el estado de Hidalgo. La llegada de Rafael Moreno Valle involucró una negociación mayor con Elba Esther Gordillo que le dio el empuje final a Calderón para llegar a Los Pinos.

 

Josefina Vázquez Mota regresa a Puebla este fin de semana en una gira triunfal y luego de negociar con Felipe Calderón y Ernesto Cordero. Con el trascurso de los días averiguaremos que le tocó en suerte al gobernador poblano.

 



 
 

 

 
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