Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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10/08/2010


Gabinete: primero el programa, luego los hombres


La etapa de sosiego, diversión y reflexión que representan las vacaciones desafortunadamente no llegó a algunos panistas, quienes se frotan las manos elaborando quinielas sobre su inclusión en el primer nivel del gabinete de Rafael Moreno Valle. Llenos de ansiedad, cual piratas del caribe, se sienten con derecho a la repartición de un botín al que consideran propio, y por ende, “ya se vieron” tomando protesta como titulares de algunas de las secretarías más importantes del organigrama, sea Gobernación, Finanzas o Desarrollo Social. Su primer sueño es formar parte del equipo de transición del que, afirman, saldrán los próximos secretarios o cuando menos, titulares de organismos descentralizados de gran presupuesto, como el Soapap. Y es que pese a que el triunfo de Moreno Valle fue producto de un gran conglomerado de fuerzas políticas, el panismo ha decidido luchar con uñas y dientes para impedir que la gran beneficiaria sea Elba Esther Gordillo y el SNTE.


Tras la victoria, el Comité Directivo Estatal sometió a discusión interna cuál debe ser la relación que debe plantearse entre el gobierno morenovallista y el partido político. Las primeras aportaciones fueron en el sentido de continuar el dogma de Castillo Peraza: ganar el gobierno sin perder al partido. En otras palabras, una sana distancia que se evidenció en la fiesta de la victoria, en la que las figuras centrales del PAN se ausentaron del Salón Country. Pero en política, como en la física, los espacios vacíos se llenan y ahora algunos personajes, aprovechando la ausencia de Juan Carlos Mondragón que viajó a Londres para tomar un curso en la London School of Economics, tienen planeado presionar con todo a Rafael Moreno Valle a su regreso de las vacaciones para, primero, ser incluidos en el equipo de transición, y luego en el gabinete.


Tales personajes, de los que pronto detallaremos nombres y apellidos, olvidan que Rafael Moreno Valle no aceptará presiones en la medida en que su vínculo con el PAN es innegable, prueba de ello es la promoción que hizo de varios cuadros importantes a delegaciones federales y candidaturas. Entre los primeros beneficiarios del morenovallismo, aún sin  ganar la gubernatura, se puede contar a panistas como Violeta Lagunes, Arturo Flores Grande, Jorge Gutiérrez, Rocío Sánchez de la Vega y Roberto Grajales, quienes fueron promovidos ante sus contactos nacionales para ocupar delegaciones de primer nivel.


Otros panistas que se la jugaron en su proyecto recibieron prefirieron irse por la vía electoral y recibieron candidaturas en las arduas negociaciones para conformar la alianza opositora. A unos les fue bien y a otros mal, por mérito propio. Por ejemplo, Dolores Parra es hoy presidenta electa de San Pedro Cholula. Y Esther Jiménez, pues perdió. Pero los casos de panistas ganadores arrastrados por el fenómeno del morenovallismo pueden encontrarse por todo el estado.


Si algo dejó claro Moreno Valle a lo largo de los últimos tres años es su capacidad para soportar presiones y llegar a negociaciones dignas para todas las partes. Pero los panistas deben entender que así como la victoria electoral fue una composición de varias fuerzas, así también deberá serlo el gobierno. Sin embargo, las tareas electorales se diferencian de las administrativas en el grado de especialización: el gobierno no es una improvisación. Por ello, el equipo de transición definirá primero perfiles y luego los candidatos a ocupar las posiciones. Una reedición del viejo apotegma de “primero el programa, luego el hombre”, como decía Jesús Reyes Heroles.


A la ansiedad le sigue la desesperación, y ambos caminos, en lugar de conducir al gabinete, llevan a la operación de resta que el gobernador electo practicará en los larguísimos meses por venir antes de la toma de protesta. Y es que aunque el principio el gobierno se ve grande, Moreno Valle no correrá riesgos ni improvisaciones: es tan fácil como recordar que antes de sus primeros tres años debe cumplir con ambiciosas metas administrativas en los rankings nacionales. Y eso se logrará con expertos, no con novatos.

 



 
 

 

 
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