Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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11/02/2011


Los magistrados dieron un viraje al pasado piñaolayista


Como lo advertimos oportunamente, el gobernador Rafael Moreno Valle le dejó juego libre a los magistrados para que, por primera vez en la historia de la entidad, fueran ellos mismos quienes eligieran a su presidente. Con ello, se desestimaron versiones alocadas como aquellas en las que el abogado Juan Velázquez vendría a Puebla, o que Carlos Alberto Julián y Nácer regresaría al poder Judicial de manera triunfal. Ni una ni otra, y quizá peor. El Pleno de los magistrados del TSJ eligió revivir al piñaolayismo de la mano del procurador del Ciudadano Juan Pablo Piña Kurczyn, hijo del célebre exgobernador. En una negociación con el titiritero Alfredo Mendoza, le encargaron la responsabilidad a David López Muñoz, quien en 1991 recibió la magistratura de manos de Mariano Piña Olaya y, desde entonces, hace casi 20 años, no se ha destacado como un togado comprometido con la academia, el fortalecimiento del poder Judicial, o un jurisconsulto. Su desempeño, en el mejor de los casos, podría ser calificado como mediocre. Y será él quien deba iniciar los pasos para sacar a la entidad de la última posición del ranking nacional del sistema de administración de justicia, así como desmontar la red de complicidades y nepotismo a través del consejo de la judicatura. Simplemente, no se ve cómo un miembro de la mafia pueda desmontarla.

 

Sin embargo, el lector no debe creer que Moreno Valle ha obrado con ingenuidad al permitir el relevo de León Dumit con un magistrado integrante de la mafia, sin imponerles a uno de su verdadera confianza como Carlos Alberto Julián y Nácer. En los primeros días de diciembre, una vez superado el escándalo de la venta de los dos terrenos ubicados en la zona de Angelópolis y en el que los magistrados jugaron un papel determinante para poner a la opinión pública en contra de los funcionarios marinistas, se llegó a un acuerdo entre las partes. Las artes conspiratorias del magistrado Alfredo Mendoza, para variar, resultaron efectivas y con lágrimas de cocodrilo logró arrancarle al gobernador un compromiso para no interferir con el Tribunal Superior de Justicia a cambio de que ellos mismos limpiarían los establos que ensuciaron con la corrupción y el nepotismo. Moreno Valle aceptó pero puso límites temporales al acuerdo: si en el plazo de un año no se observan resultados tangibles en la administración de justicia, entonces intervendrá con toda su fuerza nombrando como magistrado presidente a Carlos Alberto Julián, quien en estos momentos únicamente fungirá como asesor, para lograr los avances en la administración de justicia.

 

El acuerdo no tiene visos para durar, pero Moreno Valle quiere dejar asentado que una vez más cumplió su palabra pese a que sabe perfectamente que un piñaolayista corresponsable de la podredumbre del Tribunal Superior de Justicia no va a poder limpiar el establo. El gobernador, sin embargo, usará ese año de gracia para preparar y poner en marcha la trascendental creación del consejo de la judicatura al que se integrarán consejeros del poder Ejecutivo y Legislativo, y arrebatará a los magistrados el control de la carrera judicial, así como de las adscripciones de jueces y secretarios.

 

El grupo de Alfredo Mendoza, Villar Borja y compañía, ahora parapetados tras el piñaolayista David López Muñoz, a su vez, también buscan ganar tiempo. Como buenos taimados, ahora agachan la cabeza y se muestran complacidos, pero esperan el momento de rebelarse exactamente dentro de un año, cuando calculan que Moreno Valle perderá poder a causa de la elección presidencial que fragmentará a Compromiso por Puebla. Mientras tanto, tratarán de dilatar al máximo la instauración del consejo de la judicatura.

 

*** Sobre el despido masivo de burócratas

 

“Todos los días en la mañana leo a un buen grupo de periodistas (incluido tú) y me da tristeza que sólo escriban sobre cómo los ‘altos mandos’ se pelean puestos, o los ‘escenarios’ para el 2012, 2013, pero si ustedes son la voz de nosotros (los ciudadanos) deberían de decir que en todas las instituciones de gobierno se viven tiempos de incertidumbre, carencias y mucha preocupación por que miles de trabajadores quedaremos sin trabajo. Así sin deberla ni temerla.

 

Fuimos nosotros lo que no nos robamos ni una hoja de papel, ni un clip, y que con nuestro trabajo otros se colgaron una medalla, y que por nosotros nuestras familias comen. Y ahora, lo que nunca se ha vivido, es que un nuevo partido venga a trabajar, y nuestro trabajo se vaya a la borda.

 

¿Cuántas renuncias tuvieron que pedir?, ¿cuántos puestos ya están dados? Si supieran todo lo que se dice en los pasillos… y cuánta gente se ve llorando porque no sabe si mantendrá su chamba, o si llegará a conseguir otra pronto si la llegaran a correr (cabe señalar que si nos vamos, nos vamos sin liquidación) que ‘no quieren nada que huela a Marín’, ‘que quieren cambiar absolutamente todo’, ‘que van a entrevistar a cada uno a ver si tu currículum te salva’, ‘que ya saben quién trabaja para quién’…. Y nadie, nos ha dicho ¿qué quiere la nueva administración de nosotros los que sí trabajamos, los que decidimos apostarle a nuestro trabajo y no a ningún partido político?

 

Que si los buscas antes te ves mal, y que si buscas por otro lado trabajo, ya lo saben y ni te tomarán en cuenta, y si te esperas a que te corran ya perdiste tiempo y ahora ¿qué hacemos? Porque nadie piensa en nosotros… en los que somos las víctimas de un sistema.

 

Yo soy jefe de departamento, y tuve que entregar mi renuncia, no soy de ningún partido, soy trabajador, tengo familia, y estoy preocupado… ojalá me den la oportunidad de demostrar lo que puedo hacer. Disculpen mi anonimato… todavía tengo esperanza en que pueda mantener mi trabajo”.

 



 
 

 

 
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